La Escultura Barroca

la escultura barroca

Italia

 

En el campo de la escultura, la aparición del Barroco puede entenderse como el resultado de un proceso gradual en el que, partiendo de la expresión plástica de una agitación anímica se llega a una auténtica explosión en la que desaparece la contención, con lo que el verdadero tema que se esculpe no es ya la figura, sino un disperso y excitado movimiento. Prueba de ello es la importancia que adquieren los ropajes, que casi suplantan a las figuras: sus plegados cada vez se hacen más retorcidos y arremolinados.

 

Dado su carácter de subordinación a la arquitectura, las esculturas barrocas están concebidas para ser contempladas no como esculturas exentas, sino siempre como elementos de un conjunto más vasto. Incluso cuando están destinadas a plazas y lugares descubiertos, se realizan en función de las grandes lineas arquitectónicas o urbanísticas de las que forman parte.

 

Gian Lorenzo Bernini

 

La teatralidad efectista del Barroco encuentra su mejor expresión en las obras de madurez de Bernini, como la grandiosa estatua de San Longino que se encuentra
en el crucero de la basílica de San Pedro (Roma) y en su obra maestra, el Extasis de Santa Teresa (capilla Comaro). Todavía adquieren mayor monumentalidad sus monumentos funerarios (en el de Urbano VIII crea el tipo de sepulcro barroco). Entre los monumentos públicos que erigió Bernini destacan su fuente del Tritón y su análoga fuente de la Plaza Navona.

 

Entre los escultores influidos por el estilo de Bernini podemos citar al flamenco instalado en Roma Fran- §ois Duquesnoy y a Camilo Rusconi.

 

Escultura barroca fuera de Italia

Francia

 

La escultura del siglo XVII se mantiene durante mucho tiempo al margen de la influencia específicamente barroca y el ideal de la antigüedad clásica sigue siendo la medida válida, por lo menos en la escultura religiosa de la primera mitad del siglo. En la segunda mitad, el tratamiento de los temas mitológicos y alegóricos ocupará un primer plano y dará paso al Barroco.

 

La personalidad artística dominante en la primera mitad del siglo es Jacques Sarazin (1588-1660), que sigue una dirección clasicista en su tumba del Príncipe Condé.

 

El primer escultor barroco y el más importante artista plástico de la época fue Pierre Puget (1620-1694). Sus obras más importantes son el Hércules galo y las obras que esculpió para Versalles.

 

En la corte, Franqois Girardon se convierte en el mejor intérprete del Grand Siécle francés de Luis XIV, con esa alegoría del Rey Sol que es Apolo atendido por las ninfas de Tetis.

 

Cuando se produce la célebre disputa entre los «anciens » y los «modernes» y se relaja un tanto la rigidez académica, aparece la figura de un gran retratista, Antoine Coysevox (1640-1720), autor del busto del Príncipe Condé.

 

Alemania

 

El recuerdo del gótico tardío pervive todavía en Georg Petel (1593-1633), autor del grupo de la Crucifixión con Santa Magdalena. Más propiamente barroca es la obra de Balthasar Permoser (1651-1732), en su Apoteosis del Príncipe Eugenio. Sin embargo, en Alemania aparece uno de los más valiosos talentos escultóricos del siglo: Andreas Schlüter (1664-1714), que logra crear un estilo barroco no exento de plasticidad, pero sí de patetismo; sus tallas más célebres son las cabezas de guerreros moribundos (Real Armería de Berlín).

 

España

 

Las notas más importantes de la escuela de imagineros, en la escultura barroca, son el realismo naturalista y el hondo sentido religioso que inspiran sus composiciones. Los escultores españoles de este periodo no utilizan tanto el mármol (como sucedía en el Renacimiento), sino que emplean la madera policromada.
La mayoría de estatuas son maniquíes en los que únicamente se modela el rostro, ya que el resto del cuerpo va cubierto con ricos ropajes, para ser utilizados en las procesiones de Semana Santa.

 

Entre los principales escultores españoles destacan Gregorio Fernández (1596-1636), que inició el naturalismo en la estatuaria española con sus esculturas exclusivamente religiosas (Cristo Yacente); Juan Martínez Montañés (1568-1649), que logró una gran perfección en el modelado de sus figuras (retablo de Santiponce)-, Juan de Mesa (1583-1627) (Cristo de la Buena Muerte); Alonso Cano (Inmaculada de la Campana), y Pedro de Mena (1628-1688) (sillería de la catedral de Málaga).

La Arquitectura Barroca

la arquitectura barroca

Italia

 

El temperamento arquitectónico y urbanístico de Gian Lorenzo Bernini (1589-1680), cuya obra es un auténtico manifiesto del arte barroco, se desplegó en la creación de granees palacios, jardines, plazas, calles y fuentes, la mayoría en Roma. Sus trabajos más famosos son el pórtico y la columnata de la Plaza de San Pedro del Vaticano y las Iglesias de San Andrés (Quirinale) y Santo Tomás (Castelgandolfo).

 

Francesco Borromini (1599-1667) fue un verdadero virtuoso de la arquitectura, a la que dio un tono personal con la continua alternancia de entrantes y salientes, de líneas cóncavas y convexas, de planos quebrados y abundantes, todo lo cual produce una sensación de extraordinario movimiento. Sus obras más importantes son el interior de San Juan de Letrán y la fachada de San Carlos In Quattro Fontane (Roma), que puede considerarse como una síntesis de su arte. Guarino Guarini (1624-1683) trabajó en Messina y en Turín. Entre las monumentales construcciones de esta última ciudad podemos citar como suyas la capilla del Santo Sudario y su obra maestra, la iglesia de San Lorenzo.

 

Durante gran parte del siglo XVIII, en Italia se siguen erigiendo edificios de estilo barroco. Entre los arquitectos de esta segunda etapa del Barroco podemos destacar a Filippo Juvara (1676-1673). Sus principales obras se encuentran en Turín (templo de la Superga, fachada del palacio Madama). En 1719 se trasladó a Portugal, donde colaboró en la construcción de la catedral de Lisboa, y más tarde, por invitación de Felipe V, se trasladó a España, donde proyectó el palacio Real de Madrid, el palacio de la Granja de San Ildefonso y el palacio de Aranjuez.

 

La arquitectura barroca fuera de Italia

Francia

 

En tiempos de Luis XIV se crea la verdadera arquitectura francesa. Gracias a la Academia de Arte que mandó fundar el monarca, se unificó el estilo de los arquitectos franceses, que tuvo en Claude Perrault a uno de sus principales definidores, con el diseño de la fachada principal del Louvre, la Academia de Ciencias y el Arco de Triunfo de Luis XIV.

 

El gran arquitecto de Luis XIV fue Jules-Hardouin Mansart, autor de la capilla de los Inválidos, cuya principal labor la desarrolló en el palacio de Versalles.

 

Inglaterra

 

Debido al arraigo del gótico, se retrasó la llegada del Renacimiento, por lo que que en e l siglo XVII y principios del XVII los edificios todavía se construyen en este estilo. El principal arquitecto de este periodo es Cristóbal Wren (catedral de San Pablo, Londres).

 

España

 

La arquitectura barroca se distingue por la acentuación, hasta sus últimas consecuencias, de la riqueza ornamental, que ya no se conforma con decorar lujosamente el interior de los edificios, sino que cubre sus fachadas con una decoración riquísima.

 

En los inicios del Barroco se hace notar todavía la influencia herreriana y escorialense en la obra de Juan Gómez de la Mora y en la de Alonso Carbonell. Un artista decisivo en el avance hacia el Barroco es Alonso Cano (1601-1667). Su labor más significativa es la fachada mayor de la catedral de Granada.

 

El estilo más exuberante del Barroco español es el denominado «churrigueresco», que recibe su nombre de una familia de artistas apellidados Churriguera, aunque su máximo representante es José Benito de Churriguera (1665-1725). Este es el autor del retablo de San Esteban (Salamanca), en donde utiliza profusamente la columna salomónica o retorcida.

 

Más churrigueresco que el propio Churriguera es Pedro de Ribera (1683-1742) autor del Teatro del Buen Retiro, así corno Francisco Hurtado (1669-1725) autor del retablo de San Lorenzo (Córdoba), y Narciso Tomé (m. en 1742), que realizó una serie de retablos, el más famoso de los cuales es el de mármol y bronce de la catedral de Toledo.

 

El barroco americano

 

América es en donde la arquitectura alcanza el máximo barroquismo, superando al barroco español tanto en las fachadas como en los retablos.

 

México

 

Las construcciones se caracterizan por el perfil alargado de las fachadas, flanqueadas por dos esbeltísimas torres: por la extraordinaria importancia que se concede a la cúpula, que se prodiga en número exorbitante, siendo con frecuencia falsa, de yeso, y por la policromia, debida tanto a la aplicación de azulejos como a la combinación del tezontle (piedra volcánica de color granate oscuro) con la piedra. Además las características generales barrocas se llevan a las últimas consecuencias.

 

En la primera mitad del siglo XVIII trabaja en Mélico Lorenzo Rodríguez (1755-1786), el más característico representante del Barroco mexicano, a quien se debe la capilla del Sagrario en la catedral, con sus magníficas fachadas. Otras obras importantes son las iglesias de la Santísima Trinidad, en México, y de San Martín de Tepotzotlán.

 

Hada 1780 se construye la capilla del Pocito en Guadalupe. Son también interesantes el santuario de Ocotlán, en Tlaxcala: San Francisco Javier (México); a Carmen de San Luis Potosí y la iglesia de Taxco. En Puebla de los Angeles es característica la ornamentación a liase de cerámica, que ha de difundirse por otras ciudades mexicanas (casa de Alfeñique, en Puebla; San Francisco, Acatepec).

 

También hay que señalar las construcciones de las misiones franciscanas y jesuíticas principalmente, que se extienden por la costa del Pacífico, desde California a Vancouver, de gran importancia para la arquitectura americana contemporánea.

 

Perú y Ecuador

 

En América del Sur es Perú el centro artístico más importante. Debido a la relativa frecuencia de los terromotos, las construcciones son de perfil achatado, con torres de escasa altura, empleándose escasamente la cúpula y aun la bóveda, que es sustituida por la armadura de madera de tradición mudéjar.

 

En las portadas se utilizan las columnas salomónicas (que en España sólo son frecuentes en los interiores [retablos]), a las que se recubre de pámpanos hasta un lerdo de su altura, prodigándose los frontones curvos, nichos y óculos, generalmente ovales.

 

En los claustros se advierte una gran evolución. Ésta es debida a la colocación en el segundo piso de doble número de arcos que en el bajo; se sigue con la alternancia de arcos estrechos y anchos, hasta que éstos se reducen a un hueco, en arco de medio punto. Por razones geográficas, en las construcciones peruanas se distinguen tres escuelas: la de la costa, la del Cuzco y su comarca y la del Alto Perú, centrada en Arequipa.

 

De gran importancia se debe considerar la arquitectura quiteña, íntimamente relacionada con la peraana. Los monumentos más característicos son, en Lima, los conventos de San Francisco, Santo Domingo y la Merced. También se realizan numerosas construcciones en Cuzco y Arequipa. En Quito, son muy importantes los conventos de San Francisco, San Agustín y la Merced.

El Arte Barroco

el arte barroco En la sensibilidad barroca se aprecia una tendencia espectacular hacia lo decorativo, un abandono de las reglas de la estética clásica, una búsqueda de originalidad a toda costa, un predominio de la fantasía sobre la fiel representación de la realidad, una exploración minuciosa de la psicología humana y un gusto desmesurado por la ampulosidad.

 

Tradicionalmente se denomina «Barroco» al periodo que transcurre desde 1600 a 1750. La especial actitud estilística que caracteriza al arte barroco alcanzó su momento de madurez en Italia hacia 1630 y se desarrolló en los cuarenta años siguientes. A partir de este momento se difundió por todas las naciones de Europa, adquiriendo particular importancia en España y en las ciudades hispanoamericanas.

 

El arte barroco jugó un papel importante en los conflictos religiosos de este periodo. Frente a la tendencia protestante a construir los edificios para el culto de una manera sobria y sin decoración, la iglesia católica usará para sus fines litúrgicos la grandiosidad y la complejidad barrocas. En este sentido se puede afirmar que el Barroco es la expresión estética de la Contrarreforma.

Música del renacimiento

Música del renacimiento En el Renacimiento la polifonía alcanza su máxima perfección, nace el madrigal (parecido al motete, pero con textos profanos) y se desarrolla la música instrumental.

 

En la escuela francoflamenca (Bélgica, Holanda y norte de Francia), sobresalen Guillermo Dufay (14001474); Gilíes Binchois (1400-1495); Obrecht (14301505 y Joaquín de Pres (1450-1521).

 

En Italia, Luigi de Palestrina (1525-1594) encarna el espíritu del Concilio de Trento. Compuso, entre otras, la misa del papa Marcelo, además de motetes y música contrapuntística de gran espiritualidad y belleza.

 

Giovanni Gabrieli (1557-1612) es el principal representante de la música instrumental. Fue organista de la catedral de San Marcos de Venecia y en sus composiciones diferencia a cada instrumento dándole una función distinta.

 

La música vocal se centra en el madrigal, que tiene sus principales autores en Gesualdo de Venosa (15601615), Orlando de Lasso (1532-1594), Luca Marencio (1553-1599) y, sobre todo, Claudio Monteverdi (15671643), que compone ocho libros de madrigales y a partir del quinto da el paso a lo que se considerará música barroca.

 

En España, Ja música de este periodo es de lo más importante de su historia. Profundamente mística, está determinada por el espíritu religioso.

 

Juan del Encina (1469-1529) compone música religiosa y profana, plasmada en los cancioneros de Upsala y en el cancionero de Palacio.

 

Cristóbal de Morales (1500-1553) se sitúa en la cumbre de la música de su tiempo, con obras de un misticismo insuperable (Libro de Misas, Missa pro Defunctis).

 

Francisco Guerrero (1528-1599) siguió las directrices musicales de la contrarreforma, con importantes obras polifónicas (Liber Vesperorum).

 

Juan Vázquez (1500-1560) destacó como madrigalista y también es autor de obras religiosas (Agenda Defunctorum).

 

Tomás Luis de Victoria (1548-1611) es el músico renacentista español que más fama ha adquirido por sus obras, entre las que sobresalen el Libro de Misas, el Oficio de Semana Santa y su Misa de Réquiem.

 

En Inglaterra tuvo especial importancia la composición de madrigales. Thomas Morley (1557-1603) y Thomas Weelkes (1576-1623) son sus autores más representativos.

 

En la música instrumental se atendió principalmente al virginal (pequeño instrumento de cuerda con teclado) y al laúd, en el que destacó John Dowland (1562-1603). El principal compositor de música religiosa fue William Byrd (1543-1623).

 

En Alemania, la reforma protestante impulsada por Lutero tuvo en lo musical una manifestación peculiar: el Coral. Se trata de un canto a varias voces acordadas (no contrapuntístico), en el que el ritmo es muy marcado y la melodía destaca con claridad el texto (que se escribe en alemán y no en latín). El propio Martín Lutero (1483-1546) compuso algunos himnos y fue el principal inspirador de la Misa Alemana que se utilizó por primera vez en 1524. Otros músicos destacables del momento son Johann Walter y Georg Rhan.

Pintura del Renacimiento 2

pintura del renacimiento 2

La pintura renacentista fuera de Italia

Francia

 

En Francia, el engarce entre la tradición gótica y la renacentista se sitúa en torno a la obra de Jean Fouquet (1420-1480), el creador de una escuela pictórica del siglo XVI. Es autor de excelentes miniaturas y retratos sobre tabla (Carlos VII, Díptico de Melun). Sin embargo, el pleno Renacimiento se produjo en Francia por influencia de los pintores italianos llamados por Francisco I y que crearon la Escuela de Fontainebleau, destacando Jean Clouet y su hijo Franqois.

 

Alemania

 

En Alemania, el máximo representante del Renacimiento fue Albrecht Dürer o Durero (1471-1528). Si en sus grabados en madera domina la tradición goticogermánica, en sus mejores obras es ya plenamente renacentista. Entre sus obras maestras podemos citar Jesús entre los doctores y varios Autorretratos. Por lo que respecta a los grabados, las treinta y siete planchas de La gran pasión y La pequeña pasión, el de La muerte y el diablo y el de La melancolía.

 

En Mathías Grünewald (1470-1528) todavía se percibe con más fuerza el peso de la tradición goticogermánica, por el dramatismo de sus temas. Sus obras más famosas son El escarnio de Jesús y la Crucifixión.

 

Lucas Cranach (1472-1553) se convirtió con sus grabados en un propagandista del protestantismo. Suyos son los célebres retratos de Lutero. Tuvo una gran inclinación a representar con cierta morbidez y sensualidad el cuerpo femenino (Venus, Adán y Eva, Baño de Diana).

 

Países Bajos

 

En los Países Bajos, la principal figura es la de Pieter Bruegel el Viejo (1525-1569), que en algunas composiciones se inspiró en el folklore de su país (Combate entre el Carnaval y la Cuaresma): en otras pintó temas bíblicos (Adoración de los Magos, La Torre de Babel). Su última etapa es muy rica en colorido: Parábola de los ciegos, Baile de Kermesse.

 

España

 

En España, la transición entre la pintura medieval y la renacentista está representada por dos pintores de formación gótica matizada por la influencia italianizante o flamenca: Pedro Berruguete (1450-1504) y Alejo Fernández (1470-1546). Entre los grandes creadores de temas religiosos destacan Juan de Juanes (Asunción de la Virgen) y Luis de Morales (Ecce Homo).

 

El mejor retratista del Renacimiento es Alonso Sánchez Coello (1531-1588). Sus mejores retratos, de gran penetración psicológica, son los de Felipe II y el de Isabel de Valois.

 

Para terminar, hay que hablar de un gran pintor que trabaja por estas fechas en España. Se trata de Doménicos Theotokópulos, más conocido por El Greco (1541-1614). A pesar de haber nacido en Creta, se formó como pintor en Venecia. Estuvo también en Roma y en 1576 se trasladó a España, atraído por la demanda de artistas que trajo consigo la decoración del Escorial, y se estableció en Toledo. En la tabla de la Santísima Trinidad prescinde ya de los fondos, que desaparecerán en casi todas sus obras.

 

Cuando Felipe II rechazó la obra que le había encargado para El Escorial (Martirio de San Mauricio y la legión tebana), por no saber comprender su carácter innovador, El Greco montó su propio taller en Toledo y se desentendió de la pintura oficial. Poco después realizó su primera gran obra, El entierro de! conde de Orgaz. Trabajó en los retablos de varias iglesias y poco a poco sus figuras fueron volviéndose espigadas, retorcidas y alargadas, respondiendo a la tensión espiritual de! pintor, que por encima de la belleza formal buscó siempre la fuerza expresiva. Este alargamiento se percibe particularmente en sus obras de carácter religioso- místico (El bautismo de Cristo, La Resurrección). Se interesó también por los temas mitológicos (Laocoonte) y por los retratos (El cab’allero de la mano en el pecho).

Pintura del Renacimiento

pintura del renacimiento

Italia

 

La encrucijada entre el gótico y el renacimiento la representa Giovanni da Fiésole, Fra Angélico (13871455), autor más preocupado por el color que por la forma prefiere los colores suaves y claros. De sus obras destacan los frescos del convento de San Marcos y las Vidas de San Lorenzo y San Esteban.

 

Masaccio

 

El verdadero iniciador y máximo representante del primer Renacimiento florentino fue il Masaccio (1401-1428). Su obra más importante es la decoración de la capilla Brancacci de Santa María del Carmine. También es célebre su tabla de la Crucifixión.

 

Paolo de Dono, llamado Paolo Uccello (1397-1475) por su afición a los pájaros, destaca por su habilidad narrativa y por su estilo de la perspectiva. Sus obras más interesantes son las Batallas de San Romano y San Jorge y el dragón.

 

Fra Filippo Lippi (1406-1469)

 

En este pintor se perciben claramente dos etapas: una juvenil y de temática devota (Anunciación) y otra más profana representada por los frescos que decoran la catedral de Prato con las Vidas de San Juan Bautista y San Esteban.

 

Andrea del Castagno (1423-1457)

 

La pintura de este maestro toscano se caracteriza por el empleo de un intenso claroscuro y una composición lineal. Sus obras más importantes son La última cena y la serie de Hombres ilustres.

 

Piero Della Francesco (1416-1429)

 

Es otro de los grandes pintores renacentistas. Su estilo es monumental, un tanto frío por el abuso de los grises. Sus mejores frescos son los de Segismundo Malatesta y el díptico de los duques de Urbino.

 

Botticelli

 

Lugar privilegiado en la pintura del Renacimiento ocupa Sandro Botticelli (1445-1510). Su etapa de plenitud se inicia cuando los Médicis le acogen bajo su protección. Entonces realiza sus célebres obras: A d o ración de los Magos, La primavera, El nacimiento de Venus, Venus y Marte, La Anunciación.

 

Ghirlandaio (1449-1494)

 

La pintura de Doménico Bigordi (Ghirlandaio) se caracteriza por su habilidad para resolver complicados problemas de escorzos y perspectivas. En muchas de sus obras, de gran realismo, están retratados famosos personajes de su época: Vida de Santa Fina, Historia de San Francisco.

 

Pietro Vannucci (il Peruggino, 1450-1523)

 

Pintó también una serie de hermosas Vírgenes con Niño. Sus obras maestras son la Crucifixión y los Desposorios de la Virgen.

 

Bernardino di Betto (il Pinturicchio, 1454-1513)

 

Posee su pintura una gran fuerza narrativa y su color adquiere en ocasiones calidades de esmalte (vida de San Bernardino; Sagrada Familia).

 

Andrea Mantegna (1431-1506)

 

Este maestro realizó la mayor parte de su obra en Padua, aunque también trabajó en Mantua y en Roma. En sus primeras obras se advierte una pasión típicamente renacentista por resucitar el legado clásico, si bien desarrolló al máximo su sentido de la perspectiva, logrando un soberbio escorzo en el Cristo muerto de la Galería Brera.

 

Leonardo da Vinci (1452-1519)

 

Es la encarnación viva de la cultura del siglo xv y arquetipo del hombre polifacético y artista universal del Renacimiento. Lo más característico de su manera de pintar es el sfumato, es decir, la sustitución del dibujo lineal por un modelado vaporoso que funde las formas de sus personajes en la atmósfera que les rodea, obteniendo con ello sorprendentes efectos.

 

En 1438 entra al servicio del duque de Milán. Las obras maestras de esta etapa son la Virgen de las Rocas y la Santa Cena. Por esta época pintó también dos salas del castillo de los Sforza y escribió su célebre Trattato della pittura. En el año 150t), al caer el Ducado de Milán, empieza el periodo errante de su vida: Mantua, Venecia y nuevamente Florencia. En esta ciudad inicia su nueva era, pintando algunas de sus obras maestras: Santa Ana, la Batalla de Anghiari y su celebérrimo retrato de la Monna Lisa (La Gioconda), verdadera sublimación del arte leonardesco. En 1506 se traslada a Milán donde permanece hasta 1516, en que entra al servicio del rey francés Francisco I. Su última obra fue el San Juan (Louvre).

 

Miguel Ángel

 

Debutó como pintor en la tabla redonda de La Sagrada Familia, en la que ya se advierte su concepción escultórica de la pintura. En el año 1508, el papa Julio II le encargó la decoración de la monumental Capilla Sixtina (en veinte meses la terminó, desmontando rápidamente los andamiajes para no verse obligado a añadir ropajes a sus figuras desnudas). Cuando el papa Paulo III le nombró pintor oficial, realizó los frescos de la capilla Paulina (Conversión de San Pablo, Martirio de San Pedro).

 

Rafael

 

El tercer máximo representante de la pintura renacentista fue Rafaello Sanzio de Urbino, más conocido como Rafael (1483-152.0). Sus primeras obras juveniles son: Madonna del Libro y Las Tres Gracias. Ya formado como artista realizó la Crucifixión y los Desposorios de la Virgen, obras maestras de este primer periodo. En 1505 se traslada a Florencia, donde inicia su larga serie de Madonnas. En su período romano pintó para diversas salas del Vaticano una serie de figuras alegóricas. Por estas mismas fechas pintó varias salas del Palacio de la Farnesina y numerosos cartones para tapices.

 

Correggio

 

La principal figura de la escuela de Parma fue Antonio Allegri, más conocido por el nombre de su ciudad natal, Correggio (1489-1534). Su obra tiene dos vertientes: una religiosa y otra más sensual. De la primera, lo más notable son los cuadros de la Natividad; de la segunda, en la que realiza excelentes desnudos femeninos, son el Rapto de Ganímedes y Danae. Realizó también los frescos de la Catedral de Parma.

 

Giorgione

 

El iniciador de la gran pintura veneciana había sido Zorzi di Castelfranco, llamado il Giorgione (1439-1502). al que se considera como uno de los grandes pintores modernos por la importancia que da a la pintura de caballete. Sus mejores lienzos son La tempest é v los desnudos con paisajes (Venus.; Concierto campestre).

 

Tiziano

 

El pintor más famoso de la escuela veneciana fue Tiziano (1485-1576). La obra más importante de su primera etapa en Padua fue Los milagros de San Antonio. En Venecia pintó la Anunciación (que se convirtió en el prototipo de las tablas de altar venecianas). En Mantua pintó las efigies de los doce Césares. Hacia 1540. el manierismo miguelangelesco influyó en su otra , apagando un tanto su rico cromatismo. De esta época son los retratos del Cardenal Pietro Bembo y el ecuestre de Carlos V.

 

Tintoretto

 

El segundo gran representante de la escuela veneciana es Jacopo Robusti, il Tintoretto (1518-1594). Sus primeras obras se caracterizan por el dramatismo y una extraordinaria habilidad en la composición (Susana en el baño, Bodas de Caná). Su concepción colosalista del cuerpo humano (Milagros de San Marcos) pertenece ya a su etapa manierista, en la que destacan el Juicio Final, la Batalla de Lepanto y la Tentación de San Antonio.

 

El Veronés

 

El último gran exponente de la escuela veneciana fue Paolo Caliari, llamado Veranese o el Veronés 1528-1588), que sintetizó las aportaciones de Tiziano y el Tintoretto, creando el estilo clásico veneciano y evolucionando también hacia el manierismo (Coronación de la Virgen, Vida de Esther).

Escultura del Renacimiento

E1 David, de Miguel Angel,

Italia

 

La personalidad con la que se inicia el Renacimiento en escultura es la de Lorenzo Ghiberti (1378-1455). Su vitalidad, contenida por su serenidad clásica, se revela en todas sus obras, como los bajorrelieves en bronce de la pila bautismal de Siena, las estatuas de la Iglesia de Orsanmichele (Florencia) y las puertas del baptisterio de San Juan de Florencia.

 

Donatello

 

Uno de los más geniales escultores del arte florentino fue Donatello (1386-1466). Su devoción por la estatuaria clásica se revela en varias de sus obras: en la interpretación que hace del pastor Atis de la mitología griega, en la estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata y en su obra más famosa, el David. Las esculturas del periodo final de su vida son de un patetismo extraordinario (Magdalena penitente).

 

Verrocchio

 

Entre los discípulos de Donatello, los más importantes son Andrea del Verocchio (1435-1488) —monumento ecuestre de Bartolomeo Colleoni— y Antonio del Pollaiolo (1432-1498) —Tumba de bronce de Sixto IV—.

 

Miguel Angel

 

Siempre se consideró a sí mismo como escultor. A los catorce años fue adoptado por Lorenzo el Magnífico, lo que le dio ocasión de formarse en el jardín de los Médicis. Tras la caída de los Médicis se traslada a Roma, donde realiza el Baco y la Pietá que le valieron numerosos encargos, entre ellos quince estatuas para la Catedral de Siena y el gigantesco David del Palazzo della Signoria de Florencia. En 1505, el papa Julio II le encarga su mausoleo, obra que después ordenó abandonar, pero de la que se conservan algunas estatuas de Esclavos y el Moisés. Sus últimas obras fueron los grupos escultóricos de la Pietá: la de Florencia y las llamadas Palestina y Rondanini (ésta inacabada).

 

Cellini

 

Personalidad típicamente renacentista, Benvenuto Cellini (1500-1571) trabajó en Florencia y Roma y. por encargo de Francisco I, en Fontainebleau (Francia). En 1545 se estableció definitivamente en Florencia bajo el mecenazgo de Cosme de Médicis. Entre sus obras escultóricas más importantes podemos citar el Salero de oro (Museo de Viena), el Perseo (Loggia del Lanzi, Florencia), la Ninfa de Fontainebleau (Louvre) y el Crucifijo para Felipe II (El Escorial). La última etapa de la escultura renacentista italiana está representada por Giovanni de Bologna (1529-1608). Sus obras más importantes son El rapto de las Sabinas. Mercurio y el Monumento ecuestre de Cosme I.

 

La escultura renacentista fuera de Italia

En Francia

 

El renacimiento escultórico llega de la mano de los artistas italianos. Los monarcas franceses mandaron llamar a varios de sus escultores (Cellini, Primaticcio). que determinaron las características renacentistas de la escultura francesa del periodo.

 

La transición del Gótico al Renacimiento está representada por Michel Colombe (1430-1512) con el Sepulcro del duque de Bretaña Francisco II. El máximo escultor es Jean Goujon, que realizó un viaje a Italia para estudiar la estatuaria clásica y renacentista; la obra que sintetiza mejor su estilo son las Ninfas de la Fuente de los Inocentes (en París).

 

El segundo gran escultor es Germain Pilón (15371590). Sus mejores conjuntos escultóricos son las Tres Gracias y la Tumba de Valentín Balbiani. Inglaterra, Alemania, Países Bajos En otros países (Inglaterra, Alemania, Países Bajos), la escultura renacentista no alcanzó gran importancia ni difusión.

 

España

 

Vasco de la Zarza (m. en 1524) fue el introductor de las formas renacentistas. Talló el retablo mayor de la catedral de Ávila. Su obra más famosa es el Sepulcro de Don Alonso de Madrigal.

 

Felipe de Bigarny (1475-1543), de origen borgoñón, esculpió el retablo mayor de la Capilla Real de Granada. Bartolomé Ordóñez (m. en 1520), uno de los mejores escultores del Renacimiento, es autor de los sepulcros de Felipe el Hermoso y Doña Juana, en la Capilla Real de Granada.

 

Diego de Siloé (m. en 1563) trabajó primero en Italia, donde adquirió la concepción clásica de la belleza. En España, sus obras adquieren mayor dramatismo (Sepulcro de Don Luis de Acuña, Cristo en la columna). Alonso Berruguete (1488-1561) también estudió en Italia, pero de ella se trajo la trágica y abarracada «maniera» miguelangelesca. Su obra más importante es el Retablo de San Benito.

 

Juan de Juní (m. en 1577) era de origen francés, pero vivió en León desde 1533. Ha dejado gran cantidad de obras (Martirio de San Sebastián, Santo Entierro, San Mateo).

 

Por último, Damián Forment (1480-1540) es el introductor y máximo representante del Renacimiento en la Corona de Aragón. Realizó el Altar Mayor del Pilar y el de San Pablo (Zaragoza), el de la Catedral de Huesca y el del Monasterio de Poblet (Tarragona).

Renacimiento en América

renacimiento en america En el Renacimiento americano se mezcla la ornamentación renacentista con temas inspirados en el temario decorativo indígena. Dos son los centros principales: México y Perú. En ambos serán las órdenes religiosas quienes introducirán las formas renacentistas y, a la vez, quienes crearán en México un tipo original de construcción: la iglesia precedida de un enorme atrio, para la catequesis, con capilla abierta a él, dada la imposibilidad material de que entraran todos los indios en la iglesia; en el atrio estaba la «posa», especie de humilladero para la enseñanza. Algunas iglesias presentan camino de ronda para su defensa, como la de Tepeaca, con dos caminos de ronda.

 

Los principales ejemplares de estos conventos en México son los de Teposcolula, con magnífica capilla abierta; Cholula, Huejotzingo, San Agustín Acolmán, con magnífica portada plateresca, que tiene su eco en Yuririapúndaro, y el de Actopán, entre otros. Entre las construcciones civiles, el edificio más importante es el palacio de Hernán Cortés en Cuernavaca y la magnífica fachada de la casa de Montejo en Mérida de Yucatán.

 

En la segunda mitad del siglo se construyen las grandes catedrales, como la de México, siguiéndose su modelo en la catedral de Puebla. La de Guadalajara se inspira en el modelo granadino de Diego de Siloé y la de Pétzcuaro (Michoacán) presentaba una originalísima planta a base de un pentágono. De esta época son también las catedrales de Mérida y Oaxaca. 

 

En Perú la influencia mudéjar es patente en las cubiertas, por la utilización de alfarjes de tipo mudéjar, debido principalmente a la frecuencia de los terremotos, que han destruido la mayor parte de las construcciones de esta época. De la segunda mitad del siglo son características las catedrales de Lima y Cuzco, en las que intervino Francisco Becerra, que anteriormente había trabajado en Puebla (México) y Quito.

Arquitectura Renacentista

arquitectura renacentista

Italia

 

Un hecho casual favoreció el ya renaciente interés de los artistas por el arte clásico: el descubrimiento del manuscrito de la obra de Vitrubio titulada «Arquitectura », en la que se exponen los principios del estilo constructivo clásico.

 

El iniciador de la arquitectura florentina fue Filippo Brunelleschi (1377-1446). Entre 1419 y 1436 y construyó la cúpula del duomo (iglesia de Santa María del Fiore), de cuarenta y dos metros de diámetro. Por encargo de los Médicis erigió la Sacristía Vieja de San Lorenzo. Otras obras suyas son el Ospedale degli lnnocenti, la fachada del Palazzo Pitti y la Capilla Pazzi.

 

El segundo gran representante del Quattrocento es Leone Battista Alberti (1404-1472). Su primera obra fue el templo Malatestiano (en Rímini). También proyectó el palacio Rucellai y la fachada de Santa María Novella (en Florencia), así como las iglesias de San Sebastián y San Andrés, en Mantua.

 

La transición entre el Quattrocento y el Cinquecento está representada por Donato di Pascuccio d’Antonio, más conocido por Bramante (1444-1514). El Papa Julio II le encargó la reconstrucción de San Pedro y la ordenación del Vaticano. Para San Pedro. Bramante diseñó una iglesia cuadrada con planta de cruz griega. En el Vaticano hizo el patio de San Dámaso y el Belvedere.

 

Aunque mucho más célebre por su labor como escultor y pintor, Michelangelo Buonarrotti, Miguel Angel (1475-1564), fue uno de los mejores arquitectos del Cinquecento. Su primer trabajo arquitectónico fue el proyecto de fachada de San Lorenzo de Florencia, que no llegó a materializarse. En su lugar, los Médicis le encargaron la construcción de la Sacristía Nueva de San Lorenzo. También realizó la Biblioteca Laurenciana de Florencia, el palacio Farnesio (en Roma) y la basílica de San Pedro del Vaticano.

 

Iacopo Barozzi, llamado Vignola (1507-1573) creó en la iglesia del Gesú (en Roma) el tipo clásico que serviría de modelo a las construcciones del barroco. También son obras suyas la iglesia de Sant’Andrea (en Roma) y el palacio Banchi (en Bolonia).

 

Andrea di Pietro dalla Gondola, que por admiración a la diosa clásica Pallas Atenea, cambió su nombre por el de Palladio (1508-1580), es el máximo responsable del aspecto que tiene la ciudad de Vicenza. en la que erigió numerosos edificios. En los alrededores de la ciudad levantó varias villas de recreo, entre las que se encuentra su obra maestra, La Villa Capra. Sus mejores obras de arquitectura religiosa están en Venecia (San Giorgio Maggiore, iglesia del Redentor).

 

Fuera de Italia

 

Desde finales del siglo XV, la influencia de la arquitectura renacentista italiana se difundió por la Europa occidental.

 

Francia

 

En Francia, el Renacimiento se introdujo con la llegada de artistas italianos y con las frecuentes visitas a Italia de los arquitectos franceses. Los edificios más característicos del Renacimiento francés son los castillos del Valle del Loire: Blots, Chambord, Amboise, Gaillon y Azay-le-Rideau.

 

A Philibert Delorme se le considera como el verdadero iniciador de la arquitectura renacentista francesa. De las numerosas obras que construyó, solamente se conservan el Hotel Bouilloud (en Lyon) y el castillo de Amet.

 

Pierre Lescot. en colaboración con el escultor Jean Goujon, construyó el palacio Carnavalet de París y las partes renacentistas del Louvre.

 

Jean Bullant proyectó la Rotonda de los Valois en Saint-Denis y el pabellón Médicis de las Tullerías.

 

Inglaterra y Alemania

 

En los países de tradición germánica (Inglaterra y Alemania) el Renacimiento italiano fue acogido con frialdad y. si no fuese por ciertas muestras aisladas, podría hablarse de una transición directa desde el gótico al barroco. En los Países Bajos, el Renacimiento llegó desde Francia y, debido al auge de la burguesía, sus principales edificios tienen esta característica burguesa y profana (ayuntamiento de Amberes).

 

España

 

En España, la influencia italiana se dejó sentir a finales del siglo XV, con la constitución del estilo arquitectónico llamado plateresco que termina con la construcción del Monasterio de El Escorial por Juan de Herrera, que propiamente inicia el Renacimiento español.

 

Entre los arquitectos autores de obras de estilo plateresco son de destacar: Lorenzo Vázquez (colegio de la Santa Cruz en Valladolid); Pedro Gumiel, que trabajó en Alcalá de Henares (colegio de San Ildefonso) y en Toledo (capilla mayor de la catedral); Enrique Egas (hospital de la Santa Cruz en Toledo); Diego de Riaño, que en Sevilla realizó la Casa Consistorial y el mejor de los interiores renacentistas (la Sacristía de los Cálices); Alfonso de Covarrubias (capilla de los Reyes Nuevos en Toledo, fachada del Alcázar de Toledo); Rodrigo Gil de Hontañón, creador de las formas más puristas del plateresco con la Casa de la Salina y el palacio de Monterrey (ambos en Salamanca), así como la Universidad de Alcalá de Henares.

 

Juan de Herrera (1530-1597). sustituyó en 1567 a Juan Bautista de Toledo, que había sido encargado por Felipe II de la construcción del monasterio de San Lorenzo del Escorial. En este edificio se sentaron las bases de lo que después se llamaría estilo herreriano, incorporación a la arquitectura española de la sobriedad del Cinquecento italiano, como una reacción frente a la exuberante decoración plateresca. Trabajó también en el castillo de Simancas, en el palacio de Aranjuez (otra de las obras que Juan Bautista de Toledo dejó inacabadas) y en el alcázar de Toledo.

 

En el siglo XVI las formas renacentistas imperantes en España son las que se transmiten a las nuevas tierras de América. No obstante, en los primeros años de la conquista aún se construyen edificios góticos, entre los que es monumento capital la catedral de Santo Domingo, construida antes de 1520.

El Arte Renacentista

el arte renacentista Simultáneamente a la revolución operada en el mundo de las letras y en el de las ideas, a principios del siglo XV surgió en Italia un movimiento artístico conocido por la Rinascita, que alcanzaría un impulso extraordinario. Durante el mismo, se produce un fuerte proceso de liberación de la individualidad del artista.

 

Siguiendo los modelos de la Antigüedad clásica greco-romana y gracias a la búsqueda de las bases científicas del arte, surge en Florencia el primer Renacimiento,correspondiente al siglo XV o Quattrocento. Durante la segunda fase del Renacimiento o Cinquecento (siglo XVI), la hegemonía cultural pasó de Florencia a Roma, donde los papas, con su labor de mecenas culturales, fueron los auténticos impulsores del arte.

 

Con las guerras que sufrió Italia en esta época, muchos artistas italianos emigraron y su exilio sirvió para propagar el estilo renacentista por toda la geografía de Europa occidental.