Las Ideas Socialistas





En todos los tiempos ha habido pensadores que han aspirado a una sociedad más igualitaria y más justa. Movimientos sociales, sectas, asociaciones secretas han luchado con este fin, protagonizando revueltas y forjando sociedades igualitarias de vida efímera. Durante la Edad Media fueron numerosas las sectas que pretendieron dar a la religión cristiana un mayor contenido social, que se propusieron la vuelta a un cristianismo primitivo basado en la humildad y en la pobreza, que se aferraron a la creencia de que el «reino de los cielos» era posible en la tierra (milenarismo). La mayoría de sus dirigentes, profetas iluminados en muchos casos, acabaron en la hoguera acusados de herejía.

 

En la Edad Moderna, mientras los anabaptistas (secta luterana radical) instauraban por breve tiempo un comunismo primitivo en Westfalia, Tomás Moro (1480-1535) redactaba su famosa Utopia; un siglo después, Tomasso di Campanella (1568-1639) escribía su Ciudad del Sol. En ambas obras se describen estados socialistas utópicos.

 

Durante la Revolución inglesa, las sectas de los diggers (cavadores) y la de los levellen (niveladores) intentaron conducir la revolución hacia derroteros sociales. Lo mismo sucedió durante la Revolución Francesa con la denominada «conspiración de los iguales», conducida por Gnacchus Babeuf (1760-1797), que, secretamente. pretendía hacerse con el poder, distribuir las riquezas e instaurar el comunismo.

 

Tomás MoroEn el siglo XIX, con el auge de la industrialización y el capitalismo, surgió una nueva ciase social, el proletariado, obligado a vivir en unas condiciones miserables en los suburbios de las cada vez más populosas ciudades industriales y mineras de Gran Bretaña. Durante las primeras décadas del siglo pasado, al tiempo que se desarrollaban los primeros movimientos de protesta de la clase obrera y surgían las organizaciones sindicales pioneras (el movimiento cartista británico en la década de 1830), comenzaron a brotar las primeras voces y escritos culpando al capitalismo y tratando de encontrar soluciones. Las críticas, motivadas generalmente por un sentimiento humanitario, no profundizaban en la raíz y esencia de la economía del capitalismo liberal; las soluciones propuestas iban desde un rechazo total a la sociedad industrial a la búsqueda de modelos utópicos alternativos.

 

la figura de Tomás Moro, político y humanista inglés, es una de las más interesantes de su época. En su libro Utopía describe un estado comunista ideal. Fue gran amigo de Erasmo. pero enemigo del protestantismo. Murió decapitado dando testimonio de su fe católica.



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