Clerecía





Primera Parte

La métrica fija de la cuaderna vía, junto con lo erudito de sus temas (leyendas o figuras clásicas, milagros de la Virgen, la vida de los santos, entre otras), hacen del mester de clerecía una expresión exclusiva de poetas letrados o clérigos. Este estilo hace alarde de complicación pero irónicamente tiene como objetivo llegarle al publico no letrado y se le localiza básicamente en las zonas fronterizas de Castilla.

En la atmosfera de cultura de imagen clericíalos conventos surge un genero que quiere ser la versión regularizada y artística de la forma popular de la epo­peya, para aplicarse a temas religiosos, inicialmente, y luego a temas de origen clásico, hasta llegar a la descripción de costumbres en el Arcipreste de Hita y en Ayala. Se procura que los versos estén.bien medidos, por silabas cuntadas, y la rima se perfecciona en consonancia exacta, frente a la vaguedad de la asonancia vocálica de la epopeya, lo cual lleva a cortar el desarrollo en estrofas de cuatro versos {cuaderna vía). Sin embargo, el Ienguaje sigue siendo el normal.

Esta poesía ya no se canta sino que se lee, con el manuscrito en la mano, ante un grupo de clérigos o de vecinos mas o menos selectos, a los que tan pronto se llama ‘amigos’ como ‘señores’, por mas que se imite a los juglares callejeros en pedir recompensa, ya que no en dinero, si con "un vaso de bon vino".

Gonzalo de Berceo es el primer cultivador del genero y el primer poeta español de nombre seguro. Clérigo adscrito al monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, vivió a mediados del siglo XIII y nos ha dejado nueve obras, todas ellas de sentido religioso: tres vidas de Santos, la de Santo Domingo, Santa Oria -de delicada belleza- y de San Millán, con una apología de su convento; y tres obras de devoción a la Virgen María: Loores de Nuestra Señora, Miraclos de Nuestra Señora entre otras.

El libro de Berceo justamente mas celebrado, el de los Milagros, contiene 25, tras una clerecíaintroducción simbólica en que el poe­ta se pinta tendido en un deleitoso prado que resulta ser la Virgen. La mayoría de los relatos tiene fuente conocida y muchos de ellos aparecen también en la obra análoga del francés Gautier de Coincy, pero su gracia es personalísima. Recordemos, sobre todo, el del clérigo y la flor (III), el del clérigo ignorante (IX), que solo sabe la misa de la Virgen y a quien reprende duramente el obispo, el cual es a su vez reprendido por la Virgen.

El de la boda y la Virgen (XV), sobre el tema del joven que prometió a la Virgen hacerse capellán a su servicio y que, olvidado de la promesa, contrae matrimonio, pero es milagrosamente hecho desaparecer por la Virgen antes de la noche de bodas, el milagro del niño judío (XVI) que, inadvertidamente, va a comulgar con los niños cristianos, siendo echado luego a un homo por su iracundo padre, pero sin sufrir daño por intercesión de la Virgen; el milagro de la abadesa encinta (XXI), caída en pecado pero librada por la Virgen de la deshonra cuando ya las monjas de su convento habían advertido de su estado al obispo

Importancia capital tiene, en este genero de poesía culta el Poema de Alexandre, poesia cultafirmado por Juan Loren­zo Segura de Astorga. Por el vemos claramente que la Edad Media, desde su arranque cultural, estaba empapada de tradición clásica, si bien la adaptara y revistiera a su propio gus­to y sin conciencia de los anacronismos cometidos.

También entronca con la Antigüedad, de modo diverso, el Libro de Apolonio, de novelesca trama sentimental enmarcada en un mítico mundo heleno-oriental que luego pasara a ser tema dominante de la "novela bizantina" hasta hallarse, casi idéntica, en Pericles, Prince of Tyre, de Shakespeare.

El "mester de clerecía", alcanzada su plena capacidad didáctica -en lo religioso y en lo cultural-, se aplicara a temas mas realistas. Pero an­tes de seguir anotando su desarrollo, digamos algo sobre el arranque de la prosa literaria castellana de esta primera época.



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