Campanas de Buceo





Durante siglos, el hombre ha luchado por conquistar el mundo submarino. Alejandro Magno (—356 a —323) bajó al mar en un barril de vidrio y se sirvió de buzos en opera­ciones militares, como en el asedio de Uro.

Primeros aparatos de inmersión

Las primeras campanas de inmersión, que estaban abiertas por la base y recibían aire de la superficie a través de una manguera, datan del siglo XVI. En 1663-64 se usó una de estas campanas para recuperar 53 cañones del ga­león sueco Vasa. La primera campana capaz de albergar más de un buzo la construyó Ed­mond Halley (1656-1742) [1] en 1690, y aún se usan campanas en la construcción de puertos y en salvamentos. La escafandra de casco clásica [2], inventada por Augustus Siebe en 1837, aún se usa mucho en ingenie­ría subacuática hasta unos 60 m; pero la es­cafandra autónoma diseñada por Jacques- Yves Cousteau y Emile Gagnan en 1943, permite al buzo la máxima movilidad [3].

El buzo que usa una escafandra autónoma La campana de inmersión construida por Edmond Halley

La escafandra estándar 

El aire suministrado a los buzos, tanto por medio de una bomba como mediante los tan­ques de la escafandra autónoma, debe estar a la misma presión que el agua circundante para que el cuerpo del buzo no sea aplastado. En la superficie, la presión del agua es igual a la atmosférica (1,03 kg/cm2); por cada 10 m más de profundidad, la presión aumenta en una atmósfera. Si se respira aire a una pre­sión mayor de la normal, el nitrógeno (que forma el 80 % del aire) alcanza concentracio­nes muy altas en los fluidos de la sangre y los tejidos. Este nitrógeno disuelto se puede reconvertir en gas en los órganos y en la corriente sanguínea si la presión baja brusca­mente, provocando el mareo de descompre­sión. Si un buzo asciende demasiado rápida­mente desde una profundidad mayor de 14 m, el nitrógeno de su sangre no es expe­lido normalmente a través de sus pulmones, y las burbujas que se forman en su sistema impiden la correcta circulación de la cámara de descompresiónsangre. Para evitar esto, los buzos suben por etapas, parándose un tiempo en profundidades prefi­jadas a medida que ascienden. Si por alguna razón esto no es posible, el buzo puede ser colocado en una cámara de descompre­sión. En ésta, el buzo se mantiene a la misma presión a la que estaba sometido bajo el agua, y lentamente se le va retornando a la presión atmosférica normal.

A profundidades mayores de 40 m, el nitrógeno disuelto puede producir narcosis, estado en el que el buzo puede estar tan atur­dido o eufórico que puede incluso quitarse su suministro de aire. La narcosis se puede evi­tar usando una mezcla de oxígeno y helio, pero la mezcla altera la voz del buzo, hacien­do casi incomprensible su habla, y provoca en el organismo un descenso rápido de tem­peratura, lo que es un peligro en aguas frías si no usa un traje que le dé calor.

La inmersión más profunda realizada has­ta la fecha en el mar, usando escafandra autónoma (SCUBA), fue de 133 m, en 1968. En cámaras de compresión se han simulado inmersiones mucho más profundas: en 1970, dos buzos de la Royal Navy estuvieron a una presión equivalente a la de 457 m de profun­didad durante 10 horas; la “inmersión” y la posterior descompresión requirieron 15 días.



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1 Comentario en Campanas de Buceo
  1. juan dice:

    excelente información

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