EL SUELO I





Componentes del Suelo

suelo Todas las formas de vida terrestre depen­den directa o indirectamente del suelo. El suelo es el resultado de los procesos de meteorización física y química de la masa rocosa subyacente de la Tierra, y su profun­didad varía entre unos centímetros y varios metros. La profundidad del suelo se mide por la distancia a la que llegan las raíces de las plantas o bien por el espesor que influye directamente en la vegetación. En algunos lugares, una capa muy delgada de suelo basta para soportar vida.

La edafología es el estudio del suelo y de sus propiedades biológicas, químicas y físicas. Surgió como ciencia a finales del siglo XIX, cuando el geólogo ruso Vasilii Do- kuchaev (1846-1903) identificó los factores determinantes básicos en la morfología —estructura o forma— de los suelos.

Si el suelo es el resultado de la acción del tiempo y la intemperie sobre las rocas, forma una masa no consolidada de partículas inor­gánicas hasta que adquiere un contenido or­gánico y las plantas echan raíces y depositan sus residuos en capas. A medida que se acu­mula materia orgánica en los horizontes más altos del suelo se forma humus, que los enriquece y proporciona un ambiente ade­cuado para una amplia gama de formas de vida. Con el paso del tiempo se reproducen en el suelo plantas, hongos, bacterias, gusa­nos y animales excavadores tales como roe­dores y topos, que convierten al complejo ecosistema en un suelo maduro.

La formación de suelo es consecuencia de la interacción de cinco elementos principales: la roca madre, el relieve del terreno, el tiempo, el clima y Ta descomposición.

La roca madre es la fuente de la mayor parte del material del suelo. Durante la me­teorización, esta roca es reducida por proce­sos físicos a una masa de grava, arena, limo y arcilla. Debido a las múltiples transformacio­nes químicas y alteraciones que puede sufrir durante su formación, el suelo no siempre se parece a su roca madre.

El relieve del terreno es otro factor de la formación de suelos. En pendientes fuertes, sólo se acumulan capas delgadas y secas, por la rapidez de la escorrentía. En mesetas de terreno nivelado se forman densas capas de suelo arcilloso. Donde la descomposición orgánica es lenta, en regiones mal drenadas, se acumulan gruesas capas de suelo orgánico oscuro. Una ladera bien soleada adquiere un suelo distinto al de una ladera umbría, por la diferencia de humedad.

El tiempo es otro agente, pasivo, de forma­ción del suelo. Los suelos jóvenes apenas tie­nen horizontes destacados; los maduros ad­quieren un perfil bien marcado que apenas se modifica con el paso del tiempo.

el sueloEl suelo es un ecosistema complejo. En un metro cuadrado de suelo fértil viven más de 1.000 millones de individuos, cuyas formas de vida son muy variadas; desde diversos organismos microscópicos hasta insectos, gusanos y animales grandes, como roedores excavadores. En las estepas, por ejemplo, hay varios roedores excavadores: marmotas, susliks, hámsters y topos. Todos ellos tienen un papel importante: ayudan a airear el suelo y aceleran los procesos de descomposición y de formación de humus.



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