Yasser Arafat Biografia
(Jerusalén, 1929) Político palestino. Hijo de un mercader de Jerusalén, siendo muy joven participó en la primera guerra árabe-israelí (1947-1949) en calidad de ayudante de Abd al-Qadir al Husayni, comandante en jefe de las tropas palestinas. A su conclusión se trasladó a El Cairo, donde cursó estudios de ingeniería. Durante sus años de estudiante en la capital egipcia entró en contacto con la Hermandad Musulmana y la Federación de Estudiantes Palestinos, organización de la que fue presidente entre 1952 y 1956.
En esta última fecha ingresó en el ejército egipcio y tomó parte en la guerra del canal de Suez. Posteriormente, en 1957, se trasladó a Kuwait, donde trabajó como ingeniero y fundó su propia empresa. Sin embargo, su carrera profesional se truncó debido a su mayor interés por la política. En 1959 fue miembro fundador de al-Fatah, a la postre la principal organización militar en el seno de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). En febrero de 1969 fue nombrado presidente del comité ejecutivo de dicha organización y, tras unos primeros años durante los cuales nunca escondió sus prácticas terroristas contra Israel, fue acercándose paulatinamente a posiciones más moderadas y orientadas al diálogo.
Ello le permitió, en noviembre de 1974, ser invitado por la ONU para participar en el debate de la Asamblea General sobre Palestina. Su liderazgo al frente de la OLP se puso en entredicho tras la invasión israelí del Líbano y la derrota de las facciones armadas palestinas, que le obligaron a abandonar su base en Beirut y trasladarse a Túnez junto a la cúpula de la OLP. En abril de 1989 fue elegido presidente de un hipotético Estado palestino y en 1993, en calidad de líder de la OLP, reconoció al Estado de Israel e inició, junto a Yitzhak Rabin y Shimon Peres, máximos dirigentes israelíes, el proceso de paz que permitió el autogobierno de Palestina en 1994.
Este mismo año, Rabin, Peres y Arafat fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos en encontrar una solución pacífica al conflicto palestino-israelí. En 1996 fue elegido presidente de la Autoridad Palestina, encargada de gobernar los territorios autónomos de Gaza y Cisjordania. Con el fin de salvaguardar el proceso de paz, seriamente amenazado tras la elección de Benjamin Netanyahu como primer ministro israelí, en octubre de 1998 firmó con éste último, y a instancias del presidente estadounidense Bill Clinton, el tratado de Wye Plantation, por el cual Israel se comprometía a respetar y aumentar progresivamente la autonomía de los territorios ocupados y la Autoridad Palestina, por su parte, a multiplicar los esfuerzos para poner fin a la oleada de atentados terroristas perpetrados por la organización palestina Hamas.
Lucio Apuleyo
(Madaura, actual Argelia, h. 125-Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, h. 180) Escritor latino. Se formó en retórica en Cartago y acudió a Atenas para iniciarse en la filosofía platónica. Viajó por diversas ciudades y países, hasta que se instaló definitivamente en Cartago. Acusado de haberse casado con una viuda rica de Trípoli mediante unos encantamientos maléficos, escribió en su defensa la Apología de Apuleyo o Sobre la magia, un importante discurso escrito según las normas de la elocuencia jurídica, que constituye el único testimonio de este tipo que se ha conservado de la época imperial.
A partir de entonces, desarrolló una brillante carrera de orador en Cartago, donde sus discursos tenían mucho éxito. Su fama como literato se debe a la Metamorfosis, conocida en la Antigüedad como el Asno de oro, novela en once partes que ofrece una penetrante y divertida sátira de la sociedad de su tiempo.
Corazón Aquino
(Manila, Filipinas, 1933) Estadista filipina. Nacida en el seno de una familia acomodada, cursó los estudios secundarios en el Convento de la Asunción de la capital filipina. Posteriormente, se trasladó a Nueva York, donde ingresó en el Mount Saint Vincent College, institución por la que obtuvo el doctorado en humanidades en 1954. Al año siguiente contrajo matrimonio con Benigno Aquino, joven y prometedor político liberal. De dicha unión nacieron cuatro hijas y un hijo, a los cuales dedicó todo su tiempo durante su infancia y adolescencia. Alejada de los escenarios políticos frecuentados por su marido, lo acompañó al exilio cuando en 1980 fue condenado a muerte por el régimen de Ferdinand Marcos. Tras permanecer tres años en Estados Unidos, donde Benigno ejercía la docencia en la Universidad de Harvard, decidieron regresar a Filipinas. Minutos después de aterrizar en Manila, a pie de avión, Benigno cayó asesinado por agentes de F. Marcos. A partir de ese momento, Corazón se erigió en cabeza visible de la oposición al dictador Marcos, quien fue incapaz de advertir el enorme tirón popular de la viuda de Aquino. Quizás por este motivo, y ante la sorpresa general, en 1986 convocó elecciones presidenciales, tras cuya celebración se atribuyó la victoria. Corazón y sus seguidores demostraron que los resultados habían sido falseados, alegación a la que Marcos hizo oídos sordos.
Sin embargo, altos oficiales del ejército filipino retiraron su apoyo al dictador y le instaron a reconocer la victoria electoral de Corazón Aquino, bajo amenaza de movilizaciones militares. El 25 de febrero de 1986, cuando ambos bandos celebraban la victoria, Marcos y su esposa, Imelda, abandonaron el país, lo que propició la designación de Aquino como presidenta de la nación. Su primera medida al frente del gobierno fue la proclamación de una Constitución provisional, que fue aprobada en referéndum popular en febrero de 1987.
Su mandato, que se extendió hasta 1992, se vio jalonado por las continuas acusaciones de corrupción vertidas desde la oposición y por el frágil apoyo que le dispensó el ejército, todo lo cual dificultó sobremanera su tarea de gobierno.
Guillaume Apollinaire Biografia
(Roma, 1880-París, 1918) Poeta francés. De origen polaco, en 1898 se estableció en París, pero las dificultades para encontrar empleo le obligaron a colocarse como preceptor de una familia en Alemania durante dos años. A su regreso a París, en 1902, frecuentó los círculos artísticos y literarios de la capital francesa, donde adquirió cierta notoriedad. Trabajó como contable en la Bolsa y como crítico para varias revistas, desde las que teorizó en defensa de las nuevas tendencias, como el cubismo de sus amigos Picasso y Braque y el fauvismo de Matisse, con los que compartió la vida bohemia de la época.
En 1909 publicó su primer libro, El encantador en putrefacción, basado en la leyenda de Merlín y Viviana, al que siguieron una serie de relatos de contenido fabuloso. Sus libros de poemas El bestiario o el Cortejo de Orfeo (1911) y Alcoholes (1913) reflejan la influencia del simbolismo, al tiempo que introducen ya importantes innovaciones formales; ese mismo año apareció el ensayo crítico Los pintores cubistas, defensa encendida del nuevo movimiento como superación del realismo.
Al estallar la guerra de 1914, se alistó como voluntario y fue herido de gravedad en la cabeza en 1916; murió dos años después, víctima de la gripe española, cuando aún estaba convaleciente. En los poemas de Caligramas, aparecidos póstumamente, lleva al extremo la experimentación formal de sus anteriores obras, preludiando la escritura automática surrealista al romper deliberadamente la estructura lógica y sintáctica del poema. Son célebres, por otro lado, sus «ideogramas», en que la tipografía servía para «dibujar» objetos con el texto mismo del poema, en un intento de aproximarse al cubismo y como expresión del afán vanguardista de romper las distinciones de géneros y artes.
Poesía:El bestiario o el Cortejo de Orfeo (Le bestiaire ou le Cortège d’Orphée, 1911)Alcoholes (Alcools, 1913)Vitam impendere amori (1917)Caligramas (Calligrammes, 1918).Relatos:El encantador en putrefacción (L’enchanteur pourrissant, 1908)El heresiarca y compañía (L’Herésiarque et Cie, 1910)El poeta asesinado (Le poète assassiné, 1916).Teatro:Las tetas de Tiresias (Les mamelles de Tirésias, 1917).
Antonio Abad
(Qeman, actual Egipto, 251-Monte Golzim, 356) Ermitaño y fundador de varias órdenes monásticas cristianas. Labrador hacendado de Beni-Suef, siendo muy joven decidió donar todas sus posesiones a los menesterosos y retirarse al desierto de la Tebaida, donde fundó, en Pispir y Arsínoe, los primeros monasterios conocidos, y llevó a cabo una vasta labor de evangelización. Muchos cristianos se unieron a él en el desierto, y tras dedicarse durante años al gobierno de sus monasterios, volvió a la vida contemplativa.
Durante los primeros quince años de su estancia en el desierto se vio asediado por visiones y tentaciones que pasarían a la tradición cristiana medieval y se convertirían en un tema iconográfico muy frecuente. Su fama e influencia en vida fueron notables; en el año 354 se trasladó a Alejandría para combatir a los arrianos, y allí entabló amistad con san Atanasio, quien escribiría más adelante su biografía. Se le atribuyen siete Cartas y una Regla y sermones.
Apeles
(s. IV a.C.). Pintor griego. Las fuentes de la Antigüedad lo mencionan como el pintor más famoso de la Grecia clásica y sin duda debió de ser una figura muy destacada, ya que fue pintor de la corte de Filipo de Macedonia y de su hijo Alejandro Magno, de quien hizo varios retratos. Sin embargo, sus obras nos son desconocidas, ya que ninguna de ellas se ha conservado. Sólo quedan las minuciosas descripciones de Luciano, a partir de las cuales algunos pintores renacentistas, como Botticelli y Mantegna, versionaron su famosa Calumnia.
De otra de sus mejores creaciones, la Afrodita Anadiomene, se dice que la pintó del natural teniendo como modelo a una amante de Alejandro Magno. De sus pinturas se han exaltado, sobre todo, dos aspectos: la excelente composición y los magníficos efectos de claroscuro.
Antonino Pío
(Lanuvium, actual Italia, 86-Sorio, id., 161) Emperador romano (138-161). Sucedió a Adriano, quien, siguiendo la costumbre iniciada por Nerva y continuada por Trajano, lo había adoptado. Accedió al gobierno en plena madurez, y después de haber probado su capacidad en diversos cargos. Su reinado se caracterizó por ser una época de paz y estabilidad en todo el imperio, una verdadera pax romana, sólo trastocada por algunas incursiones de los brigantes, en Britania, que obligaron a construir el Muro de los Antoninos, a unos 100 kilómetros al norte del Muro de Adriano, así como por pequeños enfrentamientos en la Mauritania.
Persona modesta y dotado de una gran humanidad, mejoró las finanzas imperiales e impulsó una legislación más favorable para los esclavos. A su muerte le sucedió Marco Aurelio, como disponía el testamento de Adriano.
san Anselmo de Canterbury
(Aosta, actual Italia, 1033-Canterbury, Inglaterra, 1109) Monje benedictino y filósofo. Precursor de la llamada «prueba ontológica» de la existencia de Dios, y considerado el padre de la escolástica, Anselmo marchó a Francia y ingresó en el monasterio de Santa María del Bec.
En 1093 fue llamado por el rey Guillermo II de Inglaterra para ocupar la vacante de la abadía de Canterbury, de la que fue nombrado arzobispo. Tras diversos conflictos con el rey por la cuestión del reconocimiento de los derechos de la Iglesia, se vio obligado a marchar. Durante los años de exilio escribió su trabajo más notorio, Cur Deus homo (Por qué Dios se hizo hombre, 1098).
Antíoco III
(?, 242 a.C.-?, 187 a.C.) Rey de Siria (223 a.C.-187 a.C.). Tras una enérgica campaña entre el 210 y el 205 a.C., logró devolver al reino de los seléucidas su antigua extensión, y convertirlo en una de las principales potencias asiáticas. Aprovechó con habilidad la guerra entre Filipo V de Macedonia y los romanos para tener las manos libres y atacar Egipto, pero su posterior implicación en Tracia acabó enfrentándolo con Roma.
Aconsejado por Aníbal, que se había refugiado en su corte, decidió iniciar la guerra contra los romanos, pero no lo hizo de la manera que el cartaginés le propuso: formando una gran coalición. Así, su expedición a Grecia, en el 192 a.C., fue vencida cerca de las Termópilas, mientras que su flota sufría una derrota tras otra frente a las escuadras romana y rodia.
En el 190 a.C., un poderoso ejército romano, mandado por Escipión, aplastó a las principales fuerzas de Antíoco en Magnesia, obligándole a aceptar una paz muy dura. Entre las condiciones de la misma estaba la entrega de Aníbal a los romanos, pero el cartaginés la evitó al huir a Bitinia.
Aníbal
(Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, 247 a.C.-Bitinia, actual Turquía, 183 a.C.) Militar cartaginés. Hijo de Amílcar Barca, quien, según la leyenda, le hizo jurar odio eterno a los romanos ante los dioses. Tras la muerte de su padre (229 a.C.) y el asesinato de su cuñado Asdrúbal (221 a.C.), Aníbal asumió la jefatura del ejército cartaginés, que ya entonces controlaba el sur de Hispania. Desde su base de Cartago Nova (la actual Cartagena), realizó varias expediciones hacia el altiplano central y sometió a diversas tribus iberas.
En el 219 a.C. destruyó Sagunto, ciudad aliada de Roma, y traspuso el Ebro, río en que, siete años antes, cartagineses y romanos habían fijado el límite de sus respectivas influencias en territorio peninsular; esta acción significó el inicio de la Segunda Guerra Púnica (219-202 a.C.). En la primavera del 218 a.C., Aníbal concedió a su hermano Asdrúbal el mando de las tropas en Hispania y partió hacia Italia con un ejército de 60 000 hombres y 38 elefantes. Después de atravesar los Pirineos, y los Alpes, llegó a la llanura del Po, donde derrotó a los romanos sucesivamente en Tesino y en Trebia, a pesar de las numerosas bajas que había sufrido en el curso de la marcha. Al año siguiente, una nueva victoria, esta vez junto al lago Trasimeno, le dio el control sobre la Italia central. Aplastado el ejército romano de Flaminio, Roma quedó a merced del cartaginés, pero éste no se atrevió a asaltar las sólidas murallas de la ciudad y prefirió dominar la Italia meridional. En agosto del 216 a.C., venció en Cannas a las tropas de Lucio Emilio Paulo y Marco Terencio Varrón, cuyos efectivos duplicaban a los suyos. No obstante, lejos de sus bases de avituallamiento, sin posibilidad de recibir refuerzos, ya que su hermano Asdrúbal había sido derrotado y muerto por Claudio Nerón en la batalla de Metauro cuando se dirigía a socorrerle (207 a.C.), y habiendo fracasado en el intento de atraer a su causa a los pueblos itálicos sometidos por Roma, el ejército de Aníbal quedó aislado e inmovilizado en la Italia meridional durante varios años, situación que aprovecharon los romanos para contraatacar.
Tras expulsar a los cartagineses de la península Ibérica, el general romano Publio Cornelio Escipión, llamado el Africano, desembarcó cerca de Cartago (203 a.C.), hecho que obligó a Aníbal a regresar a África, donde fue vencido en la batalla de Zama, en el 202 a.C. A consecuencia de esta derrota, Cartago se vio obligada a firmar una paz humillante, que puso fin al sueño cartaginés de crear un gran imperio en el Mediterráneo occidental. Con todo, Aníbal, elegido sufeta para los años 197 y 196 a.C., intentó reconstruir el poderío militar cartaginés, pero, perseguido por los romanos, hubo de huir y refugiarse en la corte de Antíoco III de Siria, a quien indujo a enfrentarse con Roma, mientras él negociaba una alianza con Filipo V de Macedonia. A raíz de las victorias romanas sobre los sirios en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (189 a.C.), Aníbal huyó a Bitinia, donde decidió quitarse la vida el año 183 a.C., para evitar que el rey Prusias lo entregase a Roma y ante la imposibilidad de encontrar un refugio en que pudiera sentirse seguro.
«Hallaré un camino o me lo abriré.» (Refiriéndose a su paso de los Alpes.)

