La Segunda República Española





la segunda republica española

El fin de la guerra mundial puso término al pseudodesarrollo económico que, dada su situación de neutralidad, se había vivido en España.

 

De nuevo el paro y la miseria hicieron su aparición y la inquietud social fue en aumento. En Barcelona, el sindicato CNT (Confederación Nacional de Trabajadores), de tendencia anarquista y que era mayoritario en dicha ciudad, preconizó la lucha directa contra los patronos. Éstos, por su parte, se organizaron contra el pistolerismo que se había adueñado de la ciudad. Ante esta situación, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera (1870-1930), reclamó el poder al rey Alfonso XIII. Se iniciaba así un periodo de dictadura militar que, desde el 12 de noviembre de 1923vjduraría hasta enero de 1930, cuando el rey se decidió a restaurar el parlamentarismo.

 

Por su parte, los socialistas, republicanos y nacionalistas catalanes formaron un frente de carácter antimonárquico por el Pacto de San Sebastián, en agosto de 1930.

 

La república de izquierdas

 

Convocadas las elecciones municipales en abril de 1931, se proclamó el triunfo de la coalición republicanosocialista en las grandes ciudades. El rey optó por abandonar el país. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República española.

 

Durante dos años, la república de izquierdas (19311933), cuyo gobierno presidía al republicano Manuel Azaña (1880-1940), se enfrentó con los problemas heredados de la época anterior. La laicización del estado agravó el antagonismo entre izquierdas y derecha^, El gobierno se veía atacado por la derecha (intento de golpe de estado de Sanjurjo, 1932) y por la izquierda, descontenta por la timidez de la esperada reforma agraria, principalmente Por otra parte, en Cataluña se restauró su sistema de autogobierno, la Generalitat, cuya presidencia asumieron Maciá (1859-1933) y, a su muerte, Companys (1883-1940), y en 1932 se aprobó el estatuto catalán.

 

La república de derechas: el «bienio negro»

 

Tras dimitir el gobierno, las nuevas elecciones (noviembre de 1933) dieron el triunfo al centro-derecha. Asumió la presidencia Leroux, jefe del partido Radical, que decidió gobernar con la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

 

El gobierno, de carácter derechista, suprimió el estatuto de Cataluña y paralizó la ya de por sí insuficiente reforma agraria.

 

Ante la poca solidez de su gobierno, el presidente de la república, Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), decidió convocar nuevas elecciones.

 

El Frente Popular

 

Desde finales de 1935 se había ido formando una coalición electoral de partidos de izquierda. Ésta obtuvo el triunfo de las elecciones de febrero de 1936 y de nuevo Azaña ocupó la presidencia del gobierno. La Generalitat volvió a asumir sus plenas funciones. Pero la situación, cada vez más inestable, y la desunión de la izquierda iban dando más ascendiente a las derechas. Mientras aparecía Falange Española (octubre de 1933), fundada por José Antonio Primo de Rivera (1903-1936), fuerza de choque de las derechas, se iba gestando el golpe de estado militar.

 

La sublevación militar

 

En marzo de 1936, la UME (Unión Militar Española) ya había trazado el plan del alzamiento. El general Mola fue el encargado de su coordinación. Cabanellas, en Zaragoza, Queipo de Llano, en Sevilla, Goded, en Mallorca, y Franco, en Africa, eran los generales comprometidos con el levantamiento militar.

 

El asesinato del líder monárquico Calvo Sotelo, el 13 de julio, precipitó los acontecimientos. El día 17 se inició la sublevación en Melilla, el 18 se propagó por todo Marruecos y a lo largo del 19 invadía el país. El día 20 murió el general Sanjurgo, a quien se había encargado encabezar el golpe de estado. Su misión sería tomada por el joven general Franco (1892-1975).

 

En tres días, España quedó dividida en dos zonas. En líneas generales, la zona oriental del país y el norte, incluyendo las grandes ciudades y las principales áreas industriales, seguían fieles a la república.

 

La «no intervención» y la intervención extranjera en la guerra española

 

Pese a que en Londres, en agosto de 1936, un comité internacional decidió la «no intervención» en la guerra civil española, las posturas que en España se enfrentaban no eran sino un reflejo de la situación europea. Alemania, Italia y Portugal hicieron caso omiso de la decisión internacional y participaron ampliamente en la contienda, lo que sin duda influyó en la victoria hacia el bando de los sublevados.

 

Por su parte, la intervención de la URSS en apoyo de la república fue también importante, aunque, sin duda, mucho menor. Cabe decir que la república recibió asimismo la ayuda de los voluntarios de las brigadas internacionales, de tendencia comunista, cuya ayuda sería más moral que práctica.

 

El desarrollo de la guerra

 

Ya en 1936, las tropas nacionales iniciaron sin éxito el ataque a Madrid, que resistiría hasta el final de la guerra.

 

A lo largo de 1937, las fuerzas del llamado «movimiento nacional» se apoderaron de parte de Andalucía y de la zona cantábrica. En 1938, tras hundir el frente republicano en Aragón (batalla del Ebro), alcanzaron el Mediterráneo y se apoderaron de gran parte de Cataluña. La toma de Barcelona, en enero de 1939, decidió el fin de la guerra, que acaecería oficialmente el 1 de abril, al llegar las tropas franquistas a la frontera con Francia.

 

Se iniciaba ahora una larga etapa de dictadura que duraría hasta la muerte del general Franco, el 20 de noviembre de 1975.

 

España evolucionó entonces hacia la democracia, restaurando la monarquía en la figura de Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII.



Nadie a llegado a esta página por un buscador, todavía!

Comentarios:

Loading Facebook Comments ...
Deja tu comentario
Tu Comentario