Ganado Vacuno I
Linaje Antiguo y Moderno
El ganado vacuno, domesticado ya en el Neolítico, puede seleccionarse para satisfacer muchas necesidades y adaptarlo a diferentes ambientes. En la agricultura primitiva, las mismas bestias se empleaban como animales de tiro para el cultivo y el transporte, y como una fuente de leche y de carne. El primer uso casi ha desaparecido en los países desarrollados; ahora el objetivo de los zootécnicos es mejorar la producción y composición de la leche, y aumentar la rapidez de crecimiento y la relación aumento de peso/consumo de alimento en el vacuno de carne.
La mejora de vacuno a escala regional tiene una larga historia, sobre todo en las zonas donde abundaban los pastos. Desde el siglo XVI, el vacuno de gran tamaño de los Países Bajos ha ejercido gran influencia en la cría en muchas partes de Europa; sin embargo, hasta finales del siglo XVII no se dispuso de pedigrees (registros genealógicos). En aquella época la creciente demanda de carne en las poblaciones urbanas estimuló a los precursores británicos de la meiora de ganado, como Robert Bakewell (1725-95), que crió long-homs (longicomes) en Leicestershire, y Robert (1749-1820) y Charles (1750-1836) Colling, que criaron los primeros shorthorns (cuernos cortos) en Yorkshire. Ellos abrieron camino al establecimiento, a lo largo de los 100 años siguientes, de las sociedades zootécnicas y de los libros genealógicos referentes a las razas más importantes. De esta forma, se seleccionaron con más facilidad los animales sobresalientes y la influencia de éstos se difundió gracias al empleo de sus descendientes, en especial por línea masculina.
Este proceso se ha acelerado mediante la adopción de la inseminación artificial en los años de la última posguerra. Gracias a su aplicación, un semental puede ser padre de varios miles de terneros. Además, su semen congelado permite fecundar vacas en cualquier parte del mundo, incluso después de su muerte. Su influencia genética en factores como la producción de leche y materias grasas en sus hijas puede medirse con precisión, comparándola con la producción de vacas del mismo rebaño engendradas por otros sementales. Un examen experto de este ganado indica también la influencia del semental en la conformación del cuerpo. Medir la contribución genética de un toro semental de vacuno de carne es más difícil, pero los registros de tasas de crecimiento y consumo de piensos de su progenie proporcionan información útil.
Un buen animal productor de carne debe crecer con rapidez y coste mínimo, y el peso principal de su carne magra (músculo) ha de corresponder a las partes del canal preferidas por los consumidores (cuartos traseros y lomo). Las osamentas pesadas son un desperdicio para el carnicero, y la grasa, aunque necesaria para dar sabor y ternura a la carne, tiene poca demanda. Los tres tipos principales de vacuno de carne son muy diferentes: los ubicuos y dóciles hereford pueden medrar en condiciones duras; los angus Aberdeen, más pequeños, se consideran los mejores productores de carne; los charoláis franceses, de gran tamaño y crecimiento rápido, presentan cuartos traseros amplios y de pesada musculatura.

