Arte de Persia





arte de persia El arte persa continúa, en sus líneas generales, la tradición artística mesopotámica, pero se distingue de ella por dos razones: la matización que produce el hecho de haber asimilado el arte helénico y las diferencias geográficas. En efecto, las montañas iraníes abundan en piedra y en madera, lo que permite a los persas cubrir sus edificios en forma adintelada y emplear profusamente las columnas de piedra.

 

ARQUITECTURA

 

El monumento arquitectónico más importante es el palacio, que tiene en común con los palacios asirios las puertas monumentales, flanqueadas por toros alados antropocéfalos, y se distingue de ellos por las largas vigas que componen su cubierta y por las columnas de sus pórticos.

 

Los palacios más representativos de la época aqueménide (anterior a la conquista de Alejandro) son los de Susa y Persépolis.

 

De la época persa sasánida (postalejandrina) son los palacios de Firuzabad, Servistán y Ktesifonte, cuya diferencia más notable con los anteriores es su cubierta abovedada.

 

ESCULTURA

 

Continúa la tradición caldeo-asiria, matizada por la mayor esbeltez y elegancia derivadas de la influencia helénica.

 

Son famosos los toros alados del palacio de Persépolis y, sobre todo, los frisos del palacio de Susa que representan luchas de animales (león atacando al toro), de hombres y animales (Gilgamesh venciendo sin esfuerzo a un león o a un toro), así como los desfiles de arqueros.

 

MUSICA

 

En Mesopotamia y Persia, la música era practicada principalmente por mujeres, sobre todo por muchachas bailarinas. Los músicos, que no eran muy numerosos, estaban encargados también de los poemas y cantos épicos.

 

Los instrumentos principales eran la lira, la flauta, los tamboriles y sobre todo el laúd, que pasaría a ser, posteriormente, el instrumento más importante de los pueblos islámicos.



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