Pintura del Renacimiento 2





pintura del renacimiento 2

La pintura renacentista fuera de Italia

Francia

 

En Francia, el engarce entre la tradición gótica y la renacentista se sitúa en torno a la obra de Jean Fouquet (1420-1480), el creador de una escuela pictórica del siglo XVI. Es autor de excelentes miniaturas y retratos sobre tabla (Carlos VII, Díptico de Melun). Sin embargo, el pleno Renacimiento se produjo en Francia por influencia de los pintores italianos llamados por Francisco I y que crearon la Escuela de Fontainebleau, destacando Jean Clouet y su hijo Franqois.

 

Alemania

 

En Alemania, el máximo representante del Renacimiento fue Albrecht Dürer o Durero (1471-1528). Si en sus grabados en madera domina la tradición goticogermánica, en sus mejores obras es ya plenamente renacentista. Entre sus obras maestras podemos citar Jesús entre los doctores y varios Autorretratos. Por lo que respecta a los grabados, las treinta y siete planchas de La gran pasión y La pequeña pasión, el de La muerte y el diablo y el de La melancolía.

 

En Mathías Grünewald (1470-1528) todavía se percibe con más fuerza el peso de la tradición goticogermánica, por el dramatismo de sus temas. Sus obras más famosas son El escarnio de Jesús y la Crucifixión.

 

Lucas Cranach (1472-1553) se convirtió con sus grabados en un propagandista del protestantismo. Suyos son los célebres retratos de Lutero. Tuvo una gran inclinación a representar con cierta morbidez y sensualidad el cuerpo femenino (Venus, Adán y Eva, Baño de Diana).

 

Países Bajos

 

En los Países Bajos, la principal figura es la de Pieter Bruegel el Viejo (1525-1569), que en algunas composiciones se inspiró en el folklore de su país (Combate entre el Carnaval y la Cuaresma): en otras pintó temas bíblicos (Adoración de los Magos, La Torre de Babel). Su última etapa es muy rica en colorido: Parábola de los ciegos, Baile de Kermesse.

 

España

 

En España, la transición entre la pintura medieval y la renacentista está representada por dos pintores de formación gótica matizada por la influencia italianizante o flamenca: Pedro Berruguete (1450-1504) y Alejo Fernández (1470-1546). Entre los grandes creadores de temas religiosos destacan Juan de Juanes (Asunción de la Virgen) y Luis de Morales (Ecce Homo).

 

El mejor retratista del Renacimiento es Alonso Sánchez Coello (1531-1588). Sus mejores retratos, de gran penetración psicológica, son los de Felipe II y el de Isabel de Valois.

 

Para terminar, hay que hablar de un gran pintor que trabaja por estas fechas en España. Se trata de Doménicos Theotokópulos, más conocido por El Greco (1541-1614). A pesar de haber nacido en Creta, se formó como pintor en Venecia. Estuvo también en Roma y en 1576 se trasladó a España, atraído por la demanda de artistas que trajo consigo la decoración del Escorial, y se estableció en Toledo. En la tabla de la Santísima Trinidad prescinde ya de los fondos, que desaparecerán en casi todas sus obras.

 

Cuando Felipe II rechazó la obra que le había encargado para El Escorial (Martirio de San Mauricio y la legión tebana), por no saber comprender su carácter innovador, El Greco montó su propio taller en Toledo y se desentendió de la pintura oficial. Poco después realizó su primera gran obra, El entierro de! conde de Orgaz. Trabajó en los retablos de varias iglesias y poco a poco sus figuras fueron volviéndose espigadas, retorcidas y alargadas, respondiendo a la tensión espiritual de! pintor, que por encima de la belleza formal buscó siempre la fuerza expresiva. Este alargamiento se percibe particularmente en sus obras de carácter religioso- místico (El bautismo de Cristo, La Resurrección). Se interesó también por los temas mitológicos (Laocoonte) y por los retratos (El cab’allero de la mano en el pecho).



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