Revoluciones Inglesas





Las Revoluciones Inglesas del Siglo XVII

Carlos I de Inglaterra

Jacobo I

 

En 1603, a la muerte de Isabel I, ocupó el trono inglés Jacobo I (1603-1625), rey de Escocia e hijo de María Estuardo, iniciándose así el periodo de la dinastía Estuardo en Inglaterra.

 

Jacobo I adoptó el título de monarca de la, Gran Bretaña y empezó la colonización del norte de Irlanda (Ulster) con ingleses y escoceses.

 

Su política absolutista le enfretó con un sector de los católicos, con los puritanos y con la burguesía parlamentaria. En 1605 tuvo lugar una conspiración, la «conspiración de la pólvora», que no logró sino aumentar la represión, en especial sobre católicos y puritanos.

 

Jacobo I, ante la hostilidad del parlamento, optó por no convocarlo, entre 1614 y 1621, y gobernar a través de sus favoritos. Cuando, en 1621, se vio obligado a recurrir al parlamento para reclamar subsidios, se encontró con una cámara de fuerte oposición. Los parlamentarios llegaron a exigir la responsabilidad de los ministros ante las cámaras.

 

Carlos I

 

Carlos I (1625-1649) era tan partidario de la monarquía absoluta como lo había sido su padre. Tenía además en su contra la impopularidad de su favorito, el duque de Buckingham, que había fracasado en su intento de ayudar a los hugonotes franceses en 1627.

 

En 1628, el parlamento proclamó que consideraba ilegal la exención de impuestos sin su consentimiento. El rey, como toda respuesta, lo disolvió en 1629, iniciando con ello una grave crisis en el país. El descontento popular se agravó aún más con las medida absolutistas de dos ministros, el conde de Strafford y William Laúd, arzobispo de Canterbury. El primero, para mantener la independencia económica de la monarquía, creó nuevos impuestos; por su parte, Laúd dictó una serie de normas unitaristas en materia religiosa.

 

Guerra civil y revolución

 

Fue en Escocia donde primero estalló la protesta contra las medidas de Laúd. Los nobles, unidos en el Covenant, se levantaron en armas, y Carlos I se vio obligado a convocar el parlamento, pero éste exigió la pacificación con los escoceses, lo que supuso su nueva disolución.

 

Al ser invadidas las provincias del norte por los escoceses, Carlos I tuvo que recurrir de nuevo al parlamento. Los parlamentarios, que mantenían su decidida actitud antiabsolutista, responsabilizaron a Laúd y a Strafford, quienes acabaron en el patíbulo. Consciente de su fuerza, el parlamento acordó entonces una serie de medidas por las cuales se hacía con el gobierno del estado.

 

A continuación, el rey intentó dar un golpe de estado, lo que desencadenó la guerra civil (1642). El sur del país apoyaba el parlamento y el norte al monarca. Los pequeños campesinos, los burgueses y los comerciantes eran favorables al parlamento, mientras que la nobleza (gentry), la Iglesia anglicana y un sector de los grandes comerciantes eran fieles al rey.

 

Las tropas reales fueron derrotadas por el ejército del parlamento, organizado por Oliver Cromwell (1599-1658), y Carlos I huyó a Escocia, pero fue entregado al parlamento. Temerosos los parlamentarios del radicalismo de los cromwelianos, puritanos en su mayoría, intentaron pactar con el monarca, pero el ejército de Cromwell dio un golpe de estado en 1648. El monarca fue decapitado un año después y el parlamento se depuró de elementos contrarios.

 

La república inglesa. Cromwell, lord protector

 

En mayo de 1649, el parlamento estableció la república (Commomwealth), que iba a durar once años. Un consejo de estado asumió el poder ejecutivo (entre sus miembros estaba Cromwell) y la cámara alta fue suprimida. Mientras tanto, el poder del ejército iba en constante aumento.

 

En Irlanda, los católicos se sublevaron (1649-1650). La represión fue muy dura y abrió un abismo entre irlandeses e ingleses. En 1653, Cromwell asumió el título vitalicio de lord protector, disolvió el parlamento y gobernó dictatorialmente.

 

Una certera política exterior mantuvo la calma interna. Tras la guerra anglo-holandesa (1652-1654), Inglaterra consolidó su dominio marítimo. Aliándose con Francia, arrebató Jamaica (1655) y Dunkerque (1658), que pertenecían a España.

 

En 1658, el hijo y sucesor de Cromwell, Ricardo, resultó incapaz de imponerse a los generales que se disputaban el poder. Fue el general Monck quien, en 1660, restauraría la monarquía.

 

La restauración de los Estuardos

 

En 1660, Carlos II, hijo de Carlos I, entró triunfalmente en Londres. Unos meses antes había proclamado la moderada «declaración de Breda» restaurando el constitucionalismo.

 

Fue durante el tranquilo reinado de Carlos II cuando se formaron los dos partidos políticos tradicionales de Inglaterra, el conservador (tory) y el liberal (whig).

 

A Carlos II le sucedió su hermano Jacobo II (16851688). Su absolutismo y sus intentos de restaurar el catolicismo crearon nuevamente un clima tenso en el país. Ambos partidos, los tories y los whies. decidieron destronar al rey y elevar al trono a María, hija primogénita del monarca, y a su esposo Guillermo de Orange, quien ocupaba el puesto de statuder de Holanda.

 

La revolución pacífica de 1688

 

Ante los evidentes presagios de una nueva revolución, Jacobo II abandonó el país en 1689, lo que se interpretó como una abdicación.

 

Con Guillermo III de Orange (1689-1702) se estructuró el gobierno parlamentario, camino que seguiría la reina Ana 11702-1714), segunda hija de Jacobo II.

 

Durante estos años, Inglaterra mantuvo su posición de prestigio internacional.

 

La expansión colonial inglesa del siglo XVII

 

Los ingleses consiguieron establecer, a lo largo del siglo XVII, una serie de enclaves coloniales en las Indias Orientales, como Madrás (1640) y Bombav (1661). Desde 1600 funcionaba la Compañía de las Indias Orientales inglesa.

 

Pero sin duda fue más importante, en el ámbito colonial, la colonización de América del Norte, donde los ingleses crearon colonias de plantación.

 

La primera colonia establecida en territorio americano fue la de Virginia en 1607, al sur del río Hudson donde se implantó el cultivo del tabaco. Posteriormente aparecieron (a partir de 1620) las colonias que formarían Nueva Inglaterra, fundadas en general por disidentes religiosos: Massachusetts, Connecticut, Rhode Island y New Haven; y más tarde: Carolina (1633^1. Maryland (1634) y Pennsylvania (1683), también al sur del rio Hudson.

 

El puritanismo democrático arraigó en las colonias del norte, mientras que en e¡ sur dominó el anglicanismo aristócrata. La antigua colonia holandesa de Nueva York se incorporó al imperio inglés en 1667.



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