Escultura Gótica
Las esculturas góticas están subordinadas a la arquitectura; las portadas de las catedrales y las capillas funerarias son los lugares en que con más frecuencia aparecen.
Las obras clásicas de la escultura gótica francesa las constituyen las estatuas de Nótre Dame de París y de las catedrales de Amiens y Reims (durante el siglo XIII). En el siglo XIV se percibe una tendencia hacia el realismo, observable sobre todo en la decoración escultórica de la cartuja de Champmol (en Dijon), panteón de los duques de Borgoña. Del patio de esta cartuja es el célebre Pozo de Moisés.
Muy relacionada con la escultura gótica francesa está la alemana, que se caracteriza por un mayor expresionismo y una más alta dosis de patetismo (pórticos de Friburgo y Worms, coro de la catedral de Ulm). En el siglo XV, Alemania desarrolla un estilo personal en las escuelas de Nuremberg (La Anunciación, en San Lorenzo; tumba del arzobispo Ernesto de Sajonia, en Magdeburgo) y Wurtzburgo (Adán y Eva, de la catedral de Wurtzburgo).
En Italia, la escultura gótica está representada por la familia de los Pisano. El fundador de la dinastía fue Nicola Pisano, autor del púlpito del baptisterio de Pisa y del púlpito de la catedral de Siena. Su hijo Giovanni, autor de la fachada de la Catedral de Siena y del púlpito de San Andrea de Pistoia, creó un tipo de «madonna » de gran belleza expresiva, inspirado en las vírgenes francesas (Virgen de la Arena, en Padua). Colaboró con su padre en la erección de la fuente de Perugia.
La escultura gótica española se inicia en el siglo XIII. Las obras más importantes de este periodo son la portada principal de la catedral de León y la Portada de los Apóstoles de la catedral de Burgos. En el siglo xiv, destaca la escuela catalano-aragonesa, con la virgen de la portada principal de la catedral de Tarragona; las tumbas de los reyes de Aragón en Poblet; el Carlomagno de la catedral de Gerona y los sepulcros de la catedral de Zaragoza. Son los focos castellanos (Toledo, Burgos, Cuenca) los más descollantes del siglo xv, con varios sepulcros como el de don Alvaro de Luna (Toledo) y el del Doncel de Sigüenza. Sin duda el mejor escultor de la época es Gil de Siloé, autor de los más bellamente labrados sepulcros de la cartuja de Miraflores y de varios retablos.
La Arquitectura Gótica
En Borgoña, durante los siglos XI y XII , aparecen las formas iniciales del gótico: arco apuntado, bóveda de crucería, arbotantes, contrafuertes, coro rodeado de espillas, muros articulados y fachada con dos torres, todos ellos dinámicamente integrados en una unidad estructural y no simplemente superpuestos. Esta unidad se logra concentrando el peso de la cubierta sobre unas pocas líneas de fuerza y no sobre todo el muro, (o que da la sensación de elegancia y esbeltez a los edificios góticos.
Los tres edificios clásicos del gótico francés son las catedrales de Chartres, Reims y Amiens. De la misma época son las catedrales de Bourges, Le Matis, Poitiers y Albi (siglo XIII).
Ya en el siglo XIV, la iglesia de la Trinité (Vendóme) utiliza el lenguaje del gótico flamígero sobre una planta del gótico tradicional.
Inglaterra es el primer país que recibe el influjo arquitectónico francés. La primera construcción inglesa de tipo gótico fue el coro de la catedral de Canterbury (siglo XII). Los ejemplos más destacados son la catedral de Salisbury (siglo XIII), cuya fachada occidental es un muro sin otra finalidad que la decorativa, la catedral de Lincoln y la catedral de Wells (siglos XIII y XIV).
El perpendicular style inglés da preferencia a las formas perpendiculares, enmarcadas por series de arcos, como en la catedral de Gloucester y en las capillas del King’s College de Cambridge y de Enrique Vil (en la Abadía de Westminster, Londres).
Durante el siglo XV se construyen las últimas grandes catedrales góticas. La de Sevilla, por ejemplo, de cinco naves, es una de las más grandes de la cristiandad. Ya en el siglo XVI, se erigen las de Salamanca y Segovia. También se erige un templo de estilo gótico en el centro mismo de la mezquita de Córdoba.
El Arte Gótico
El nombre de «gótico» lo introdujo el historiador del arte italiano Giorgio Vasari para designar, sin matices, todo el arte de la Edad Media, o sea el arte comprendido entre la Antigüedad grecorromana y el Renacimiento. Para Vasari, «gótico» era sinónimo de «bárbaro», pues creía erróneamente que el origen de este arte era germánico y lo atribuía a los godos.
Esta actitud de Vasari se mantuvo durante todo el Renacimiento y el Neoclasicismo y solamente se produjo una reacción contra ella a principios del siglo XIX, en la época romántica. Fue entonces cuando se superó el prejuicio que veía en el arte medieval una manifestación sin valor.
El gótico surgió en Francia en las postrimerías del siglo xi. Las primeras innovaciones arquitectónicas que marcan la aparición de este estilo pueden situarse en la región central francesa (lie de France). El siglo XII puede considerarse como una fase de transición; es el siglo XIII el que ve la eclosión del gótico puro, pues es entonces cuando se construyen las grandes iglesias de este estilo.
Bóveda de la catedral Nueva de Salamanca, España, que se construyó adosada a la vieja (románica) en 1513, y contiene todos los elementos del gótico tardío, como las bóvedas estrelladas o de crucería.
Arte España
Una obra decisiva para seguir la entrada del románico en España es la catedral de Santiago de Compostela. Es de planta de cruz latina, con tres naves y capilla circular en la cabecera, con giróla. Está cubierta con bóveda de cañón en la central y bóvedas de arista en las laterales. Su principal novedad técnica es la introducción de un triforio (pasillo situado sobre las naves laterales, que era utilizado por los peregrinos para dar la vuelta al templo).
Por tierras de León y Castilla, son muy abundantes las iglesias derivadas de la de Santiago, entre las que destacan: la catedral de Zamora, la catedral Vieja de Salamanca y la Colegiata de Toro.
La zona de peregrinación de la ruta de Santiago está orlada de esculturas románicas. Uno de los núcleos más importantes es el claustro de Santo Domingo de Silos (Burgos), auténtica joya del románico español.
También pueden citarse los capiteles de San Martín de Frómista y los relieves (en especial el tímpano) de San Isidoro de León.
La evolución de la escultura prosigue en la portada de la basílica de San Vicente (Avila) y en las estilizadas figuras adosadas a las columnas de la capilla de la Cámara
Santa de San Miguel (Oviedo).
Importantísimas son, en Santiago de Compostela, la puerta de las Platerías y el monumental conjunto escultórico del Pórtico de la Gloria. Otros focos son:
El de Aragón, cuyos centros más importantes son: la catedral de Jaca, San Pedro el Viejo de Huesca y San Juan de la Peña.
El de Navarra, con el monasterio de Leyre, la Colegiata y la iglesia de San Miguel de Estella.
En Cataluña, el románico siguió caminos particulares, en parte debido a que en sus orígenes se vio marcado por la influencia mozárabe y carolingia. La mezcla de estas dos tradiciones es perceptible en la que quizá pueda considerarse primera muestra del románico catalán: San Pedro de Roda (Gerona).
A partir del siglo xi, sin embargo, Cataluña da la espalda a la tradición mozárabe carolingia y se dirige a Italia en las siguientes iglesias: Santa María de Besalú, Sant Jaume de Frontanyá, catedral de la Seo d ’Urgell, Sant Ponq de Corbera y Sant Climent de Tahull.
Todas ellas tienen las paredes lisas, con arquerías ciegas que terminan en pilastras de refuerzos poco salientes. El suyo es un estilo muy sobrio, con escasez de decoraciones escultóricas.
Donde más brillan los escultores románicos catalanes es en la talla de capiteles: los mejores son los de los claustros de San Benito de Bages, Santa María de Estany, San Juan de las Abadesas, catedral de Gerona. catedral de Tarragona y, sobre todo, Sant Cugat del Vallés.
Cataluña es un país riquísimo en pinturas románicas. Los frescos son de colores brillantes y vivísimos: los frontales de madera pintados al estuco están concebidos como si fuesen esmaltes (frontal de la Seo de Urgel y frontal de Aviá, que pueden verse en el Museo de Arte de Cataluña, en Barcelona). Las majestats son la representación de Cristo en la cruz; las más representativas son la Majestat Batlló y la Majestat de Llusá.
Otras muestras del estilo pictórico del románico catalán se encuentran en los bordados (como el famoso Tapiz de la Creación de la catedral de Gerona) y en las miniaturas (Biblia de San Pedro de Roda, más conocida como Biblia Noailles, que se conserva en la Bibliothéque Nationale de París; Biblia Farfa, de Ripoll. que está en el Vaticano).
Arte Italia
El primer foco de desarrollo del románico en Italia fue la región de Lombardía, con las catedrales de Piasencia, Módena, Ferrara y Parma, y las iglesias de San Ambrosio (Milán), San Miguel (Pavía) y San Zenón.
A principios del siglo xi surge en Toscana otra corriente del románico italiano, en torno a la ciudad de Pisa, en donde se encuentra un importante grupo de edificios de este estilo, el más importante de los cuales es la catedral de Pisa, en cuya fachada se utilizan galerías de columnas como elementos ornamentales, técnica que también se emplea en la célebre Torre Inclinada. Muy original es el baptisterio de Pisa.
Lo más característico de la zona del Lacio es la decoración llamada cosmatesca, creada por una familia de marmolistas romanos de nombre Cosma. La técnica de estos marmolistas consistía en juntar trozos de mármol blanco y losas de granito rojo. Los dos edificios más famosos entre los decorados de este modo son las basílicas de San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, ambas en Roma.
En la Italia meridional se mezclan las influencias árabe, bizantina y lombarda, creando preciosos edificios como la iglesia-catedral de San Nicolás de Bari v la iglesia de Altamura.
Fue precisamente en la Italia meridional donde se formó la primera escuela de escultura románica, italiana, cuya obra maestra es el altar de marfil de la Catedral de Salerno. En el norte también se desarrolla una escuela escultórica, con algunas obras maestras como la puerta de mármol de San Zenón de Verona y las esculturas del baptisterio de Parma y de la catedral de Ferrara.
Por lo que respecta a la pintura, el románico italiano se encuentra en cierto modo comprendido entre la prolongación de la influencia bizantina y la aparición de determinados elementos prerrenacentistas. Las obras maestras de este periodo son los frescos de la basílica de Sant’Angelo in Formís (cerca de Capua) y las pinturas de la cripta de la Catedral de Agnani.
Se pueden destacar también las escuelas de miniatura que se desarrollaron en Roma y en Montecassino, en cuyos decorados geométricos y zoomórficos es perceptible la influencia celta e irlandesa.
Catedral y Torre Inclinada de Pisa. Ambas pertenecen a una personalísima corriente que se desarrolló dentro del románico italiano en la zona de Toscana. Hay que destacar en los dos monumentos la utilización ornamental en la fachada de galerías de columnas.
Arte de Francia
ARQUITECTURA
En la arquitectura románica francesa se pueden distinguir diferentes escuelas regionales:
Escuela de Provenía
Sus fachadas son menos austeras de lo que es habitual, y están decoradas con columnitas y frisos que recuerdan los antiguos sarcófagos cristianos. Las principales iglesias de este grupo son: San Trófimo de Arles, Saint Gilíes du Gard y Catedral de Avignon.
Escuela del Languedoc
Situada en la zona que era el verdadero centro de la cultura occidental. Sus dos obras principales son: San Saturnino de Toulouse (considerada como la obra maestra del románico francés) y Sainte Foy de Conques.
Escuela de Auvernia
Se desarrolló en Francia central, una de las zonas de mayor florecimiento medieval, y quizás es la más antigua del románico francés.
Sus modelos más representativos son: Nótre Dame du Port, en Clermont-Feriand, catedral de Puy, Nótre Dame la Grande, de Pottiers y catedral de Angulema.
Escuela de Borgoña
Históricamente importante porque de elia surgió el arte cluniacense.
Su obra más célebre, la abadía de Cluny, fue destruida durante la Revolución Francesa. De características similares son: Santa Madalena de Vézelay y catedral de Autun.
Escuela de l ’Ile de France
Es la del dominio real de los alrededores de París. Su monumento tipo es el monasterio de Fleury (Saint Benoii sur Loire).
Escuela de Normandia
Se desarrolló en el norte de Francia. Las iglesias de esta escuela son un poco más elevadas y revelan mayor preocupación por la iluminación. Un claro precedente del gótico son las dos obras clásicas de esta escuela, ambas en Caen: Saint-Etienne y La Trinité.
ESCULTURA
En su periodo de plenitud, la escultura románica francesa alcanzó tal perfección que ha sido comparada con la escultura griega arcaica.
El primer hito de la escultura románica francesa quizá sea la decoración de la torre del monasterio de Fleury (mediados del siglo xi), en cuyos capiteles aparecen figuras seguramente inspiradas en el arte mozárabe.
Además de San Pedro de Moissac (uno de los edificios de mayor riqueza y complejidad escultórica) los dos lugares en donde la escultura románica francesa alcanza las más altas cotas de expresionismo artístico son: Vézelay y Autun.
PINTURA
En la pintura románica francesa (de funcionalidad estrictamente decorativa) se distinguen normalmente dos escuelas.
La de la abadía benedictina de San Savin emplea tonos finos, apagados, suaves, con predominio de colores claros: verde, gris, amarillo, rojo y pálido.
La de la iglesia de Berzé-la-Ville ofrece pinturas sobre fondo azul oscuro y mayor riqueza cromática.
Se ha dicho, sin embargo, que la auténtica pintura del románico francés se halla en los vitrales, realizados en fragmentos de vidrio de diferente color ensamblados con plomo fundido, que aumenta la nitidez de los contornos y da una gran luminosidad y transparencia a las figuras. El vitral más famoso es el de los Reyes Magos en Saint-Denis, del siglo XII.
Lugar importante en el arte románico ocupan también las artes industriales: orfebrería (joyas del tesoro de Saint-Denis, esmaltes de Limoges), labrado de marfiles (olifants o cuernos de caza, encuadernación de libros) y bordados.
El Arte Románico
La denominación «arte románico» engloba la producción artística del Occidente europeo durante los siglos XI y XII, inmediatamente a continuación del desarrollo del arte prerrománico de los países invadidos por los pueblos bárbaros.
La mayoría de los edificios románicos son iglesias. Su planta recuerda en gran manera la de las antiguas basílicas romanas: tres naves longitudinales y una nave transversal. La nave central termina después del crucero en un ábside, donde se sitúa la capilla principal: las dos naves que la circundan continúan más allá del crucero, rodean el ábside y forman un pasillo en forma de arco denominado giróla.
Hay una gran variedad de capiteles: el más sencillo es un simple cubo de piedra que se redondea levemente en su parte inferior para enlazar con la forma circular de la columna. A veces, algunos se decoran con una variadísima gama temática de origen animal (leones), mitológico (grifos), guerrero (armas), religioso (escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento» y social (escenas del trabajo agrícola y urbano). Los contrafuertes, que al tiempo que refuerzan las fachadas colaboran en el sostenimiento de las bóvedas, acostumbran a ser interiores, aunque en ocasiones se asoman al exterior del edificio. Las fachadas de los edificios románicos son muy austeras.
La forma más frecuente de procurarse la iluminación consiste en recibir la luz por la torre central del crucero y por el rosetón circular de la fachada, lo que crea un ambiente interior que invita al recogimiento. El lugar en donde el románico se desarrolló de un modo más autónomo fue en Francia y en España. En Italia, este arte está muy marcado por la cercanía geográfica de los estilos clásicos.
Pórtico de la Gloria, en la catedral de Santiago de Compostela. Este monumental conjunto escultórico es una de las más importantes muestras del arte románico en España.
Arte Mozarabe
Es el arte desarrollado por los cristianos españoles sometidos a los musulmanes que conservaron su religión e instituciones. Se desarrolló hasta el siglo XII aproximadamente.
Los principales materiales empleados en la arquitectura mozárabe fueron el ladrillo, el sillar y la manipostería. Con ellos se levantaron construcciones de pequeñas dimensiones, en las que los arcos de herradura se apoyan en columnas cuyos capiteles son de origen corintio. Son dos las áreas de extensión del arte mozárabe.
La primera comprende las construcciones realizadas en territorio islámico, la mayoría de las cuales fueron destruidas. Podemos citar Santa María de Melque, en Toledo (siglos IX-X), con planta de cruz griega, muros de sillería y bóveda de cañón.
La segunda comprende las construcciones realizadas en territorio cristiano por mozárabes emigrados. Los edificios más típicos son: Santiago de Peñalba (con un ábside en cada extremo de la nave, uno en forma de herradura y el otro de medio punto), Santa María de Lobeña (de planta cuadrada y bóveda de cañón sobre pilares), San Millán de la Cogollo (siglo x); San Miguel de Celanova.
Como miniaturistas, los artistas mozárabes continuaron el estilo visigótico. Se percibe la influencia cordobesa (sobre todo en los motivos decorativos) y también la influencia de ciertos códices irlandeses. Los mejores ejemplares son los que corresponden al siglo X y XI, como por ejemplo la Biblia Hispalense y la Biblia Complutense.
También, en el terreno de las artes menores, los artistas mozárabes tallaron algunos objetos de marfil y metal, como el Arca Santa de la catedral de Oviedo y el Arca de Celanova.
Arte Asturiano
Durante los primeros tiempos de la invasión musulmana, la España cristiana quedó casi reducida a los limites del reino asturiano. En este marco se desarrolló un arte de enorme interés por sus técnicas arquitectónicas, claramente precedentes del estilo románico.
Sus rasgos más sobresalientes son: el arco apuntado o peraltado (en contraste con el de herradura visigótico): los temas de soga empleados en la decoración, la bóveda de cañón v los muros compuestos. El monumento más antiguo del arte asturiano es el templo de Santiago de Pravia.
Del reinado de Alfonso II se conserva una parte de la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, de Dianta rectangular y con dos pisos, ambos abovedados. También es de este periodo la iglesia de San Julián de los Prados, de planta basilical.
El período de mayor esplendor corresponde al reinado de Ramiro I (a veces se denomina arte ramirense). Los monumentos capitales son: Santa María del Naranco. San Miguel de Litio y Santa Cristina de Lena.
Arte Carolingio
A finales del siglo VIII, se produjo en las tierras del Imperio franco-germánico un extraordinario florecimiento artístico, fruto de la política cultural de Carlomagno. Se caracteriza por un intento de retornar al clasicismo del Imperio romano, del cual los emperadores de esta dinastía se consideraban continuadores.
Las construcciones de este estilo mezclan hábilmente el recuerdo de la arquitectura romana con los motivos decorativos germánicos. El exterior de las iglesias caroiingias es muy severo, pero el interior está profusamente decorado con estucos y mosaicos de gran riqueza polícroma.
Los dos monumentos arquitectónicos más importantes son: la capilla palatina de Aquisgrán (hoy en la catedral de Aachen), construida en 796-805. y la iglesia de Germigny-des-Prés (799-818). La escultura en piedra queda prácticamente limitada a la decoración de los capiteles. También se conservan una serie de marfiles y una estatua de bronce que representa la figura ecuestre del propio Carlomagno (se conserva en el Museo del Louvre). El impulso dado por Carlomagno a las letras favoreció, en el terreno artístico, el desarrollo de la miniatura. Hubo tres escuelas de miniaturas: la palatina Evangelario del Tesoro de Viena); la de Ada, en Tréveris (Evangelario de Godescalco) y la de Tours (Biblia de Fleury).
