Tectónica de Placas





La teoría de la tectónica de placas surgió en los años 60 y ha tenido un efecto revolucionario en las ciencias de la Tierra. Es una teoría unificadora, que abarca muchas otras y que ofrece una explicación lógica y plausi­ble para muchos de los variados fenómenos estructurales y geofísicos de la Tierra, desde la formación de montañas hasta los terremotos y la deriva continental.

Placas corticales

Esta teoría considera que la corteza y el manto superior (que juntos forman la litosfe­ra) están formados por una serie de láminas rígidas o placas que continuamente cambian su posición relativa, unas respecto a otras. Bajo la litosfera se encuentra la astenosfera, una zona de gran plasticidad. Las placas terminan en dorsales oceánicas, en fosas y en fallas transformantes. Las dor­sales oceánicas se encuentran donde dos placas se están alejando una de otra, dejando un espacio que continuamente se rellena de magma (roca fundida) que asciende de la astenosfera. Al irse enfriando el magma se crea nueva corteza, que se va añadiendo a las pla­cas móviles. Éste es el fenómeno de crecimiento del fondo oceánico. Las velocidades de crecimiento, aunque lentas, no son despre­ciables. El Atlántico se abre 2 cm cada año. La más rápida se da en la dorsal del Pacifico Oriental, que crea 10 cm de nueva corteza cada año, o sea, 1.000 km en el corto periodo geológico de diez millones de años.image

“La teoría de la tectónica de placas contempla la litosfera terrestre [1] como una serie de bloques rígidos pero móviles denominados placas [A, B, C, D]. La litos­fera flota sobre una zona de gran plasticidad  llamada astenosfera [2]. Los bordes de placa pueden ser de tres tipos distintos: en las dorsales oceánicas [3], asciende material del manto y se forma nuevo fondo oceánico; una fosa [4] se forma donde una placa de unen dos segmentos de una misma dorsal [6], dos fosas [5] o una dorsal y una fosa. Las placas se alejan de las dorsales y se desplazan como cintas transportadoras hacia las fosas, donde se sumergen.”

Las fosas se forman en la convergencia de dos placas, una de las cuales se sumerge bajo la otra y penetra en el manto. Por ello, las fosas son zonas en las que se destruyen bor­des de placa. Como el volumen total de la Tierra no cambia, la cantidad de corteza creada en las dorsales queda compensada con la destruida en las fosas. Los bordes delanteros de las placas que convergen pueden ser de corteza oceánica, como en la fosa Tonga-Kermadec, al norte de Nueva Zelanda; pueden ser una oceánica (y será la que se sumerja) y la otra continen­tal, como en la fosa de Perú-Chile; o ambas continentales, como la del norte de India y la de Tíbet. En los dos últimos casos, la es­pesa cubierta sedimentaria resulta plegada y recibe inyecciones de material fundido por el calor generado por la colisión. Así se crean montañas como el Himalaya. formacion de montañas

Las fallas transformantes se crean allí donde dos placas se deslizan una al lado de otra. Cortan las dorsales oceánicas, y su prolongación se puede seguir en algunos lu­gares a lo largo de miles de kilómetros. A veces afectan a continentes, como la famosa falla de San Andrés en el sudoeste de EE.UU.



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