Características de la Atmósfera





Hasta una altura de unos 50 km, la com­posición de la atmósfera es muy cons­tante; comprende una mezcla de gases, pero cada uno de ellos conserva sus propiedades físicas. Aunque el dióxido de carbono, el va­por de agua y el ozono son constituyentes menores de la atmósfera, desempeñan un pa­pel vital en la absorción de radiación solar y terrestre, permitiendo así la existencia de vida en la Tierra. La acción de la gravedad com­prime esta mezcla homogénea de gases, por lo que ésta presenta cerca de la superfi­cie terrestre su máxima densidad y presión: en superficie, la densidad promedio es de 1,2 kg/m3 y la presión es de 1.013 milibares (mb) (equivalente a 1 kg/cm2, aproximada­mente). A 16 km de altitud, la presión des­ciende a 100 mb y la densidad no llega al 11 % de la que hay a nivel del mar.

Los gases de la atmósfera dejan pasar la mayor parte de las radiaciones solares. Afor­tunadamente, la pequeña cantidad de ozono (concentrada sobre todo entre 20 y 30 km de altura, pero en cantidades considerables hasta los 50 km) filtra la mayoría de los rayos ul­travioletas dañinos para la vida en la Tierra. Si todo el ozono se concentrara a nivel del mar, formaría una capa de sólo 0,25 cm de espesor. Tras la dispersión, reflexión y parcial absorción en las capas inferiores y más den­sas de la atmósfera un 46 % de la radiación solar que llega a la atmósfera superior es ab­sorbida, en forma de calor, por la superficie sólida de la Tierra. La llegada de energía eleva la temperatura de la superficie terrestre a un promedio de 14° C. domo éste es más bajo que el de 5.700°C de la superficie solar, la Tierra radia energía de longitud de onda mucho más larga (infrarrojos o rayos térmi­cos) que la radiación solar, y estas ondas más largas son absorbidas por el dióxido de car­bono, vapor de agua y nubes de las capas in­feriores de la atmósfera.

Esto significa que la atmósfera se calienta desde abajó, no desde arriba como se podría suponer. Y la atmósfera irradia calor del mismo modo que la Tierra: hacia arriba, per­diéndose en el espacio, y hacia abajo, siendo reabsorbido por la Tierra. Por estos intercam­bios , se envía una cantidad de calor al espacio igual a la que se recibe de la radia­ción solar, y así se mantiene el equilibrio.

atmosfera



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