Proceso Del Vino II
El Trabajo De Un Año
El año comienza con la poda. Por tradición, ésta se iniciaba el 22 de enero, día de San Vicente, pero ahora empieza ya en diciembre. Por lo general, el suelo estará helado, si bien las vides durmientes pueden resistir temperaturas inferiores a —18° C. En la bodega, los barriles de vino nuevo de la vendimia de septiembre tienen que estar llenos por completo (atestados) y sus tapones (bitoques) deben limpiarse a diario con una solución de dióxido de azufre para desinfectarlos. Con buen tiempo seco puede embotellarse el vino viejo. Las botellas se etiquetan y embalan para su distribución.
La poda finaliza en febrero, momento de tomar las estaquillas para los injertos. Las cepas se injertan sobre un patrón y se ponen en planteles de arena en invernaderos. Se prepara sulfato de cobre (caldo bórdeles) para rociar las vides a lo largo del año. Con luna nueva, buen tiempo y viento norte (cuando la presión atmosférica es alta), el vino nuevo se trasiega a barriles limpios para quitarle las heces, y se junta en una cuba para igualar los toneles.
A mediados de marzo, la vid sale de su reposo, la savia empieza a moverse y caen las escamas de las yemas. Se acaba de podar, si no se hubiera terminado, y los altos tractores viñeros empiezan a trabajar entre las hileras, removiendo la tierra para airearla y descalzar la base de las cepas. Antes de fin de mes concluye el primer trasiego de vino nuevo. Se siguen atestando los toneles y se acaba de embotellar el vino viejo.
