Época Barroca





la corriente intelectual del siglo XVII: el barroco

 

Tradicionalmente se designa con el nombre de época barroca, al periodo comprendido desde comienzos de la segunda mitad del siglo XVI hasta los primeros años del XVIII, aunque su apogeo lo alcanzó en el XVII.

 

Frente a la serenidad del clasicismo renacentista, el barroco representó una época de agitación y sensualidad manifestadas en su gusto por lo recargado y suntuoso. Esta agitación tuvo un trasfondo religioso, provocado por la crisis de la ortodoxia católica.

 

El humanismo y la Reforma habían destruido las bases de la unidad medieval y esbozado un mundo nuevo. En el siglo XVII sería necesario completar esta nueva estructura. Así, el estado, la ciencia, la economía, el concepto del hombre, fueron estudiados partiendo de unas directrices uniformes en las cuales la razón ocuparía un lugar fundamental.

 

La teoría política del siglo XVII : la monarquía absoluta

 

El primer gran teorizador que defendió el absolutismo fue el filósofo inglés Thomas Hobbes (15881679), quien, partiendo de la igualdad entre todos los hombres, considera que, si todos ellos aspiran a las mismas cosas, su situación natural será la de una guerra permanente. El hombre se convierte así en un lobo para los demás hombres, y se hace imposible cualquier civilización. En consecuencia, Hobbes defiende la autoridad del estado, en la cual todos los hombres deben depositar su derecho natural a regirse, ya que sólo el estado les garantiza la paz y la seguridad. La obra más característica de su pensamiento es Leviathan (1651).

 

En Francia, el filósofo Jacques-Bénigne Bossuet (1627-1704), siguiendo la misma idea, afirma sin embargo que la autoridad le es dada al monarca por Dios, y por ello el rey no es responsable ante nadie de sus actos: monarquía absoluta de derecho divino.

 

Como hemos visto, este sistema político quedó establecido en toda Europa a lo largo del siglo XVII y se mantuvo, con la denominación de Antiguo Régimen, hasta la época de la Revolución Francesa.

 

La teoría económica: el mercantilismo

 

En el campo económico, los pensadores del siglo XVII defendieron una economía nacional dirigida y planificada por el estado.

 

El mercantilismo (colbertismo en Francia) creó las condiciones financieras indispensables para el desarrollo del absolutismo: las aduanas y los impuestos directos e indirectos, sobre el consumo, sirvieron para mantener un ejército y una administración centrales y para los gastos de la corte.

 

Siguiendo la concepción económica de la época, basada en que la riqueza de un país equivale a la cantidad de metal precioso y moneda que posea, el mercantilismo trató de activar la balanza comercial por medio de la exportación de productos suntuarios y la restricción de las importaciones. Todas estas medidas
económicas son parejas a la aparición*de los estados nacionales.

 

Se suprimieron las aduanas interiores y se construyeron carreteras y canales a fin de impulsar un mercado interior desarrollado. Se crearon los monopolios estatales y las manufacturas subvencionadas, y se incrementaron la marina mercante y las compañías comerciales. También se siguió una política de crecimiento demográfico.

 

Pero, mientras el mercantilismo favorecía a la industria y al comercio, elevando así el nivel de la vida de la burguesía, los campesinos carecían de estímulos para aumentar la producción.

 

La exaltación religiosa

 

En el aspecto religioso, el siglo x v i i fue fuertemente conflictivo, como ya vimos al estudiar la Reforma.

 

En 1648, acabada la Guerra de los Treinta Años, que en el fondo fue una guerra de religión, Europa quedó estructurada religiosamente: la península Ibérica, los estados italianos, Francia, Flandes, Austria, Hungría, Polonia, Bohemia, sur de Alemania e Irlanda, como estados católicos; el norte de Alemania y Escandinavia, como luteranos; el calvinismo se estableció en Suiza, Holanda, Escocia y parte de Inglaterra (desde donde los puritanos marcharon hacia Norteamérica), y el anglicanismo en Inglaterra.

 

Entre las diferentes doctrinas protestantes, fue la calvinista la que más se desarrolló, como pone de manifiesto la profusión de sectas. En cuanto al catolicismo, vivió un momento de esplendor espiritual tras el Concilio de Trento. Hubo una gran generación de religiosos, como los franceses san Vicente de Paul (1576-1660) y san Francisco de Sales (1567-1622) o el español san José de Calasanz (1556-1648).

 

Jacques-Bénigne BossuetEl establecimiento de nuevas órdenes y congregaciones religiosas, entre ellas las de los escolapios (fundada en 1607 por san José de Calasanz) las Hijas de la Caridad (en 1668 por san Vicente de Paul), los trapenses (1665), los sulpicianos, los Hermanos de la Doctrina Cristiana (1681), etc., contribuyó a aumentar el fervor católico, a cuyo fin prestaron también su importante colaboración místicos, escritores, religiosos
y teólogos.

 

Jacques-Bénigne Bossuet, filósofo francés teorizador de la monarquía absoluta de derecho divino: el rey sólo es responsable de sus actos ante Dios, del que recibe, a su vez, el poder.



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