Arte Prerrománico

arte prerromanico El arte prerrománico, también llamado arte medieval primitivo o arte de la Baja Edad Media, es el estilo artístico propio de la Europa Occidental en el periodo comprendido entre los siglos VI y XI. Su punto de arranque se encuentra en el contacto de la personalidad artística de los pueblos bárbaros con las aportaciones culturales del Imperio romano. Pueden distinguirse dos etapas claramente diferenciadas: la primera, que llegaría hasta el siglo VIII y finalizaría con la invasión musulmana y el comienzo del reinado de Carlomagno, y la segunda, que se iniciaría con el denominado renacimiento carolingio.

 

Entre sus distintas facetas, las más significativas son el arte irlandés, el visigótico, el carolingio, el asturiano y el mozárabe.

El Arte Bizantino

el arte bizantino El Imperio Bizantino nació cuando Constantino estableció la capital en la ciudad de Bizancio, entre los años 324 y 330. Más tarde se llamaría, en su honor, Constantinopla.

 

El arte bizantino representa la continuidad de la cultura grecorromana en los países del Mediterráneo oriental. Es un arte ecléctico, resultado de la fusión de elementos griegos, latinos, orientales y cristianos. Se distinguen las siguientes etapas:

 

• Siglo v. Se va creando un lenguaje artístico propio del Imperio Romano de Oriente.
• Justiniano (527-565). Arte bizantino de madurez. 726-843. Lucha de los iconoclastas. Crisis religiosa y política. Influidos por el Islam los bizantinos destruyen o prohíben las obras figurativas de carácter religioso.
• 850-siglo xi. Arte bizantino medio.
• A partir del siglo xi. Arte bizantino tardío.
• 23 de Mayo de 1453. Constantinopla cae en manos del sultán turco Mohamed II. La cultura bizantina no muere por ello: se extiende entre los pueblos eslavos, sobre todo por la Rusia zarista.

 

ARQUITECTURA

 

Durante la época justiniana, considerada como la fase clásica, el edificio más perfecto es la iglesia de Santa Sofía (Constantinopla), construida entre los años 532 y 537. El recinto interior es gigantesco. Al este y al oeste, dos grandes semicúpulas laterales ayudan al sostenimiento de la enorme cúpula principal. El cuerpo central está rodeado por gran cantidad de naves laterales. Las paredes y bóvedas están revestidas con placas e incrustaciones polícromas de mármol, con mosaicos y capas de oro.

 

Otros edificios típicos de este periodo son: la iglesia de los Santos Sergio y Baco, con un edificio central octogonal cubierto por una cúpula enorme sostenida por ocho grandes pilares, y las iglesias de San Vital y San Apolinar Nuevo (ambas en Rávena), con la cúpula elevada sobre un alto tambor y altísimos pilares.

 

Más tarde irá evolucionando (segunda mitad del siglo IX) hacia un tipo de edificio más esbelto, que se conoce con el nombre de iglesia con cupula de crucero. por tener su nave central en forma de cruz. Este tipo se convertirá en el más representativo de toda la arquitectura bizantina posterior.

 

El edificio más famoso de esta segunda etapa es la iglesia Nueva, mandada construir por Basilio I en Constantinopla, en el año 881.

 

La tercera etapa coincide con la divulgación de la cultura bizantina en Italia (durante el siglo x se empezó a construir la basílica de San Marcos en Venecia) y en los diferentes países balcánicos y eslavos, que adaptarán el tipo central bizantino a sus respectivos estilos nacionales o regionales.

 

Las construcciones más logradas de esta etapa tardía serán las de Rusia, con sus típicas cúpulas bulbosas elevadas sobre tambores en forma de torre, como por ejemplo las iglesias de Santa Sofía (tanto la de Kiev como la de Novgorod, ambas del siglo xi). En la arquitectura rusa de la época renacentista todavía se percibe la influencia bizantina, como se evidencia en el edificio del Kremlin en Moscú.

 

ESCULTURA

 

La escultura bizantina tuvo escaso desarrollo debido a las luchas iconoclastas. Gran parte de lo poco que se hizo fue destruido.

 

La obra más importante es la cátedra de Maximiano. en Rávena, hecha en marfil, con numerosos relieves.

 

PINTURA

 

La pintura bizantina es profundamente alegórica. Su distribución por las distintas partes de la Iglesia se interpreta como una reproducción simbólica del orden jerárquico del Universo.

 

La época de Justiniano constituye el periodo clásico del arte pictórico, creándose durante la misma un estilo imperial. El ejemplo mas representativo es el mosaico del presbiterio de San Vital, en Rávena, que representa una procesión ceremonial del emperador y su séquito. Las cabezas de los distintos personajes está tratadas como si fuesen retratos, pero dominan más las características simbólicas que las realistas.

 

Durante el periodo postjustiniano, las figuras pierden plasticidad; quedan aplastadas en sus contornos corporales y, sobre todo, sus vestiduras se convierten en volúmenes más geométricos que anatómicos; la escena representada está regida por una frontalidad estricta. La obra más representativa son los mosaicos de la Basílica de San Demetrio (Salónica, siglo vil).

 

En la época iconoclasta (siglo VIII) la actividad artística queda interrumpida casi por completo. Se rehúye de las representaciones figurativas y aparecen solamente
cruces y ornamentos de tipo animal y vegetal. En el siglo IX se reanuda la representación figurativa, buscando inspiración en el lenguaje estético de la época justiniana.

 

Durante el siglo xi se establecen numerosos talleres por todo el Imperio. En el ciclo de mosaicos del monasterio de San Lucas, en Grecia, se observa la característica central del arte: pérdida del refinamiento estético en aras de una mayor espiritualidad y monumentalidad religiosa.

 

La pintura de libros tiene una importancia considerable en el arte bizantino. Se producen obras de excelente calidad que serán imitadas en el arte cristiano de la Edad Media. Las miniaturas están subordinadas al contenido de los textos religiosos y litúrgicos. Los ejemplos más famosos son: el pergamino, coloreado en púrpura y escrito en plata, conocido como Génesis de Viena, en el que se perciben influjos helenísticos y en donde se revela un modo de pintar casi impresionista; el Evangelario de París y el Evangelario de Rossano, obras de composición perfectamente simétrica, se caracterizan por poseer un estilo fuertemente expresionista.

 

El siglo x es el momento de máximo desarrollo de las miniaturas en libro. Los manuscritos más famosos son el Salterio de París (en el que puede percibirse un cierto retorno al estilo de la época clásica romana: ilusionismo pictórico, gusto por los paisajes idílicos y bucólicos) y el Menologio de Basilio II.

 

MÚSICA

 

En su origen hay que destacar las influencias griega, hebrea, siria y armenia. Al principio se transmitía por tradición oral. Entre los siglos VII al XIII se utilizaron los neumas (figura de una nota). A partir del siglo XV se perfeccionó todo el sistema gracias a J. Cucuzalis. Los autores más importantes fueron Andrés, Germán, Juan Damasceno, Siceota, en el siglo VII ; Anatoli, Elias Patriarca, Esteban, en el siglo VIII, y Teodoro Studita (muerto en el año 826).

El Arte Paleocristiano

arte paleocristiano Se denomina Arte Paleocristiano al arte cristiano primitivo que se desarrolló en los territorios del Imperio Romano entre los siglos m y vi de nuestra era. Se pueden distinguir dos etapas distintas en su evolución:

 

Una primitiva, clandestina, cuyas principales muestras son las pinturas y esculturas de las catacumbas y los sarcófagos.

 

Otra posterior al acta de reconocimiento del cristianismo como religión oficial firmada por Constantino en el Edicto de Milán del año 313, momento a partir del cual el arte de las catacumbas sale al aire libre hasta llegar a convertirse en el estilo oficial romano.

 

ARQUITECTURA

 

El tipo más primitivo de basílica eclesiástica paleocristiana es un cuerpo longitudinal de cinco naves, siendo la central más ancha y más alta, que se prolonga en un ábside semicircular donde se encuentra el altar. Las cinco naves del templo están separadas entre sí por series de columnas unidas con arcadas. Sólo el ábside está abovedado, siendo la techumbre del resto un armazón de madera. Las basílicas de tres naves son posteriores a las de cinco.

 

Los edificios más importantes en Roma son: San Juan de Letrán, iglesia de San Pablo Extramuros, basílica de Santa María la Mayor, mausoleo de Santa Constanza, y baptisterio Lateranense. Fuera de Roma: Rotonda de San Jorge (Salónica), San Salvador (Espoleto), San Lorenzo (Milán) y mausoleo de Gala Placidia (Rávena).

 

ESCULTURA

 

La importancia de las estatuas es muy escasa en comparación con la del relieve; ello se debe a que en el arte paleocristiano la función de la escultura es servir de adorno a los sarcófagos y a los dípticos de marfil (en una de cuyas caras se grababan relieves, reservándose la otra para escribir).

 

Desde un punto de vista estilístico, se dan estas características: simetría, simplificación de líneas, ausencia de profundidad, convencionalismo en las posturas y en los gestos, tratamiento del cuerpo con un idealismo espiritualista y místico que evita todo acercamiento al sensualismo naturalista.

 

Las mejores muestras escultóricas del período de Constantino son las del Sarcófago de Junio Basso y las de los Sarcófagos de Porfido (Vaticano). En tiempos del emperador Teodosio (hacia el año 400) las figuras se hacen más esbeltas y ganan en elegancia y espiritualidad, al tiempo que revelan una cierta tendencia al hieratismo. Aparece la llamada perspectiva axiológica, según la cual el tamaño de las figuras depende del rango social del personaje representado (ejemplo: Díptico de marfil de Estilicón, hallado en Monza). En los Sarcófagos de Rávena (segunda mitad del siglo v) se percibe una clara evolución, con una mayor carga de simbolismo y una pérdida de plasticidad y movilidad en las figuras que augura ya el arte bizantino.

 

PINTURA

 

En los muros de las catacumbas (galerías subterráneas para enterramientos colectivos y, también, centros de reunión clandestina), aparece la primera pintura cristiana, de carácter funerario. En las catacumbas de Domitila, Priscila y San Calixto se puede percibir la influencia de la pintura romana. Temáticamente consisten en un conjunto de representaciones alegóricas (como el Buen Pastor) y anagramáticas (como el pez y la cruz), mezcladas con temas de la mitología pagana a los que se ha dotado de una nueva significación alusiva a la dogmática cristiana.

 

En una época más avanzada (siglo IV) la pintura de las catacumbas se hace más clásica: aparece el llamado «estilo bello» en la Catacumba de Via Latina, donde también se alternan temas cristianos (historia sagrada) y paganos (trabajos de Hércules).

 

A partir de Constantino, los mismos temas de las catacumbas se emplean para la decoración de las construcciones religiosas al aire libre y se adopta la técnica helenística del mosaico con incrustaciones. De esta época destacan las pinturas del mausoleo de Santa Constanza, las de los ábsides de Santa Prudenciana y de San Aquilino y las de la iglesia de San Jorge en Salónica, estas últimas de marcado carácter orientalizante. En el siglo v se desarrolla una gran monumentalidad. mientras en las escenas narrativas el dibujo está algo subordinado a la riqueza cromática (en la que predominan los colores oro, azul, rojo y blanco). Ejemplos son las pinturas y mosaicos de Santa María Mayor, ei mausoleo de Gala Placidia y el baptisterio de los Ortodoxos, en Rávena.

 

MUSICA

 

La tradición grecorromana, unida a una importante influencia hebrea, permitió desarrollar una música cristiana con la que los fieles seguían la plegaria. Como característica cabe señalar que a la salmodia solista se unían, en respuesta, todos los concurrentes a la liturgia, divididos en dos coros.

El Arte Romano 2

roma musica y pitura

PINTURA

 

A juzgar por los testimonios literarios, la pintura romana alcanzó una gran importancia y parece que hasta hubo escuelas que se especializaron en temas históricos, paisajísticos y bodegones; pero, al igual que sucedió en Grecia, se han perdido casi todas las muestras. No obstante, podemos hacernos una idea de su magnificencia con los restos encontrados en algunas casas de Pompeya (como la casa Vettí).

 

Las mejores composiciones son las de una casa de Pompeya que representan la iniciación a los misterios dionisíacos y las de una casa romana que representan una ceremonia nupcial (éstas se conocen como Bodas Aldobrandini, por el nombre del cardenal que las adquirió para el Museo Vaticano).

 

Hay que resaltar que la decoración de los edificios romanos se realiza principalmente con elementos pictóricos: pintura mural, en cuya temática se percibe una clara evolución de los temas que imitan a la arquitectura, los temas mitológicos o simplemente ornamentales, y con mosaicos, de temas históricos como los de la casa del Fauno en Pompeya, en donde se representa la lucha de Alejandro Magno contra los persas, y también de temas mitológicos y circenses, como los que se encuentran en las principales ciudades hispano-romanas.

 

MÚSICA

 

Las características son en todo similares a las griegas. Queda constancia de una peculiaridad: todas las tragedias iban precedidas de una breve introducción instrumental (que tras algunas representaciones llegaban a convertirse en elemento de identificación de cada tragedia).

 

Son numerosas las pinturas y relieves de tema musical y se sabe que algunos emperadores (Nerón, Vespasiano, Adriano), cultivaron la música vocal e instrumental.

Escultura Romana Características

La escultura romana deriva directamente de la griega. Elimina la tendencia al idealismo y convierte al realismo en la nota dominante.

 

El primitivo estilo escultórico romano es ecléctico (integra características estéticas de las diferentes etapas evolutivas del arte griego). Asimila también el gusto orientalizante del helenismo (estatuas de Venus; representaciones de Mitra; esculturas alegóricas, como las del río Tíber).

 

El género más característico de la escultura clásica romana es el retrato, que primeramente se limita al busto, pero que posteriormente se hace de cuerpo entero o incluso sedente y ecuestre. La profusión del retrato se debe a la influencia etrusca y al culto a los antepasados (se esculpían mascarillas de los difuntos para conservarlas en los hogares). Entre los retratos de la época republicana parecen de atribución segura el busto de Pompeya y los de Cicerón, así como la estatua de Julio César.

 

En la época imperial, la importancia que adquiere la figura del emperador hace que los retratos sean muy abundantes. Son famosos los que representan a Augusto en diferentes momentos de su vida, siendo el más logrado el Augusto de Prima Porta del Museo Vaticano. Con la divinización del emperador surge un nuevo tipo de retrato en el que los representados lo son con toda clase de atributos honoríficos. Las más conocidas estatuas y bustos son las de los emperadores Tiberio, Claudio, Adriano, Marco Aurelio, Cómodo, Caracalla y Constantino.

 

En cuanto al relieve histórico, Roma posee grandes obras maestras. Su finalidad básica es más narrativa que estética; los relieves cumplen realmente la función de crónicas históricas, aunque casi todos ellos denotan una evidente preocupación por la composición y se graban en varios planos para dar sensación de profundidad y perspectiva. Los más característicos son los del Ara Pacis de Augusto, los de la Columna Trajana y los de la mayoría de arcos de triunfo. Idénticas características se repiten en los relieves de los sarcófagos, decorados en tres de sus cuatro frentes (el cuarto iba adosado al muro). Se representan en ellos escenas mitológicas y otras aparentemente decorativas, pero que en realidad son alegóricas y alusivas a la vida en ultratumba. Existen dos clases de este tipo de relieves: los continuos (como los que narran el mito de Orestes y el de Baco) y los separados por columnas (como el Sarcófago de Melfí), aunque el más famoso de todos es el Sarcófago Ludovis.

 Estatua de Julio César.

Estatua de Julio César. La escultura romana procede en línea directa de la griega, pero en ella se presta especial atención a la reproducción realista de los rasgos, de las vestiduras y de la actitud corporal, resultado de lo cual fue el auge del retrato.

Monumentos Romanos

Monumentos religiosos y funerarios

Monumentos Conmemorativos

 

Los romanos, orgullosos de las hazañas de sus generales victoriosos, erigieron para conmemorarlos una serie de monumentos en los caminos, en los foros y plazas de las ciudades, en los puentes y en los más insospechados lugares de su imperio.

 

Los arcos de triunfo son como puertas de murallas, generalmente de uno a tres vanos y con relieves escultóricos alusivos al triunfo que se conmemora, aunque también pueden tener cuatro fachadas (quatrifrons). Los más renombrados son el Arco de Orange en Provenza (dedicado a Julio César y a Tiberio), el Arco de Tito y el de Septimio Severo en el Foro Romano, el Arco Trajano, en Benevento y el Arco de Constantino.

 

Las columnas conmemorativas persiguen la misma finalidad que los arcos de triunfo, si bien en ellas adquieren mayor importancia los relieves narrativos. Destacan la Columna Trajana y la Columna de Marco Aurelio, ambas en Roma.

 

Monumentos religiosos y funerarios

 

El templo romano no difiere en gran manera del esquema griego. Las escaleras de acceso únicamente se encuentran en la fachada principal de la base (o podium). Existen templos de planta circular y de planta rectangular. Los ejemplos más representativos son los siguientes: de planta rectangular, la Fortuna Viril (Roma), la Maison Carrée (Nimes), el Ara Pacis (Roma), el templo de Venus y Roma, y los templos de Baalbeck (en Siria) dedicados a Júpiter y a Baco; de planta circular, el templo de Vesta, el de Minerva Medica y el panteón de Agripa (los tres en Roma), así como el templo de Tívoli.

 

En cuanto a los enterramientos, los romanos no siguen criterios muy unitarios. En tiempos de la República la práctica más generalizada es la cremación y las cenizas se guardan en pequeños nichos de los cementerios colectivos o columbarios, como en la Necrópolis de Carmona en España.

 

En la época imperial se abandona la cremación para volver a la primitiva inhumación y se construyen sepulcros de formas muy variadas: en forma de templo Sepulcro de Fabara, en Aragón), de torre (Sepulcro de Cecilia Metela en la Via Apia, Sepulcro de los Escipiones en Tarragona), de pirámide (Sepulcro de Cayo Cestio) y de castillo (Sepulcro de Adriano, hoy convertido en la residencia pontificia de Sant’Angelo).

Arquitectura Civil Romana

Urbanismo y Arquitectura Civil Romana

arquitectura civil romana

Los romanos se preocuparon mucho por la higiene de sus agrupaciones urbanas. Las grandes ciudades teman servicios de agua potable, cloacas para desagüe y calles enlosadas. En cuanto a los caminos, los romanos los convirtieron en magníficas carreteras que, saliendo de Roma, llegaban a todos los puntos de su Imperio (Via Apia, Via Augusta).

 

El tipo ideal de ciudad romana —derivado de los campamentos militares— era el siguiente: perímetro cuadrado rodeado de murallas con torres; en cada uno de los costados de la muralla se abre una puerta que va a dar sobre alguna de las dos calles principales que cruzan la ciudad en sentido longitudinal y transversal; estas dos calles se encuentran en el centro de la ciudad formando el foro o plaza pública, la parte más importante de la urbe romana. Por lo que respecta a la casa romana, la parte más característica es una habitación, con la claraboya en el techo, denominada atrio. La influencia helénica completó el atrio con un peristilo (patio de columnas) y en torno a ellos se disponían las diferentes dependencias y habitaciones de la casa romana. Las muestras mejor conservadas son las que se encontraron en las ruinas de Herculano y Pompeya (por ejemplo, la llamada casa del Fauno); algunas tenían más de un piso.

 

Como una simple derivación más grandiosa, pero no mucho más compleja, de la casa romana, surge el palacio imperial. En este grupo de construcciones destacan los palacios de Domiciano y Diocleciano y la villa de Tívoli.

 

Las basílicas eran edificios destinados a la administración de justicia y a la realización de transacciones comerciales. Eran de planta rectangular y constaban de tres naves, siendo las dos laterales menos elevadas para permitir la abertura de ventanales en los desniveles. Las demás conocidas fueron la basílica Julia (Roma) y la basílica de Pompeya.

 

La termas o baños públicos constituyen edificios de gigantescas proporciones y disponen de diferentes servicios: piscina, baños de vapor, sala de masaje, gimnasio y biblioteca. Las dos más interesantes son las termas de Caracalla y las de Diocleciano.

 

El teatro es similar al griego, con ligeras modificaciones derivadas de su distinta funcionalidad. Al perder importancia el coro trágico en la comedia romana, el escenario disminuye y se hace semicircular, lo mismo que los grádenos. Entre los teatros, el más representativo es el teatro Marcelo (Roma), el más grandioso es el teatro de Aspendos (Asia Menor) y el mejor conservado es el teatro de Mérida (España).

 

Los anfiteatros (o dobles teatros) son edificios de planta elíptica, con una pista central o arena —eventualmente convertible en un lago artificial— rodeada de graderíos para los espectadores. En ellos se representaban las luchas de los gladiadores o se ejecutaba a los condenados a morir devorados por las fieras. El anfiteatro más característico y una de las obras maestras del arte romano es el Coliseo, con una capacidad de 50.000 plazas.

 

Los circos eran una especie de estadios para carreras de carros y competiciones atléticas y deportivas. Tenían forma alargada con un cuerpo central ospina. El más típico es el Circo Máximo.

El Arte Romano

el arte romano arquitectura La originalidad del arte romano es muy discutida. Se les concede a los romanos una sensibilidad artística menos rica que a los griegos. Desde un punto de vista estético se puede decir que los romanos asimilaron el estilo griego-helenístico y lo adaptaron a sus propias necesidades.

 

ARQUITECTURA

 

Por su incidencia práctica, la arquitectura constituye el arte típicamente romano. Adopta dos elementos arquitectónicos aparentemente contradictorios, el arco y el dintel, consiguiendo abrir con su confrontación un amplio campo de posibilidades expresivas. El arquitecto romano tiene un perfecto dominio de los materiales que utiliza. Conocemos muy bien sus técnicas por la obra teórica del tratadista Marco y Viturbio.

 

Los romanos utilizaron los órdenes arquitectónicos griegos, más el toscano (de origen etrusco) y el compuesto (fusión del jónico y el corintio), empleándolos con frecuencia todos ellos en un mismo edificio. La bóveda, por ejemplo, se utilizó desde el siglo u a. de C.. en el puente Milvio y en la Cloaca Máxima, alcanzando sus formas más perfectas en la época imperial, en la que se utilizaron incluso la bóveda de aristas. la de cañón y la semiesférica (Coliseo romano).

El Arte Etrusco

EL ARTE ETRUSCO

el arte etrusco

El origen de los precursores de la civilización romana es desconocido, pero se cree que la nación etrusca se formó al fundirse una población indígena de la Italia prerromana con una gran inmigración oriental procedente del Asia Menor. Esta cultura se desarrolló entre los siglos VII y III a. de C., siendo el siglo vi el de su época de esplendor.

 

ARQUITECTURA

 

La importancia etrusca en la historia del arte reside en el hecho de que por primera vez se abandona el uso exclusivo del dintel y el arquitrabe y se introducen el arco y la bóveda, plenamente desarrollados en el arte romano, que los legará a la posteridad. Así mismo los etruscos son los creadores de un nuevo tipo de columna (parecida a la dórica, pero con el fuste liso) que se utilizará profusamente en el Renacimiento y el Barroco con el nombre de columna toscuna.

 

Los materiales utilizados por los etruscos eran muy ligeros (maderas, adobes, etc.), por lo que no se conserva ninguno de sus templos. Así, lo más significativo de la arquitectura etrusca son las tumbas excavadas, como las necrópolis de Cerveteri y Populonia.

 

ESCULTURA

 

Realizada sobre todo en arcilla y en bronce, la escultura etrusca, está muy influida por el estilo arcaico griego y, al evolucionar, pasa de un gran expresionismo (por ejemplo Marte y Apolo de Veyes) a un realismo que preludia ya el posterior retrato romano (por ejemplo, las estatuas funerarias en las tapas de los sarcófagos de Cerveteri).

 

Por lo que respecta a los bronces, los dos más destacados son la Loba Capitolina (los Rómulo y Remo que amamanta son de época muy posterior, pues los originales jamás se han encontrado) y la Quimera (animal mitológico) de Arezzo.

 

PINTURA

 

Las composiciones pictóricas de este arte se encuentran en los muros de las tumbas que rodean las ciudades etruscas (como Tarquinia, por ejemplo). En un estilo muy similar al de las pinturas que decoraban los vasos griegos, representan escenas mitológicas o funerarias.

Arte Helénico 3

PINTURA

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De la pintura griega, que según numerosos textos alcanzó cotas magníficas de belleza sólo conservamos las copias deformadas que se encuentran en los mosaicos romanos. Los nombres de pintores que nos ha transmitido la tradición son los de Polignoto, Patrasio. Zeuxis, Apeles y Demetrio. También en las pinturas de los vasos de cerámica (ánforas y cántaros), se puede percibir un pálido reflejo de lo que fue el arte pictórico griego.

 

MÚSICA

 

En la antigua Grecia, la música siempre estaba asociada a un texto y, a veces, a la danza. Tenía además un acusado sentido mágico y religioso.

 

En la Grecia Jónica, hacia el siglo v a . d e C .. nació un movimiento poético-musical que desarrolló el canto coral- en el que destacaron Píndaro y Estesícoro. En los temas cotidianos y satíricos sobresalieron Tirteo, Alcmane y Arqueólogo.

 

Por el mismo tiempo, se difundió el llamado movimiento eolio, cuyos mayores exponentes fueron Safo y Alceo.

 

En Atenas, durante el periodo clásico, la música desempeñó un papel muy importante en las tragedias y comedias de Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes y otros autores.

 

En el periodo alejandrino, Timoteo y Filoxeno concedieron gran importancia a los solos instrumentales. Los instrumentos principales fueron el monocordio, la cítara y el arpa; entre los de viento, el más importante fue e( aulós (de dos cañas, generalmente); en la percusión se utilizaron los crótalos, címbalos y sistros.

 

En la teoría musical, Pitágoras, Platón y Aristóteles realizaron estudios que han fundamentado toda la música posterior.