¿Qué es la Contaminación Industrial? II





Efectos de las Canteras y las Minas

La obtención de materiales para la cons­trucción requiere aún más tierras. Los materiales empleados en cimientos de edifi­cios, carreteras y presas se extraen de canteras circundantes, y se nivelan cerros enteros para hacer gravas. Las minas a cielo abierto para obtener metales y las franjas abiertas para explotar vetas de carbón produ­cen destrozos aún mayores. En una mina de cobre a cielo abierto, como la de Chuquicamata (Chile), pueden abrirse cráteres de más de 1 km de anchura y casi igual profundidad, lo que supone movimientos de tierra a escala geológica. Estas prácticas mineras producen el arrastre de metales por la lluvia, que, al correr sobre la superficie, dispersa su carga venenosa por la región; y un suelo contami­nado por metales es difícil de recuperar.

La extracción de carbón en franjas no supone una excavación tan profunda, pero puede extenderse por un área grande. Si se trabaja con cuidado, esta técnica se puede usar sin producir daños permanentes: el suelo puede apartarse y volverse a colocar sobre terreno igualado al terminar la extracción del carbón; pero las técnicas son costosas. La extracción en franjas que no va seguida de relle­no y replantación produce un agua de escorrentía acidulada (debido al lavado de tierras por la lluvia) que arruina la vegetación situa­da pendiente abajo. Los ingenieros de minas que por encima de todo pretendían obtener altas tasas de producción devastaron, desde mediados de los 50, los Apalaches (en el este de EE.UU) empleando esta técnica de extrae- don en franjas. Si las reservas de carbón del oeste de EE.UU. se extraen con esta técnica, tal como se propone en la actualidad, será necesario reforzar las medidas de control de la erosión e impedir la polución del agua a fin de rehabilitar la tierra para fines agrícolas. Si no, el resultado serán yermos erosionados y estériles.

degradación del suelo

La degradación del suelo por las máquinas se produce de muchas maneras. La construc­ción de carreteras [1] no sólo inutiliza la tierra que aquéllas cubren sino también la de los terra­plenes, donde el suelo es destruido mecánica­mente por las pesadas máquinas de construcción; además suelen perturbarse las características del drenaje, de modo que la escorrentía vierte directamente a ríos en vez de reabastecer la humedad del suelo y los mantos acuíferos. La maquinaria agrícola [2] compacta el suelo y altera sus propiedades biológicas. Las minas a cielo abierto y en franjas [3,4] pueden provocar una erosión generalizada de tierra, y el agua de lluvia puede arrastrar minerales desenterrados y contaminar la tierra. El suelo superficial de estas minas debe reempla­zarse sobre la excavación rellenada cuando terminan las operaciones mineras.



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