La Descolonización





la descolonizacion

La revuelta colonial fue un proceso generalizado al acabar la Segunda Guerra Mundial. Entre 1947 y 1962 desaparecieron los grandes imperios coloniales, en unos casos de forma pacífica, pero en otros, la mayoría, tras largas y sangrientas guerras.

 

Las ideas occidentales de soberanía, independencia y libertad se mezclaban con la denuncia al imperialismo y al sistema capitalista. Para los europeos, la dominación de las colonias sólo podía seguir si se aumentaban las medidas de fuerza, lo cual no sólo era demasiado costoso, sino que entraba en contradicción con su declarada ideología favorable al autogobierno por los indígenas.

 

La independencia política será, sin embargo, más teórica que práctica, dado que, económicamente, estos países, incapaces de autoabastecerse, seguirán dependiendo de los más avanzados. Así se inicia una nueva forma de imperialismo y se generaliza la denominación de Tercer Mundo.

 

Asia: el fin de los imperios británico y holandés

 

En el continente asiático, la India inició el proceso independentista. El nacionalismo indio tuvo su primera manifestación en el partido del Congreso, creado en 1885 con el asentimiento inglés. A partir de 1914, M. K. Gandhi (1869-1948) defiende su doctrina de la «no violencia» y la «no colaboración». J. Nehru (1889-1964), discípulo de Gandhi, comienza la campaña por la independencia.

 

En 1947, acabada la Segunda Guerra Mundial, los ingleses concedieron la independencia a la India. Se crearon dos repúblicas: el Pakistán (musulmán) y la India (hindú). Desde 1971, el Pakistán estaba formado por dos zonas distintas: el Pakistán, occidental, y Bangla- Desh, oriental, separadas por 1 500 kilómetros de territorio indio. La independencia dio lugar a sangrientos combates de origen, en su mayoría, religioso. Políticamente, la India, bajo la presidencia de Nehru, constituyó un ejemplo de democracia y progreso para el resto de Asia. En 1966, muerto Nehru, Indira Gandhi pasó a ser primera ministra.

 

Las restantes partes del Imperio Británico en Asia alcanzaron también la independencia hacia 1948. Así, Ceilán (Sri Lanka), Birmania y Malaya (1957), que se unió a otras antiguas dependencias británicas para formar la Federación de Malasia en 1963.

 

Otro gran imperio, el holandés, que había sido dominado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, se desintegró. En 1949, los holandeses reconocieron la independencia de Indonesia tras luchar cuatro años contra los nacionalistas de Sukarno (19011970). Sukarno, presidente desde 1949, gobernó dictatorialmente y fue depuesto en 1966, sucediéndole el general Suharto, que restauró la estabilidad política.

 

El norte de África: la guerra de Argelia

 

En 1956, los franceses concedieron la independencia a Marruecos y a Túnez. No obstante, Argelia, colonia de inmigración francesa, era considerada por Francia más bien como una parte integrante de su estado.

 

En 1954 estalló una rebelión en Argelia, iniciándose así la guerra franco-argelina, que duró más de siete años. El Frente de Liberación Argelino, apoyado por Egipto y otros estados árabes, consiguió que el presidente De Gaulle (1890-1970) concediera a Argelia la independencia en julio de 1962.

 

El África subsahariana

 

Los ingleses fueron los pioneros en la concesión de independencias en el continente africano:

 

En 1957, Ghana (Costa de Oro), cuya presidencia ocuparía el líder nacionalista Nkrumah (1909-1972); en 1960, Nigeria, país de numerosas etnias de las que cabe destacar la de los ibos, que intentaron la secesión, en 1967, como estado de Biafra.

 

En el África oriental, Kenya (1963), presidida por el nacionalista Jomo Kenyatta (1897-1978); a Uganda (1962), donde en 1971, obtuvo la presidencia el dictador Idi Amin (nacido en 1926), tristemente famoso por su brutalidad.

 

Tanganika (la antigua África Oriental Alemana) y Zanzíbar se unieron para formar el estado de Tanzania (1964), donde ocupó la presidencia el dirigente nacionalista Julius Nyerere (nacido en 1922). Zambia alcanzó la independencia en 1964.

 

En África del Sur, los dirigentes políticos, que sostenían, y siguen haciéndolo, una política de segregación racial (apartheid), se negaron a dejar el poder, e incluso se apoderaron de Namibia en 1966, tras acabar el mandato que sobre esos territorios, antes alemanes, les había concedido la Sociedad de Naciones en 1919. Rodesia del Norte se independizó como Zambia (1964) y Nyassalandia como Malawi (1964). En Rodesia del Sur, donde también los blancos ejercían el poder se negaban a abandonarlo, nació Zimbabwe en (1980).

 

Las colonias francesas de esta zona alcanzaron su independencia en la década de los años sesenta. Destaca Leopold Senghor (nacido 1906), presidente del Senegal, creador de una ideología de la «negritu» basada en el renacimiento de los valores culturales propios de Africa.

 

El Congo belga, o Zaire, vivió un proceso sangriento para alcanzar su independencia: la proclamación de la República del Congo, en 1960, condujo a graves disturbios internos. La rica provincia de Katanga (Shaba) se separó durante más de dos años, hasta que la intervención de las Naciones Unidas restableció la situación.

 

Las colonias portuguesas, Angola y Mozambique, lograron su independencia en 1975 como consecuencia de una revolución pacífica que acabó con la larga dictadura, en la metrópoli, de Oliveira Salazar (18891970).



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