El Significado De Las Palabras

EL PROBLEMA DE LA PALABRA

La palabra es tal vez el concepto gramatical que ha sido utilizado en más ocasiones y , que, en cambio, se resiste a una definición científica. Piense el lector la dificultad que tendría si pretendiera delimitar las pa­labras del siguiente mensaje:

«Ha nevado mucho la noche pasada; sin embargo, las máquinas quitanieves han podido limpiar las carrete­ras antes del mediodía».

¿Qué hacer con unidades como ha nevado, sin em­bargo, quitanieves, del mediodía! Es indudable que no sirven los criterios gráficos ni tampoco los criterios de significación, pero es necesario para el investigador encontrar unos principios seguros que le permitan de­limitar las unidades de cada lengua, sus tipos, sus com­binaciones, etc. Este arduo problema ha sido una de las causas fundamentales de la renovación de la lin­güística contemporánea: al producirse la ruina del concepto de palabra de la gramática tradicional, las nuevas corrientes de investigación tuvieron que en­contrar otros conceptos que les permitieran delimitar nuevas unidades sobre las que poder trabajar.

el significado de las palabras

Si el lector contempla la imagen de la ilustración y es interrogado sobre la figura central de ésta, responderá fácilmente que nos hallamos ante un perro negro. Si se le pregunta a continuación por el mismo ejemplo de la figura pero en plural, la respuesta automática será unos perros negros. La razón de estas rápidas asociaciones de esquemas abstractos hay que buscarla en el hecho de que nuestro aprendizaje implica la interiorización de pautas lingüísticas según un código que lleva implícitas las reglas de combinación de los elementos gramaticales

Elementos Linguisticos

LA LOCUCIÓN

Estos problemas planteados tan esquemáticamente demuestran que existen unos elementos lingüísticos: el orden de los elementos, las líneas de entonación, los diferentes tipos de pausas y el lenguaje gestual, que son fundamentales para la correcta realización de los mensajes lingüísticos y su perfecta comprensión por el oyente.

En todas las lenguas existen, además, combinacio­nes de elementos que poseen un significado unitario, que no es resultado de la suma de los significados nor­males de sus componentes. Muchas veces se observa en una pastelería productos como tocinos de cielo, ca­bello de ángel o brazos de gitano, cuyo significado en modo alguno corresponde a la suma de los elementos que componen estas denominaciones. Tales combi­naciones reciben el nombre de locuciones, definidas por Julio Casares como «combinaciones estables de dos o más términos que funcionan como elemento oracional y cuyo sentido no se justifica por la suma del significado normal de sus componentes». Presentan, pues, una inalterabilidad. Sus elementos no pueden cambiar de orden y su sentido es indivisible, como su­cede con la carabina de Ambrosio, «algo que no sirve para nada», la purga de Benito, «que hacía efecto en la botica», hacer algo en un coser y cantar, «rápida­mente», tener una gripe de padre y muy señor mío. Las locuciones están muy cerca de los modismos pro­pios de cada lengua; basta citar algunos ejemplos que significan rapidez extrema: en menos que canta un ga­llo, en menos que se persigna un cura loco, modismos que se presentan muy próximos al refrán, que tanto se utiliza en la lengua coloquial.

ELEMENTOS LINGUISTICOS

A lo largo de la historia de la lengua muchas de es­tas expresiones han perdido su valor original para adquirir otro diferente; en la lengua clásica ser un as tenia un valor altamente peyorativo, pues as no era otra cosa que la abreviación de asno, mientras que hoy en día esta expresión tiene un valor totalmente posi­tivo al contaminarse con el significado de as, el naipe de más valor en la baraja. Otras veces se ha perdido la conexión directa con el objeto de la realidad que servía de punto de partida, como ocurre con la expre­sión ¡Hasta verte, Jesús mío! («beberse un recipiente de golpe, agotar el líquido»), que estaba en relación con las antiguas jarras o tazas que llevaban en su fondo las letras I.H.S. (Jesús).

Asociacion de Palabras.

Cada palabra de una lengua evoca en la mente del individuo un conjunto muy complejo de asociaciones de diferente naturaleza. Este conjunto recibe el nom­bre genérico de campo asociativo de la palabra.

Si se examina el esquema de la página de la derecha, se comprobará la existencia de dicho campo de aso­ciaciones, que puede reducirse a una serie de terri­torios más  limitados. La línea A conduce al terreno asociativo del verbo relacionado con la palabra base, el verbo actuar, y a todas las formas de ese verbo a lo largo de su conjugación, mientras que el verbo téc­nico, que es representar, quedará fuera de relación di­recta actor-actuar, pero íntimamente conectado con actuar. La línea B es el tipo de hechos que un actor puede realizar. La- línea C sitúa un conjunto de pa­labras unidas con actor por diversos motivos: actriz es el femenino de actor, frente a actorcillo, que es pa­labra de significado diminutivo, o el admirativo acto-razo, enfrentado al peyorativo actorzuelo. La línea D también aparece dividida en dos ramas, aunque la aso­ciación con la palabra base sea casi idéntica: Di y D2 indican las palabras que establecen el agente de alguna acción (el «hombre que trabaja en el campo», el «hombre que habla en público»), como también son agentes escritor, cantor y lector; la razón de la sub­división radica en la forma alternante que aparece al final de la palabra: agricultor-escritor. La línea E con­duce a una palabra también terminada en -tor, pero que a pesar de su forma similar, ya no indica la per­sona que realiza la acción, sino un vehículo o máquina que se emplea en determinados trabajos.asociacion de palabras

A través de la línea F se llega a las diferentes especializaciones que un actor puede tener en una obra: puede ser protagonista, actor secundario o, incluso, actor de carácter (que es el que acostumbra a repre­sentar papeles de personas de edad). La línea G pre­senta los diferentes lugares o elementos de comuni­cación que un actor puede utilizar en su labor para la difusión al público.

La línea H conduce al extremo máximo de la po­sibilidad asociativa de la palabra base: Juan es un gran actor, aplicado a una persona cuya profesión no es ser actor, sino que, a través de un proceso de compara­ción, se le aplica por su capacidad para representar diversos papeles en la vida cotidiana.

A su vez, cada uno de los elementos que componen el esquema tiene su propio campo asociativo, de aquí que en el lenguaje los campos de las palabras se crucen hasta formar redes muy tupidas y, a la manera de hilos y nudos, los significados no pueden estudiarse aisla­damente, sino teniendo en cuenta el conjunto.

En el campo concreto analizado, algunas relaciones son de tipo fonético (A y E); otras, de tipo fonéticoy, además, de significado similar (D), aunque sólo sea en ciertos elementos; algunas, como Fy G, dependen del carácter del significado de la palabra base, mien­tras que A, B y C son formaciones de un elemento fundamental (act-) más otro elemento u otros ele­mentos también provistos de significación.

Linguistica Sincronica 3

criterios para analizar el hecho linguistico

La gramática abarca tres disciplinas: morfología, se­mántica y sintaxis.

Es posible, entonces, enfocar el estudio de las pa­labras adoptando uno u otro punto de vista: morfo­lógico, semántico o sintáctico.

criterios ára analizar el hecho linguistico

El diagrama de la ilustración pone de manifiesto que el len­guaje es objeto de estudio de muchas disciplinas científicas, estudio que, por el momento, es tan parcial como provisional. Entre estas disciplinas científicas tiene una especial relevancia la lingüística.

Véase un ejercicio de aplicación de tales criterios en la siguiente estrofa de Sinfonía en gris mayor, de Rubén Darío:

El mar, como un vasto cristal azogado, refleja la lámina de un cielo de zinc; lejanas bandadas de pájaros manchan el fondo bruñido de pálido gris.

Véase la forma que presentan las palabras en cuanto a género y número:

a) El género ^–masculino ^^femenino

— Son de género masculino: el, mar, un, vasto, cristal, azogado, cielo, zinc, pájaros, fondo, bru­ñido, pálido.

— Son»de género femenino: lámina, lejanas, ban­dadas.

— Nunca presentan variación de género: como, de, gris.

b) El número

singular plural

— Están en singular: el, mar, vasto, cristal, azogado, refleja, la, lámina, un, cielo, zinc^ fondo bruñido, pálido, gris.

— Están en plural: lejanas, bandadas, pájaroí manchan.

— Nunca presentan variación de número: come de.

c) Para los verbos:

— Refleja: forma del verbo «reflejar», de la 1. conjugación; persona: tercera; número: singular; tiempo: presente; modo: indicativo.

— Manchan: forma del verbo «manchar», de la 1. conjugación; persona: tercera; número: plural tiempo: presente; modo: indicativo.

Las palabras

Estúdiese ahora el significado de las palabras. En principio, si hay palabras cuyo significado se desconoce, debe consultarse el diccionario. Ejemplo Vasto: Dilatado, muy extendido o muy grande. Azogado: Que tiene azogue. / Azogue: metal blancí y brillante como la plata. 

Linguistica Sincronica 2

Especialidades Linguisticas

A continuación se definen sucintamente las disci­plinas que, de un modo u otro, se ocupan del estudio de las diversas facetas de la lengua.

a) La gramática es la ciencia que estudia una lengua en su aspecto sincrónico (o sea, en un momento dado de su evolución) y se interesa por la forma, significado y función de las palabras.

b) La morfología es la rama de la gramática que es­tudia, en especial, la forma de una palabra y sus po­sibles variaciones (= accidentes).especialidades linguisticas

La semántica es aquella disciplina que se interesa por el significado de las palabras.

d) La sintaxis es la disciplina que estudia el orde­namiento de las palabras en la expresión y la función que cada una cumple eh relación a otras. ‘ En resumen, morfología, semántica y sintaxis se ocupan de estudiar, principalmente, el plano del con­tenido de la lengua.

La fonética y la fonología se ocupan del plano de la expresión sonora:

a) La fonética estudia la fisiología y acústica de los sonidos significativos de una lengua (cómo se articu­lan, cómo se combinan, etcétera).

Esos sonidos significativos son los llamados fone­mas. No debe identificarse fonema con letra. No son la misma cosa. Incluso es muy común que un único fonema se manifieste en la escritura por más de una letra. (En castellano, por ejemplo, el fonema Ikl se manifiesta en diversas representaciones gráficas: Arilo; casa; Ruerna.)

b) La fonología estudia los elementos fónicos (fo­nemas, acentos, entonaciones, pausas) en cuanto sir­ven para diferenciar contenidos.especialidades linguisticas

Por ejemplo, la a como unidad distinta de la u por­que no son intercambiables en la cadena sonora, sin que se altere el significado. Ejemplo: lana, luna.

c) La estilística estudia los recursos de la expresión lingüística.

Cuando en un poema, por ejemplo, se buscan me­táforas, imágenes sensoriales, comparaciones, etc., se está haciendo un análisis estilístico.

d) La normativa de la lengua es la disciplina que
estudia y establece las formas correctas de la expresión
oral y escrita.

En cuanto a la expresión oral, la normativa exige:

a) Una correcta pronunciación de palabras como teatro – campeón – poema, evitando los falsos dipton­gos tí’atro – camp/ón – pierna.

b) Pronunciar correctamente los grupos consonan­ticos: Acción – doctor – anécdota – columna - signo -himno, etcétera.

En cuánto a la expresión escrita, la normativa es­tablece, entre otras cosas, el uso de mayúsculas según ciertas reglas, tales como la de que llevan mayúscula inicial:

a) Los nombres de personas y los nombres geográ­ficos: España – Pedro – amazonas, etcétera.

b) La primera letra del título de un libro: Recuerdos de provincia; La sirena varada; E\ sí de las niñas.

La lexicología es la ciencia que estudia la etimología y clases de palabras.

Caracteristicas del signo Linguistico

Los rasgos fundamentales de un signo son tres: arbitrariedad, inmutabilidad y mutabilidad.El carácter fundamental de todo signo (y del signo lingüístico en particular) es la arbitrariedad.Es sencillo justificar esta afirmación: el signo es ar­bitrario porque ningún significado o concepto exige necesariamente el significante que se le ha asignado.Piénsese en los ejemplos citados anteriormente: ¿Por qué razón se ha elegido la cadena de sonidos «á-r-b-o-l» para expresar el concepto «árbol»?

Podría muy bien haberse elegido cualquier otra se­cuencia de sonidos para expresar ese concepto, sin que afectara el resultado: igualmente hubiera dado un signo. Precisamente el hecho de que existan diferentes lenguas prueba que la relación significado-significante es arbitraria, pues a un mismo concepto corresponden diversos modos de expresión.En resumen, la relación entre un significado y el sig­nificante que lo expresa ha sido absolutamente arbi­traria en el momento de surgir el signo.Desde luego, una vez determinada esa asociación, el signo constituido pasa a formar parte de la lengua y se reviste de cierta inmutabilidad. Pues, como toda convención inmediatamente aceptada y de uso conti­nuo, no varía con facilidad}{rssa.

No debe pensarse, según lo que se ha dicho, que de repente cualquier individuo inventa un signo y éste se incorpora de inmediato al sistema de la lengua. Aun­que, sin duda, este procedimiento básico se haya dado alguna vez o varias, no se explica así simplemente el surgimiento y formación de las lenguas.Era este sentido, es necesario recordar las insusti­tuibles palabras de Saussure: «En cualquier época que elijamos, por antiquísima que sea, ya aparece la len­gua como una herencia de la época precedente. El acto por el cual, en un momento dado, fueron los nombres distribuidos entre las cosas, el acto de esta­blecer un contrato entre los conceptos y las imágenes acústicas es verdad que lo podemos imaginar, pero ja­más ha sido comprobado. La idea de que así es como pudieron ocurrir los hechos nos es sugerida por nues­tro sentimiento tan vivo de lo arbitrario del signo.

caracteristicas del signo linguistico

El esquema de la comunicación consiste en la concepción de la idea, la expresión de unos fonemas, la recepción de éstos por el oyente y la evocación de la idea. Los signos almace­nados en el cerebro están ordenados en sistemas. Por ejemplo, existe una palabra para designar a un ser en cuanto especie, pero además existen otras que se refieren al macho, a la hem­bra y a la cría.

 

»En todo instante la solidaridad con el pasado pone en jaque la libertad de elegir. Decimos hombre y pe­rro porque antes de nosotros se ha dicho hombre y perro. Eso no impide que haya en el fenómeno total un vínculo entre esos dos factores antinómicos: la con­vención arbitraria, en virtud de la cual es libre la elec­ción, y el tiempo, gracias al cual la elección se halla ya fijada.»

Ahora bien, frente a las razones que explican la in­mutabilidad (el no cambio) del signo, y por conse­cuencia, de la lengua, cabe preguntar: Pero ¿acaso las palabras nunca cambian? Y las lenguas ¿no se modi­fican? Ciertamente que no es así. Los hispanoparlantes hablan hoy un castellano diferente en mucho del que se hablaba en el siglo xvi, por ejemplo.

En efecto, la lengua cambia; mejor aún: evoluciona. Las alteraciones que sufre pueden alcanzar tanto a la materia fónica como a los significados. Y esas alte­raciones son producidas por el tiempo.

No es posible separar la lengua del medio en que se desarrolla: una masa social existe en el tiempo. Y si bien una masa social es, de por sí, un factor de con­servación, el tiempo es un factor de cambio. El tiempo modifica todas las cosas; no hay razón para que la len­gua escape a esa ley universal.

Linguistica Sincronica 1

Al analizar el fenómeno lingüístico en profundidad, se hace evidente que la lengua es en primer lugar un sistema actual, organizado, estructurado y más o me­nos fijo y, al mismo tiempo, un instrumento vivo, con un nacimiento y una evolución, todo lo cual implica una serie de problemas imposibles de estudiar en blo­que. Así, la sistematización de la lingüística se expresa en dos tipos de estudio:

a) Lingüística sincrónica: que estudia la lengua en un momento determinado de su evolución.

b) Lingüística diacrónica: que estudia la lengua a través del tiempo, en su evolución.

De modo que al estudiar nuestra lengua en su estado actual se realiza un estudio sincrónico de la misma.

Sincronía y diacronía son dos parámetros o ejes complementarios, y es importante establecer, al abor­dar cualquier estudio sobre la lengua, sobre cuál de ellos nos movemos.

linguistica sincronica

No solamente la ciencia de la lengua se mueve en estas dos direcciones para organizar su tarea. Se po­dría, por ejemplo, hacer un estudio histórico de Gre­cia en el siglo v a. de C, época de mayor esplendor de esa cultura; interesarse por cómo estaba constituida la sociedad, sus costumbres; cuáles eran las institucio­nes, qué guerras se emprendieron, qué filósofos y ar­tistas destacados hubo entonces, etcétera.

Con esto se tendría un panorama de cómo se pre­sentaba esa sociedad en una época determinada de su historia. Tal es un estudio sincrónico.

Si, en cambio, interesa saber de qué modo evolu­cionó la sociedad griega desde su núcleo primitivo de habitantes hasta el siglo v, o épocas posteriores, hasta hoy, el estudio será diacrónico; tendrá en cuenta el desarrollo en el tiempo.

Caracteristicas del signo Linguistico

Los rasgos fundamentales de un signo son tres: arbitrariedad, inmutabilidad y mutabilidad.El carácter fundamental de todo signo (y del signo lingüístico en particular) es la arbitrariedad.Es sencillo justificar esta afirmación: el signo es ar­bitrario porque ningún significado o concepto exige necesariamente el significante que se le ha asignado.Piénsese en los ejemplos citados anteriormente: ¿Por qué razón se ha elegido la cadena de sonidos «á-r-b-o-l» para expresar el concepto «árbol»?

Podría muy bien haberse elegido cualquier otra se­cuencia de sonidos para expresar ese concepto, sin que afectara el resultado: igualmente hubiera dado un signo. Precisamente el hecho de que existan diferentes lenguas prueba que la relación significado-significante es arbitraria, pues a un mismo concepto corresponden diversos modos de expresión.En resumen, la relación entre un significado y el sig­nificante que lo expresa ha sido absolutamente arbi­traria en el momento de surgir el signo.Desde luego, una vez determinada esa asociación, el signo constituido pasa a formar parte de la lengua y se reviste de cierta inmutabilidad. Pues, como toda convención inmediatamente aceptada y de uso conti­nuo, no varía con facilidad}{rssa.

No debe pensarse, según lo que se ha dicho, que de repente cualquier individuo inventa un signo y éste se incorpora de inmediato al sistema de la lengua. Aun­que, sin duda, este procedimiento básico se haya dado alguna vez o varias, no se explica así simplemente el surgimiento y formación de las lenguas.Era este sentido, es necesario recordar las insusti­tuibles palabras de Saussure: «En cualquier época que elijamos, por antiquísima que sea, ya aparece la len­gua como una herencia de la época precedente. El acto por el cual, en un momento dado, fueron los nombres distribuidos entre las cosas, el acto de esta­blecer un contrato entre los conceptos y las imágenes acústicas es verdad que lo podemos imaginar, pero ja­más ha sido comprobado. La idea de que así es como pudieron ocurrir los hechos nos es sugerida por nues­tro sentimiento tan vivo de lo arbitrario del signo.

caracteristicas del signo linguistico

El esquema de la comunicación consiste en la concepción de la idea, la expresión de unos fonemas, la recepción de éstos por el oyente y la evocación de la idea. Los signos almace­nados en el cerebro están ordenados en sistemas. Por ejemplo, existe una palabra para designar a un ser en cuanto especie, pero además existen otras que se refieren al macho, a la hem­bra y a la cría.

 

»En todo instante la solidaridad con el pasado pone en jaque la libertad de elegir. Decimos hombre y pe­rro porque antes de nosotros se ha dicho hombre y perro. Eso no impide que haya en el fenómeno total un vínculo entre esos dos factores antinómicos: la con­vención arbitraria, en virtud de la cual es libre la elec­ción, y el tiempo, gracias al cual la elección se halla ya fijada.»

Ahora bien, frente a las razones que explican la in­mutabilidad (el no cambio) del signo, y por conse­cuencia, de la lengua, cabe preguntar: Pero ¿acaso las palabras nunca cambian? Y las lenguas ¿no se modi­fican? Ciertamente que no es así. Los hispanoparlantes hablan hoy un castellano diferente en mucho del que se hablaba en el siglo xvi, por ejemplo.

En efecto, la lengua cambia; mejor aún: evoluciona. Las alteraciones que sufre pueden alcanzar tanto a la materia fónica como a los significados. Y esas alte­raciones son producidas por el tiempo.

No es posible separar la lengua del medio en que se desarrolla: una masa social existe en el tiempo. Y si bien una masa social es, de por sí, un factor de con­servación, el tiempo es un factor de cambio. El tiempo modifica todas las cosas; no hay razón para que la len­gua escape a esa ley universal.

El signo Linguistico

Antes se ha definido que una lengua es un sistema de signos. Ferdinand de Saussure concibió el signo lingüístico como la combinación, la asociación de un concepta con una imagen acústica. La relación puede representarse con la siguiente fi­gura

el signo linguistico

Tomemos, por ejemplo, la palabra «árbol». El plano del concepto o significado lo representa­mos así:  signo linguistico

 

 

Y entonces tendremos, para la lengua española, el signo:signo linguistico

Si observamos otras lenguas, por ejemplo, latín y francés, las respectivas representaciones gráficas se­ránsigno linguistico

Las imágenes acústicas no son simplemente sonidos, sino como el propio Saussure señaló: «Lo que el signo lingüístico une no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica. La imagen acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su huella psíquica, la representación que de él ríos da el testimonio de nuestros sentidos; esa imagen es sen­sorial, y si llegamos a llamarla material es solamente en este sentido y por oposición al otro término de la asociación, el concepto, generalmente más abstracto.

»El carácter psíquico de nuestras imágenes acústicas aparece claramente cuando observamos nuestra len­gua materna. Sin mover los labios ni la lengua, po­demos hablarnos a nosotros mismos o recitarnos men­talmente un poema.»

La imagen acústica es, entonces, la huella psíquica de un sonido material.Lo que sucede cuando se escucha una lengua des­conocida es que no hay ninguna huella psíquica en no­sotros de esos sonidos materiales que se perciben. Los sentidos no han dejado testimonio de esas represen­taciones, sino de otras diferentes. Y, por ello, es imposible asociarlos con conceptos y poder com­prender.

El signo lingüístico es, pues, una entidad psíquica con dos facetas. Estos dos elementos (concepto e ima­gen acústica) están íntimamente unidos y se reclaman recíprocamente. Ahora bien, Saussure empleó una terminología más clara y adecuada para nombrar esas dos facetas cons­titutivas del signo: Propone reemplazar concepto e imagen acústica por significado y significante, respec­tivamente. O sea:

signo linguistico

Un gran número de estas asociaciones realizadas mentalmente, es decir, un amplio repertorio de signos conforman, como es bien notorio, cada una de las len­guas.

Lengua técnica

 

Cabe señalar que cada ciencia, profesión o arte ne­cesita valerse de un vocabulario específico para hacer conocer los objetos o conceptos que les son propios. En este sentido, es necesario reconocer la existencia de lenguas técnicas (como la de la medicina, la gra­mática, la danza, el derecho, etcétera).

Por último debe aclararse que hay ciertas jergas (como la germanía en España y el lunfardo en Argen­tina) que han surgido como lenguas marginales, por necesidades de la «profesión». En efecto, fueron ela­boradas por los delincuentes como un sistema de cla­ves con el fin de comunicarse entre ellos, sin ser sor­prendidos por las autoridades policiales. images (1)

Así nace el lunfardo en Buenos Aires, a fines del siglo xix, y lo interesante es que muchas de sus voces se han incorporado al habla de esa ciudad y a otras regiones argentinas y uruguayas. Más aún, esta modalidad ha producido una peculiar literatura, sobre todo en poesía. Acerca de la normativa lingüística como disciplina educativa, el lingüista argentino Nicolás Bratosevitch ha señalado que: «La lingüística, como ciencia que es, se interesa por registrar todas las variedades.

»La normativa, como disciplina educativa, reco­mienda sólo formas cultas, que son las que emplea la gente de buena educación idiomática en cada circuns­tancia: si se escribe “rostro”, dirá probablemente

“cara” al hablar, pero evitará “jeta”, y reservará “fa­cha” para uso familiar y con valor despectivo o pin­toresco. Las formas cultas dan la norma de corrección. »La gran fecundidad de un idioma está [...] en la mutua influencia entre lengua oral y lengua escrita: de manera que la primera se contagie de la variada matización de la segunda y ésta de la espontaneidad y agilidad de la primera.»