SISTEMAS DE RIEGO III





Sistemas de Riego Modernos

Actualmente se emplean tres formas prin­cipales de regadío para que las raíces de las plantas puedan disponer de un suministro uniforme de agua.

La primera es el regadío subterráneo, que proporciona agua a las plantas directamente a través del suelo. Este método es práctico sólo cuando el terreno está nivelado y el suelo es muy permeable y se halla situado sobre una capa impermeable; esta capa capta el agua subterránea, que así puede subir hacia las plantas por capitalidad. El regadío sub­terráneo reduce al mínimo la pérdida de agua por evaporación, pero tiende a depositar sales minerales perjudiciales en la superficie. Las sales acumuladas en el suelo deben limpiarse, por lo que se necesitan lluvias muy fuertes o inundaciones deliberadas.

La segunda y más común forma de rega­dío es desde la superficie . Se aplica a tie­rras bordeadas de acequias, dispuestas en cuencas de fondo plano o con surcos.

En la técnica de acequias, la tierra se divi­de en secciones largas y rectangulares ali­mentadas por un canal de suministro común. El agua conducida hacia esta zanja fluye por toda la acequia, y el exceso drena por el ex­tremo terminal. Este sistema suele usarse para cultivar cereales y plantas forrajeras.

En el regadío por inundación de cuencas, el agua queda atrapada por diques de reten­ción bajos al borde del campo, hasta que la tierra queda empapada. Este procedimiento se usa sobre todo para el arroz.

El regadío por surcos es el más adecuado para cultivos en hilera, como el maíz y el al­godón. Entre las hileras se abren surcos, has­ta de 500 m de longitud. Los surcos tienen una pendiente muy suave, desde el extremo que primero recibe el agua hasta el otro; así, cuando el agua corre, no produce excesiva erosión, sino que va empapando lentamente el suelo adyacente a las plantas.

El principal problema del regadío superfi­cial es la dificultad en dar a todas las partes del campo una cantidad igual de agua. Para asegurar que todas reciban suficiente riego, muchas han de recibir demasiado y así se desperdicia agua.

La tercera forma de regadío es el riego por aspersión. Para simular la lluvia natural se disponen conductos y válvulas de atomiza­ción del agua. Las rodadoras pueden echar agua en varías concentraciones, desde una lluvia fina hasta un fuerte aguacero. Suelen disponerse en hileras y se conectan por tuberías a una unidad de bombeo central. Sus principales ventajas son que la tierra no re­quiere preparación especial y que la aplica­ción del agua puede ser controlada eficaz­mente por el campesino.

Una innovación reciente ha sido el uso de sistemas de goteo. El agua se lleva directa­mente a la base de una planta mediante tubos de plástico estrechos por los que se produce un goteo con un inyector. Este método es muy eficaz en el empleo del agua y da unos beneficios mucho mayores que cualquier otro. Su principal problema estriba en lo cara que resulta su instalación.

La cantidad de agua que requiere un cam­po varía con el tipo de producto, el clima y la naturaleza del suelo: una cosecha de grano que para crecer en una región sólo necesita 46 cm de agua, puede requerir una cantidad casi doble en otra parte.

sistema de regadío

Una parte esencial de cualquier sistema de regadío [A] debe ser la existencia de una fuente de agua situada en una zona elevada [1]. Este requisito lo cumplen los lagos y ríos de regiones montañosas y, como alternativa, los pantanos hechos por el hombre [2] Un canal principal [3] transporta agua desde la fuente primaria a la cabecera de la zona cultivada de las tierras bajas [4]. El agua traída por el canal principal se distribuye entre toda una serie de canales secundarios [5]. Éstos van siguiendo las curvas de nivel de la superficie, permitiendo así el flujo continuo del agua pendiente abajo [6] y que el riego se realice sin necesidad de bombeo. En general, las zonas de regadío son los fondos llanos y aluviales de los valles de los ríos [7] en los que hay asentamientos humanos. El regadío del campo propiamente dicho se efectúa por distintos métodos, según la dispo­nibilidad de agua, la situación de la tierra y el cultivo. Si el agua es muy abundante, pueden subdividirse los campos en pequeñas cuencas [B] que podrían inundarse cuando fuese preciso. Un método alternativo es el de surcos [C], a los que se lleva el agua en cantidad controlada por medio de compuertas y sifones (este sistema se llama infiltración). El regadío por flujo natural [D] es apropiado para tipos de campo de pendiente suave; el agua percuela lentamente pendiente abajo desde un canal situado más arriba. Si la pendiente del terreno es fuerte, en las laderas se pueden preparar bancales o terrazas, tal como se ha estado haciendo en China durante siglos.



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