Arte de la Cultura Maya

Pirámide del CastilloLa cultura maya está desparramada por un territorio enorme; pero, al ser sus diversos núcleos centros de un mismo culto religioso, está dotada de una gran unidad estilística. La mayoría de centros mayas fueron abandonados con la llegada de los españoles y quedaron ignorados en la selva hasta que fueron descubiertos en el siglo XIX.

 

CENTROS ARTÍSTICOS MÁS IMPORTANTES

 

La cultura maya es antiquísima. Se remonta hasta antes del siglo IV y alcanzó su gran importancia durante el sido X. en la península del Yucatán Las ciudades más importantes del arte maya fueron Copán, Peten, Palenque, Uxmal, y sobre todo Chichén- Itzá, el mayor centro político-religioso de la civilización maya. Los piincipales monumentos de Chichén- Itzá son el templo de Kuhdkán (El Queitzalcóatl
maya), el templo de los Guerreros v el Juego de Pelota. En Copán. tenemos el Circo y la Plaza de  los Idolos.

 

La pirámide maya es similar a la azteca. La más grande del Yucatán es ia Pirámide del Adivino, una impresionante mole de veinticinco metros de altura. En Uxmal están los mejores palacios: Palacio del Gobernador, Casa de las Monjas y Casa de las Palomas. Estos palacios, bastante bien conservados, se construían sobre una terraza natural, a la que se sobreponía otra artificial para daries mayor altura. Constaban de muchos aposentos, a veces de hasta tres pisos. Las fachadas están decoradas con relieves de piedra.

 

Escultura

 

La decoración escultórica es preferentemente de motivos geométricos, que se repiten alternándose con la máscara de Chac. dios de la lluvia. Las estelas son piedras grandes (la de Quiriqua nene más de diez metros de altura’), rectangulares generalmente, donde se representa una figura humana ricamente ataviada. Suelen ir acompañadas de altares esculpidos con formas de animales. Otros relieves característicos son los ele Copan (esculpidos con escritura jeroglífica) y los ricos frisos del Juego de Pelota de Chichén-Itzá.

 

Pintura

 

Las pinturas más importantes que se conocen son los frescos de Bonampak. Las figuras están dibujadas con líneas en negro y los espacios entre ellas están pintados con gran riqueza de color, sobre todo en detalles como los penachos de plumas de quetzal, que dan al conjunto una vivacidad extraordinaria. Entre otras escenas de vida real, destacan la de la batalla y el dibujo de un prisionero desnudo.

La Cultura Inca

Fortaleza de Machu-Picchu En America del Sur, la más importante civilización precolombina fue la desarrollada por el Imperio de los incas, continuadora de otras civilizaciones (mochica. nazca, chimú) a las que sometió, gracias a su superior organización politicoestatal, imponiéndoles su religión basada en el culto al Sol.

 

De esta cultura son muy características las construcciones de tipo megalitico, con gruesos muros de sillares unidos sin argamasa. La arquitectura inca es muy sobria. No se emplea el arco ni la bóveda: puertas y ventanas se cubren con dinteles y tienden a tener forma trapezoidal; las cubiertas son de madera.

 

CENTROS ARTÍSTICOS MÁS IMPORTANTES

 

Los ejemplos más típicos de la arquitectura incaica están en la capital, Cuzco, que estaba protegida por el Sacsahumán, fortaleza rodeada de tres murallas en zig-zag, formadas por bloques ciclópeos. Otras fortalezas importantes eran las de Pisac y Machu-Picchu. Los principales templos fueron los de la Casa del Sol (en la isla del lago Titicaca), el templo del Sol, en Cuzco, y el Templo de las tres ventanas, en Machu-Picchu. Entre los palacios destaca el de los Nlistas (igualmente en Machu-Picchu).

 

Escultura

 

Casi puede decirse que la escultura inca se limita a las representaciones antropomórficas de la cerámica. En ésta y en el arte de los tejidos es donde el repertorio decorativo alcanza mayor perfección, dominando las formas geométricas y demostrando una gran habilidad en la combinación de colores.

 

Los artesanos incas trabajaron muy bien los metales. Se conservan magníficas joyas de oro.

 

La música en las sociedades prehispánicas

 

La música prehispánica estaba íntimamente relacionada con las ceremonias rituales y con los cultos religiosos. Concedía gran importancia a la danza, que se acompañaba principalmente con instrumentos de percusión como el huehuetl (tambor de madera de unos sesenta centímetros), que se consideraba divino. Otro instrumento importante era el teponatzli (especie de xilófono ricamente decorado que también se relacionaba con la divinidad).

 

En general, el uso de los instrumentos variaba según el empleo religioso particular que se le diera, ateniéndose siempre a escalas básicas de cinco tonos conocidas
hoy con el nombre de escalas pentatónicas.

La Cultura Azteca

El Calendario azteca o Piedra del Sol. Cuando los conquistadores españoles iniciaron su penetración en México central se encontraron con una cultura muy desarrollada, la azteca, que representa uno de los momentos de máximo florecimiento cultural del país (siglos XIII – XIV ) . La principal característica de esta cultura es su sincretismo, resultado de la integración de otras culturas que habían florecido en México anteriormente, como la olmeca, la tolteca, la mixteca y la zapoteca.

 

El centro más importante de la civilización azteca lo constituyó la ciudad de Tenochtitlan, sobre la que mas tarde se construiría la actual ciudad de México.

 

Las formas arquitectónicas aztecas son una derivación de las toltecas. En Tula, capital de los toltecas, se conserva el templo de Tlahuizcalpantecuhtli, así  como el Palacio Quemado. El templo tolteca-azteca, t famado teocali, consta fundamentalmente de una san pirámide central escalonada (hecha a base de va­tios troncos de pirámide de tamaño decreciente), con una gran escalinata al frente, que conduce a la pla­taforma que remata la pirámide. En esta plataforma se celebraban los sacrificios. La pirámide central está rodeada de varias pirámides pequeñas para las divinidades menores.

 

En Tenochtitlan, el edificio más importante era el Gran Teocali o Templo Mayor. Junto a él se levantaban el Palacio de Moctezuma y el de Axayacatl. En Malinalco hay un importante conjunto arquitectónico constituido por varios edificios excavados en la roca. Cerca de la localidad de Tepoztlán se hallan las ruinas de la pirámide de Tepozteco.

 

TEOTIHUACÁN

 

El conjunto más importante de pirámides se encuentra en la ciudad sagrada de Teotihuacán, donde se hallan las grandes Pirámides del Sol y la Luna (setenta y seis y cuarenta y seis metros de altura, respectivamente), el Templo de Quetzalcoatl, el bondadoso dios-serpiente emplumado, que abominaba los sacrificios, y el Templo de la Agricultura.

 

Monte Albán

 

Los zapotecas establecieron su centro religioso en Monte Albán, ejemplo de grandiosidad arquitectónica y de armonía constructiva. Hacia el 900, la ciudad fue ocupada por los mixtecas.

 

Escultura

 

La escultura está representada por un conjunto abundante y de gran interés plástico, que hace las veces de complemento de la arquitectura. Grandes figuras de carácter naturalista representan a las diferentes divinidades, con un aspecto algo hierático: Xolotí, Coatlicúe, Ixcuina, Xochipilli. Son famosas algunas esculturas antropomorfas como el Indio triste y la Cabeza de hombre muerto. También pueden citarse algunas representaciones animalísticas, como serpientes, jaguares, lagartos, con un estilo muy naturalista (como la estatua del dios Oceloti-Cuahuxicalli, en forma de jaguar) y esculpidas en alabastro o piedra verde.

 

Son interesantes los grupos escultóricos de máscaras y calaveras talladas en cristal de roca. Por lo que se refiere al relieve, las piezas más importantes son el famoso Calendario Azteca o Piedra del Sol, con profusión de símbolos que ilustran la cosmogonía azteca, y la Piedra de Tizoc, monolito de enormes dimensiones que describe las hazañas del guerrero Tizoc.

 

Pintura

 

La pintura está influida por los modelos mixtecas. de los que se conservan varios códices y las pinturas murales de Mitla, capital mixteca. El conjunto más importante es el de los altares de Tizatlán, que representan símbolos de los dioses y de los sacrificios. La cerámica propiamente azteca es la de Tenochtitlan y Tlatelolco, con gran variedad de formas y decoración en negro, con representaciones geométricas y complicados dibujos que evolucionan hacia formas realistas. Con ella pueden citarse unas figurillas de barro pintado que representan a las divinidades.

Arte Mudejar

arte mudejar Se denomina arte mudéjar al arte de los moriscos sometidos al dominio cristiano.

 

Las primeras manifestaciones del arte mudéjar son del siglo xi, aunque su época de máximo florecimiento sea el periodo comprendido entre finales del siglo XII y mediados del XV. Más que un estilo estructural (pues repite las formas románicas, góticas o islámicas) es un estilo ornamental. La decoración adopta formas y temas muy diversos, los alicatados o piezas de cerámica vidriada cubren los muros y los interiores se ven adornados con magníficas carpinterías.

 

El carácter ecléctico del arte mudéjar se puede comprobar en el hecho de que, entre los edificios que erigió, hay templos de las tres religiones que se practicaban en la península Ibérica: iglesias, mezquitas y sinagogas. En Castilla destacan las iglesias el grupo toledano (San Ramón), palacios (como los de Galiana) y las sinagogas de Santa María la Blanca y la del Tránsito. El mudéjar aragonés se caracteriza, frente al toledano, por una mayor riqueza ornamental (a base de lacerías) y por la introducción de la cerámica vidriada. Algunas de las iglesias más antiguas son la catedral de Teruel y la iglesia de la parroquia de Montalbán (siglo XIII)- De este mismo siglo son las de San Pablo y la Magdalena (Zaragoza).

 

MÚSICA

 

Con el advenimiento del Islam, la música árabe se basa en el sistema griego pitagórico y está construida con escalas que contienen cuartos de tono. Sus características principales son la homofonía modal (existen ocho modos y otros tantos ritmos) y la riqueza y complejidad de sus melodías. Los instrumentos más utilizados son los de cuerda: el ud (laúd de origen persa), el ganun (salterio) y el rabab (se toca con arco). Otros instrumentos importantes son los de viento: el buq (trompa), la qussaba (flauta), el mizmar (flauta de lengüeta), arghul (flauta de doble lengüeta). En los instrumentos de percusión hay que destacar los distintos tipos de tambores, entre ellos el tabl y el duff.

 

La «edad de oro» de la música árabe tuvo lugar durante el reinado de los abasidas. Tras la decadencia política y militar, fue suplantada poco a poco por la de procedencia turca.

El Arte Islámico

En el siglo VII aparece en la escena histórica el pueblo árabe, introduciendo un estilo artístico que, nacido bajo la influencia bizantina y gracias a la rápida expansión militar, alcanzó en pocos años una extraordinaria difusión geográfica.

 

Uno de los rasgos generales que distingue a la arquitectura es su gusto por la decoración, efectuada sobre finas placas de yeso que luego se aplicaban a las paredes. Se excluyen los temas animados y se utilizan casi con exclusividad los de carácter vegetal (ataurique) y geométrico (lacería).

 

El monumento principal de la arquitectura islámica, junto con el palacio, es la mezquita. Una de las primeras mezquitas que construyeron los árabes fue la de Ornar, en Jerusalén. Se inició en el año 643; con ella nace el arte típico de los omeyas.

 

Al extenderse las conquistas islámicas hacia Mesopotamia y Egipto, los árabes entraron en contacto con ciertas escuelas artísticas con las que tenían afinidad cultural. En Egipto, fundaron una ciudad militar en Al-Fustat. a orilas del Nilo, cerca de lo que después sería El Cairo, que llegaría a ser la ciudad musulmana por excelencia.

 

La más antigua mezquita de El Cairo es la mezquita de Ámru (siglo VII. Del siglo IX es la de Ihn-Tulun. Del X, la de Al-Azhar. Del siglo XI es la mezquita de Al-Harkim. Del XII son las famosas mezquitas funerarias con cúpula, como la de Al-Akmar. En el siglo XIV, se realizan varias construcciones en mármol, destacando la mezquita-madrasa del sultán Hassan. Después de Egipto, la invasión musulmana se trasladó al norte de Africa. De esta época quedan varias mezquitas, como la de Túnez (siglo VIII) y la más importante. la de Sidi-Okba en Kairuán, iniciada en el siglo vil, pero que adquirió su forma actual más tarde, en el siglo IX.

 

El núcleo más importante del arte islámico occidental es, sin duda, el núcleo hispanoárabe. La obra cumbre del estilo árabe en España durante los primeros años de la invasión es la mezquita de Córdoba, que está llena de relieves, frisos y capiteles de viejos edificios visigodos y romanos.

 

La obra capital de la arquitectura civil de los árabes es la residencia del príncipe. Como en este aspecto los árabes no poseían ninguna tradición, adoptaron el modelo del palacio persa, rodeado de jardines con grandes estanques y varios pabellones. De tiempos de Abderramán II (siglo x) es el palacio de Medina Azara, en Córdoba.

 

El segundo periodo del arte hispanoárabe se abre con la caída del Califato de Córdoba y con la creación de los reinos de taifas. Se desarrolló tanto en España como en el norte de Africa. Los principales monumentos almorávides son las mezquitas de Tremecén y Argel.

 

En España, hacia 1171, se inició la construcción de la mezquita de Sevilla, en el mismo lugar que hoy ocupa la catedral gótica. De la obra solamente se conserva su famoso alminar llamado la Giralda. El alminar o minarete (torre) es un elemento esencial de la mezquita, pues servía para la salmodia (exhortación a los fieles para que se entregasen a la oración). Los minaretes que anteceden al de la Giralda son el de la mezquita de Kuturbiyya (Marrakech) y el de la mezquita de Hassan en Rabat.

 

El Alcázar de Sevilla, simultáneamente vivienda y fortaleza, fue iniciado en tiempos de los Omeyas. Formaba parte de las murallas de la ciudad, de las que todavía se conserva la famosa Torre del Oro (siglo XIII ) , así llamada porque estaba recubierta de azulejos que al brillar el sol le daban un aspecto áureo.

 

El último periodo del arte islámico en España es el granadino o nazari. Con él, la decoración llega a su punto culminante. Las obras cumbres de este estilo son la Alhambra y el Generalife. Del palacio real de la Alhambra, residencia de los monarcas granadinos, se mantiene intacta toda la parte destinada a residencia de verano. La mandaron erigir en el siglo XIV los sultanes Yusuf I y Mohamed V.

 

Alhambra significa «la roja» y se llamó así por el color predominantemente rojo de los ladrillos empleados. La Alhambra es uno de los edificios más típicamente musulmanes, sin ningún elemento occidental. Sus diferentes partes tienen una personalidad que en cierto modo las individualiza (patio de los leones, sala de los abencerrajes). La compleja planta de la Alhambra permite reconocer su distribución en las tres unidades fundamentales que aparecen en los grandes palacios musulmanes: el mexuar (o sala de audiencias), el diwan (con el salón del trono), y el harén (con las habitaciones privadas). Los principales elementos de la decoración de la Alhambra son los azulejos y los relieves de yeso.

 

El Generalife era el palacio de verano de los monarcas nazaríes de Granada, y se construyó a finales del siglo XIII. Consta de varios edificios dispuestos en terrazas y rodeados de grandes extensiones de huertos y jardines, a los que se accede por dos patios de pequeño tamaño.

Mezquita de Córdoba, España.

Mezquita de Córdoba, España. Una de las más bellas muestras del arte islámico de Al-Andalus. Tras la conquista de Córdoba fue transformada en templo cristiano, y en 1523 se incrustó en la construcción musulmana la capilla mayor de la catedral.

Arte Japón

La historia del arte japonés se puede dividir en los periodos correspondientes a cada una de las etapas dominantes de la historia del país, pues en cada una de ellas se produce un cierto desarrollo original del arte.

 

EL PERIODO ASUKA

 

Prescindiendo de etapas más primitivas, la primera que tiene alguna importancia es la de Asuka (siglos vi y vil), durante la cual se produce la entrada del budismo en el Japón, que, al igual que sucedió en China, produjo un gran impacto en el campo artístico.

 

El edificio más importante de este periodo es la Pagoda de Horyu-ji. Tras una etapa en la que se importan estatuas de Buda de China y Corea, los japoneses empiezan a labrar las suyas propias, como el Kannon de Kudara. Se conservan también obras pictóricas de gran originalidad, como el Relicario de Tamamushi.

 

El momento de máximo apogeo del arte budista japonés es el del período Nara (siglos VII y VIII), durante el cual se levantan varias pagodas como el Shoso-in, se desarrolla la estatuaria del Buda (Buda de Tuchibana) y se decoran con pinturas murales de tema profano las pagodas de Horyu-ji y Shoso-in. Por primera vez aparecen los makimonos, historias pintadas en largos rollos de papel o seda, con el texto explicativo de las imágenes.

 

EL PERIODO HEIAN

 

Durante el periodo Heian (siglos VIII a XII). la cultura china ha sido ya totalmente asimilada en el Japón. Los templos se convierten ahora en santuarios de meditación (pagoda de Muro-ji) y se erigen fuera de la ciudad, hasta que vuelvan a ella para convertirse en centros de reunión mundana (monasterio del Fénix).

 

Las representaciones escultóricas más comunes siguen siendo las figuras de Buda, a las que se añaden ahora ias de algunos dioses sintoístas. La pintura religiosa (murales de las grandes pagodas) ve limitada su espontaneidad por los cánones religiosos, que imponen temas y estilo; en cambio, la pintura profana, destinada al interior de las casas, se libera de la influencia china y se hace más íntima, adquiere mayor viveza de colorido. Junto a los makimonos destacan unas pinturas caricaturescas que satirizan a la alta aristocracia representándola mediante figuras de animales.

 

Dentro del campo de las artes menores, también hay excelentes muestras del arte japonés del periodo Heian en las cajitas de laca para guardar cosméticos, en los marcos de los espejos y en los biombos.

 

Con la introducción de la filosofía zen, durante el periodo kamakura (siglos XII a XIV) se produce una intensa transformación artística. La escultura y la pintura se hacen más realistas y los artistas cada vez son más conocidos individualmente. La arquitectura se hace más sencilla y funcional.

 

PERIODO MUROMACHI

 

Durante el periodo Muromachi (siglos XIV a XVI), se impone en pintura la técnica de diluir los colores en agua para hacerlos más difuminados; esto obliga a los artistas a dotar de gran precisión sus pinceladas, pues el rápido secado impide la rectificación. El pintor más célebre de la época es Sesshu, que destaca como autor de retratos y paisajes.

 

La arquitectura de este periodo es de una gran elegancia y tiene ya más componentes japoneses que componentes debidos a la influencia china. Esto es evidente, sobre todo, en las grandes mansiones señoriales (pabellón de Oro y pabellón de Plata, ambos en Kyoto).

 

En el siglo XVI y en el XVII (periodo Momoyama), el sentido pictórico se hace grandioso. Hay tres escuelas importantes de pintura: las de Shino, Oribe y Karatsu. Se construyen grandes palacios, como el de Fushimi y castillos como el de Osaka.

 

PERIODO EDO

 

Finalmente, el periodo Edo (siglos XVII a XIX). que coincide con un momento de aislamiento de toda influencia exterior, asiste al desarrollo de un arte de gran altura, con artistas destacados en pintura (Sotatsu, Ogata Korin. Suzuki Haronobu. Toshusai Saraku, K. Hokusai y Ando Hiroshige) y excelentes edificios (mausoleo de Toshogu y palacio de Katsura. en Kyoto. Típicos de esta época son los célebres chashitsu o casas de té.

 

La pagoda del templo de Daigo-JiEn la música china y japonesa, el arte de los sonidos se concibe como un sistema relacionado con el orden del universo. De aquí proviene la lentitud e importancia que se da al sonido considerado aisladamente, más que en relación a la melodía y al ritmo.

 

Las escalas que se utilizan son de cinco tonos, sin otros sonidos intermedios.

 

Los instrumentos chinos más importantes son la pipah (laúd de cuatro o cinco cuerdas), el sheng (órgano de boca), el diy (flauta) y diversos instrumentos de percusión. En Japón, además de los de procedencia china, es especialmente importante el koto, que tiene trece cuerdas de seda.

 

La pagoda del templo de Daigo-Ji, en Kyoto, Japón. Construida en el año 992, pertenecería al período Asuka, y puede que sea la pagoda más antigua del Japón.

Arte China

arte china Las primeras manifestaciones artísticas producidas en China corresponden al período neolítico. Los materiales arqueológicos anteriores al siglo m a. de C. son, en su mayor parte, objetos litúrgicos de jade y bronce, que ofrecen ya algunas de las características típicas del arte chino, como la interpretación simbólico- religiosa de los objetos artísticos.

 

ARTE CLÁSICO CHINO

 

La formación del gran imperio chino se remonta al siglo III a. de C. A la dinastía Chin corresponde una de las obras arquitectónicas más grandiosas del mundo: la Gran Muralla china, muro de fortificación que recorre la frontera septentrional de China, formando una barrera de diez metros de altura que se extiende a lo largo de cuatro mil kilómetros, intercalando torres macizas cada medio kilómetro. Actualmente muchos de sus trechos están en ruinas. Las puertas de la muralla, esculpidas en mármol blanco. son auténticas obras de arte. La dinastía de los Han (siglo III a. de C.) convirtió a China en un estado próspero y bien organizado. Los monumentos más importantes de esta época son capillas funerarias en las que aparecen colosales leones y tigres alados, símbolos de la fuerza. Seguramente son de una evolución de los modelos del arte persa. Durante el llamado «periodo de las seis dinastias (siglos I a VII), se produce la penetración del budisimo en China, lo que tendrá una importancia enorme para destinos artísticos del país. Esta es la época de máin w florecimiento cultural del llamado arte clásico c á ao . Los grandiosos santuarios budistas difunden la tradición hindú de las estatuas colosales. En las pareóles de las montañas del Norte de China (Yunkoong. Xung-Sien) se labran figuras del Buda de decsoas de metros de altura. También en esta época se axlifican los principales cánones estéticos de la tradición pictórica china.

 

EL PAISAJE Y LA PAGODA

 

Del siglo VII al X, la dinastía Tang amplía los límites del imperio hasta Corea y el Turquestán. En este periodo surgen las dos características fundamentales del irte chino: el paisaje en pintura y la pagoda en arquitectura. El paisaje no se concibe del mismo modo que en el arte occidental, es decir, como fondo, sino como motivo principal. Las pagodas más antiguas que conservan, las de Hua-Yen y Tsiang-chi, presentan ya la forma arquetípica que se reproducirá en las de tiempos posteriores, con el típico techo de aleros currados apoyados en pequeñas columnas. La pagoda es una construcción ligera, en la que dominan los grandes espacios vacíos, pero está ricamente adornada con cerámicas. esmaltes y pinturas.

 

Durante la dinastía Sung (siglos x a xm) se construyen dos bellas pagodas: la hexagonal de Kuo-Siang-Su y la de madera de Chang-Tiu-Fu. Se desarrollan también dos tipos de cerámica: una de esmalte blanco (Ting-tcheu) y otra de esmalte rosa y azul sobre fondo iris (Kin-tcheu).

 

Lo más importante de esta dinastía es la difusión de dos estilos pictóricos: uno muy refinado, preciso, de líneas finas y gran riqueza de colorido, que representa monjes, flores, insectos, pájaros y dragones, y otro más caligráfico, de pinceladas más duras y colores más vaporosos, con un marcado predominio por los paisajes. El enorme florecimiento de la pintura en esta época está atestiguado por el hecho de que un emperador del siglo xi mandó confeccionar un catálogo de su pinacoteca en el que se citan más de seis mil pinturas y unos doscientos artistas. Uno de los pintores más conocidos fue Wu-Chen.

 

Desde finales del siglo XIII, las dinastías mongólicas Yuan y Ming dominan China; de esta época son la Pagoda Blanca, el Palacio Imperial y el Gran Templo del Cielo, los tres en Pekín. La pintura evolucionó hada un mayor dramatismo y patetismo, pero indiscutiblemente la muestra artística más importante de este periodo es la típica porcelana china, de variados colores.

Arte India

ESCULTURA

Escultura de Mathura

Desde sus inicios, la escultura india revela un gran dominio en la captación del movimiento de la figura sumaria.

 

La escultura del periodo maurya se desarrolla sobre todo en los relieves de las estupas y en los capiteles de los santuarios y monasterios. Sus representaciones animalísticas y su acentuado hieratismo revelan la influencia persa.

 

En el arte de Gandhara es muy visible la influencia helénica en la creación del tipo iconográfico del Buda, anteriormente sólo aludido mediante símbolos. Aquí se le representa al estilo griego, como un personaje con túnica, con las piernas cruzadas, meditando y con un grano en el centro de la frente.

 

Al estilo de Mathura (siglos I a IV ) , localidad situada en la cuenca superior del río Ganges, pertenecen una bella serie de marfiles (seiscientas piezas) procedentes del ajuar de una princesa.

 

La escultura del período Amaravati (siglo II) se caracteriza por una composición centrada, que agrupa a los personajes sin dejar apenas espacios vacíos, dotando a los rostros femeninos de una peculiar sonrisa. Buda es representado a veces en forma humana y a veces en forma de símbolo.

 

En época bastante posterior —siglo XII— la escultura india abandona la piedra por el bronce, para lograr efectos más delicados, aunque menos monumentales. Al principio se basa principalmente en las representaciones del dios Siva en actitud danzante; posteriormente se generaliza el retrato de guerreros y cortesanos, tradición que llegará hasta el siglo XVIII.

 

PINTURA

 

Las cuevas de Ajanta constituyen una especie de museo natural de la pintura hindú: dieciséis de las veintinueve existentes están decoradas con magníficas pinturas murales (en una de ellas se encuentra el célebre Bodhisattva del loto azul), que son una perfecta suma del naturalismo hindú y del misticismo budista.

 

MÚSICA

 

La música india está muy vinculada a la religión y la filosofía. Los cantos vocales pueden interrumpir el ciclo muerte-renacimiento y fueron producidos por primera vez por el prana (soplo vital).

 

Las formas musicales más antiguas se remontan a los textos sagrados: los Veda. Se trata de himnos que siguen la entonación y el ritmo en función del texto. La música instrumental es siempre improvisada durante las ejecuciones, pero se basa en esquemas de referencia preestablecidos. En la escuela clásica, se utilizan siete sonidos básicos divididos en veintidós notas.

 

La forma principal de este sistema musical es la raga,-que se divide en cuatro partes: el alap, un preludio de ritmo libre; el jog, de ritmo moderado; el jahl, algo más rápido, en el que el solista introduce algunos soportes rítmicos; y el gat, que es la parte más importante, basada en una melodía que caracteriza al instrumento solista mientras es acompañado de la percusión. Los instrumentos más importantes son los de cuerda. Entre ellos figuran la vina y el sitar, provistos de cuerdas simpáticas que vibran al pulsar las principales y de trastes. Otros son el tampura (de cuerdas pulsadas) y el sarod (se toca con plectro), que no llevan trastes.

 

Entre los instrumentos de viento, los más importantes son el sahannai (óboe), que se toca con una técnica de respiración continua, y varios tipos distintos de flautas.

 

De los instrumentos de percusión, el principal es la tabla, formado por una pareja de tambores que se afinan en relación al instrumento al que acompañan.

Pintura Gótica Características

PINTURA

pintura gotica

Entre los diversos estilos de pintura gótica destacan cuatro de mayor importancia: el franco-gótico, el sienés, el flamenco y una mezcla de los tres conocida como estilo internacional.

 

En Francia, durante el siglo XIII, la pintura gótica es fundamentalmente pintura de vidrieras (Chartres, Reims) y de manuscritos en los que las miniaturas se disponen por todo el texto divididas por elementos decorativos inspirados en temas arquitectónicos (por ejemplo, las diversas Biblias de la Universidad de París). Durante el siglo XIV destaca la escuela de Borgoña, que por su realismo puede considerarse como un antecedente de la escuela flamenca. Del siglo xv es el gran retratista Jean Fouquet, autor de los retratos de Carlos VII y del Papa Eugenio IV, así como del díptico de Melun.

 

La pintura gótica italiana se desarrolla durante los siglos XIII (Duecento) y XIV (Trecento), con dos grandes artistas en cada uno de ellos. Cimabue (1240-1303) representa el tránsito del románico al gótico. Sus obras más importantes son la Crucifixión y el Descendimiento de Cristo (basílica de San Francisco de Asís), San Juan (catedral de Pisa) y varias tablas con la Madonna (Louvre).

 

Duccio (1255-1319) es el creador de la escuela sienesa de pintura. Representa la aparición en Siena de una nueva sensibilidad estética que anuncia el Renacimiento. Su obra más importante es el Retablo de la Maesta.

 

Simone Martini (1248-1344) es uno de los más destacados miembros de la escuela sienesa, autor de la Virgen en el Trono (Palacio de Siena) y del ciclo de frescos de San Francisco de Asís y de la Anunciación (Uffizi).

 

El florentino Giotto (1266-1337) pintó los frescos de la Vida de la Virgen y de la Pasión de Cristo (capilla Scrovegni de Padua), una de las Madonnas de los Uffizi y los frescos de Bargello, en los que sobresale su célebre retrato de Dante.

 

Durante el periodo gótico, los Países Bajos asisten al florecimiento de una importantísima escuela de pintura conocida como la de los primitivos flamencos. Los iniciadores de esta escuela son los hermanos Hubert y Jan Van Eyck, introductores de la pintura al óleo, que conciben la pintura de un modo muy personal y dan a sus cuadros una luminosidad extraordinaria. Entre sus pinturas más célebres pueden citarse el políptico del Cordero Místico (Gante), la Virgen del Canciller Rollin (Louvre) y el Retrato de los Arnolfini (National Gallery).

 

Otra figura de la pintura flamenca es Rogier Van Der Weyden. Entre sus numerosas obras podemos destacar el Descendimiento del Museo del Prado, el Santo Entierro de los Uffizi, el Retablo de los Reyes Magos (Pinacoteca de Munich) y varios retratos; el más conocido de ellos es el titulado El hombre de la flecha (Museo de Bruselas).

 

En el siglo XV, los pintores flamencos realizan una serie de obras maestras caracterizadas por una gran agudeza en la captación de la realidad y por la precisión en los detalles.

 

Hans Memling (1433-1494) desarrolló su principal actividad en Brujas, donde se reveló como un retratista nato (Tomás Portinari y su mujer, Metropolitan Museum; Retrato de un desconocido, Uffizi).

 

Van der Goes (1420-1481) trabajó en Gante hasta que ingresó en un convento. En su pintura, la religiosidad se alia con una fuerte sensualidad, como se puede observar en El Descendimiento (Museo de Viena), la Adoración de los Reyes (Museo de Berlín) y el Tránsito de la Virgen (Brujas). Su obra maestra es el Tríptico Portinari, conservado en la Galería de los Uffizi de Florencia.

 

Hieronymus Van Aeken, más conocido por el Bosco (al que sería tan impropio clasificar dentro del gótico como del renacimiento, pues rompió con la rutina de la tradición local del siglo XV), creó una pintura personalísima, de gran originalidad y fuerza expresiva, en la que introdujo un complejo mundo simbólico. Entre sus obras más famosas sobresalen La nave de los locos, Las tentaciones de San Antonio, La carretera del heno y sobre todo El jardín de las delicias.

 

En España, el estilo francogótico, se desarrolla desde mediados del siglo XIII y comprende miniaturas (como las de Las Cantigas), retablos (como el del Canciller López de Ayala) y pinturas murales (como  las de la Sala de los Reyes en la Alhambra de Granada). El estilo italogótico se desarrolló preferentemente en tierras catalanoaragonesas. Su primer nombre importante es el de Ferrer Bassa (siglo XIV), autor de las pinturas murales de la capilla de San Miguel (Monasterio de Pedralbes de Barcelona).

 

Otro nombre es el de Pere Serra (1343-1407), autor de la Majestad y del Retablo de Santa Clara de Tortosa, ambos en el Museo de Arte de Cataluña. El estilo internacional, muy desperdigado por toda España, cuenta como sus máximas figuras a los catalanes Lluís Borrassá (Retablo de San Pedro, en Terrassa, y de Santa Clara, en Vic) y Bernat Martorell (Retablo de San Jorge, en el Louvre) y el valenciano Pere Nicolau (Virgen rodeada de ángeles, en el Louvre).

 

La escuela hispanoflamenca, tiene también en Cataluña a su máximo representante. Jaume Huguet (1415-1495), el más brillante de los pintores catalanes del siglo XV. Sus composiciones son planas, bidimensionales: San Jorge y la princesa. Retablo de San Agustín (Museo de Barcelona).

 

MÚSICA

Trovadores y minnesánger

 

En la música de los siglos XII y XIII, el carácter profano se pone de relieve, alejándose definitivamente de ia música religiosa. Los temas humanos, sobre todo el amor, predominan en las composiciones de los trovadores, que cantan en dialecto francés (Guillermo IX, duque de Aquitania; Rimbaut de Vaqueiras; Adam de Halle) y los minnesánger, que cantan en dialecto alemán (Rudolf von Fenis; Walther von der Vogelweide). En España, Alfonso X El Sabio recopila en Las Cantigas cuatrocientas diecisiete melodías de origen diverso (europeas, árabes), que forman un documento básico para conocer la música de su tiempo.

 

Ars Antiqua

 

Se llama de este modo a la música de la Escuela de París, contemporánea de la construcción de Notre Dame. Con ella se desarrollaría la polifonía y nacerá el motete (canto religioso a dos o tres voces con letras y ritmos contrastados). Los dos músicos más relevantes son Magister Leoninos y Magister Perotinus.

 

Ars Nova

 

Desde el siglo XIV y con la nueva sociedad urbana, los músicos van a expresar su individual goce de la música, enriqueciendo enormemente los ritmos y las armonías de la polifonía. Los autores más importantes de este momento son el francés Guillermo de Machaut y los italianos Francesco Landini, Jacopo de Bolonia y Johannes Ciconia. De los españoles se conserva una recopilación importantísima en el Llibre Vermell de Montserrat.

Arquitectura India

La más antigua manifestación del arte indio la constituye el denominado arte maurya (siglo m a. de C.), que toma su nombre de la dinastía que expulsó a los sucesores de Alejandro Magno y se asentó en toda la India central y septentrional. El monumento arquitectónico más característico de este periodo es la estupa, especie de relicario para conservar algún recuerdo de Buda o simplemente para celebrar su memoria. El más famoso de estos monumentos es la Gran Estupa de Sanchi, del siglo I a. de C.

 

El principal material de construcción es el ladrillo, imitando siempre las formas de la naturaleza. Hay dos tipos característicos de edificios: la chaitya (santuario) y el vihara (monasterio): el primero de planta absidal y bóveda de medio cañón y el segundo de planta cuadrada rodeada por las habitaciones de los monjes. El segundo gran periodo está representado por el arte de Gandhara (siglo i a. de C.). en el que se perciben influencias helénicas, persas, sirias y romanas.

 

El monasterio más célebre de este periodo es el de Takht-i-Bahi, cerca del Peshawar. La forma de la estupa también evoluciona, levantándose sobre un tambor cilindrico que a su vez descansa sobre una base cuadrada, cubierta con cúpula. La más famosa de este periodo es la Estupa de Kaniska, en Peshawar.

 

También el arte de Amaravati (siglos II y III) recibe la influencia grecorromana. La Estupa de Amaravati tiene más de cincuenta metros de altura.

 

La edad de oro de la cultura hindú está representada por el arte del periodo gupta (siglos IV a VII). Es el momento de máxima expansión religiosa y doctrinal del budismo, de la creación de los grandes sistemas filosóficos (Vedas) y de la literatura dramática. Se caracteriza por la pureza de líneas, por la armonía de las proporciones y por la idealización del cuerpo humano. Sus ejemplos más representativos son los grandes santuarios de Ajanta, Ellora, Elejanta y Badami, y los templos de Ter, Bodhagaya, Sanghi y Sirpur. De influencia gupta es también el magnífico complejo arquitectónico- escultórico de Mamallapuram, formado por cinco templos monolíticos decorados con gigantescas estatuas.

 

Después de un periodo de escasa actividad arquitectónica, en el siglo X se inicia una nueva era de esplendor que perdura hasta los tiempos modernos. Uno de los más bellos santuarios del siglo X es el de Udaipur. Entre el siglo X y el XI se desarrolló el arte de Khajuraho, culminación del arte indoario, por la elegancia de sus templos construidos en piedra arenisca y edificados sobre terrazas de manipostería y por sus bellas esculturas con representaciones cargadas de un erotismo enormemente sensual. En la región de Onssa se levantan los conjuntos de Bhuvaneshvara y Konarak (donde se encuentra el célebre templo del o Pagoda negra). Después de la invasión musulmana (siglo XII) se creó un estilo arquitectónico sincrético. cuyas obras maestras son las mezquitas de Lahore y Delhi y el famosísimo Taj-Mahal (ya del siglo XVII).

 

La arquitectura posterior evoluciona hacia formas cada vez más complicadas que acaso justifiquen hablar de un barroco hindú.

 

Fuera de la península india, las dos principales muestras del estilo hindú están en la isla de Java (templo de Borobudur) y en Indochina (templo de AnkorVat. en la actual Kampuchea).

Taj-Mahal

El Taj-Mahal, ejemplo de la arquitectura india de la época mongol (siglo XVIII ). Construido por el Sah Chahan para su esposa Mumtaz Mahal, es un ejemplo característico del sincretismo que alcanzó la arquitectura de la India después de que la influencia musulmana se hallara bien asentada en el territorio.