Razas de Ganado III
Veterinaria
La vacunación se considera aún el método más eficaz para evitar enfermedades. En todas partes se ha reducido el peligro, aunque para tener éxito debe identificarse la cepa causante de la infección. Así, la vacunación ha hecho disminuir en Europa la incidencia de la fiebre aftosa o glosopeda. Otras enfermedades, incluidas la tuberculosis bovina, la brucelosis y la peste porcina, que antaño produjeron gravísimas pérdidas de ganado, e incluso enfermedades humanas, están parcial o totalmente erradicadas en los países desarrollados. Sin embargo, siempre hay nuevos peligros y debe mantenerse una estrecha vigilancia sobre las zonas de agricultura primitiva y de enfermedades endémicas.
La vacunación contra las infecciones que pueden contagiar con rapidez la totalidad de rebaños en alojamientos de cría intensiva es hoy un asunto rutinario. Aqui se ve cómo se inyectan vacunas a cerditos. Para el ganado porcino y aviar también hay vacunas orales que se administran en la comida o en el agua. A veces, el periodo de protección es temporal y puede ser necesario que las vacunas sean muy específicas contra determinadas cepas de organismos patógenos.
En Gran Bretaña y Norteamérica, la fiebre aftosa aún se combate sacrificando todas las reses que puedan haberse contagiado. Para evitar nuevas infecciones, se queman o entierran las reses muertas. Donde es más frecuente, se vacuna el ganado sensible a ella. Es raramente fatal para las reses adultas, pero sus efectos pueden ser catastróficos en la producción. En algunas partes del mundo, la fiebre aftosa es endémica, y deberían prepararse vacunas contra varias cepas de virus que la producen.

