El Conflicto Social





El conflicto Social y su Relación con las Clases

 

Nuevamente surge el tema del conflicto social. puesto ya de manifiesto en las páginas dedicadas al análisis del control social. No obstante, ahora se suscita a partir de la existencia de diferencias sociales que, recuérdese, ciarán origen a diferentes sistemas de estratificación social: castas, estamentos, clases. F.n cualquier caso y dada la tendencia del género humano al pluralismo político, ideológico y religioso, el conflicto social, ya sea en forma abierta y desganada, ya sea encubierto bajo formas más sutiles o institucionalizado dentro de unos cánones asimilables v tolerables, estará presente a lo largo de toda la historia. Precisamente uno de los objetivos de la sociología consiste en desentrañar las causas del conflicto (o mejor dicho de los múltiples conflictos sociales) y contribuir a su resolución.

 

Es evidente que los cambios operados en las sociedades industriales desde la época de Marx son considerables:

 

• Aumento del nivel de vida y status de la clase trabajadora en general.
• Paso de una sociedad rural-agraria a una sociedad urbana-industrial (proceso ya iniciado en los comienzos de la era industrial).
• Aumento extraordinario del sector terciario.
• Ampliación de la clase media como consecuencia. entre otras razones, de la creciente división del trabajo y consiguiente aparición de nuevas profesiones vinculadas al desarrollo tecnológico o a la ampliación del sector servicios.
• Diversificación creciente entre propietarios de los medios de producción a nivel jurídico y gestores je los mismos (aparición de un sector social de ejecutivos, altos directivos, etc., tanto en las economías capitalistas como en las economías estratificadas de tipo soviético).
• Amplificación extraordinaria de las funciones del estado en los actuales modelos de estado de bienestar o estado intervencionista con el consiguiente aumento de los funcionarios (en su mayoría adscritos a la clase media) y de las élites políticas dirigentes.
• Persistencia de determinados sectores sociales —virginales y aparición de otros nuevos (desocupados).

 

Se comprenderá, después de este breve análisis de los cambios operados en los últimos cien años, que el análisis de las clases sociales en las sociedades actuales es ingente. A pesar de los considerables esfuerzos realizados por la sociología contemporánea, el camino a recorrer es todavía considerable.

 

A los esfuerzos de Max Weber, preocupado por las interrelaciones entre las clases sociales y los grupos de status, habría que añadir las aportaciones de los funcionalistas norteamericanos, tendentes a la diversificación de la sociedad en estratos según criterios de status, ingresos, expectativas de vida, etc., que conducen a la tipificación de cinco o más estratos (alto, medioalto, medio-medio, medio-bajo y bajo), así como las aportaciones de los neomarxistas europeos preocupados por adecuar la metodología de Marx a la problemática de las sociedades actuales.

 

Uno de los problemas centrales de las modernas sociedades estriban en la dificultad de establecer unos límites objetivables entre las diversas clases sociales. Desde esta perspectiva, puede ser útil el concepto de fracción de clase, dado que ninguna de las clases actualmente existentes observa una homogeneidad completa a nivel económico, social e ideológico.

 

Así, entre la clase social alta se observan diversos sectores o fracciones que abarcan desde la alta burguesía tradicional (que a su vez puede dividirse en burguesía agraria, industrial, financiera y comercial, aunque en la actualidad las interconexiones entre los diversos sectores del capital son considerables), hasta la fracción de clase alta formada por ejecutivos y directores de empresa, que si bien no detentan la propiedad del capital, poseen el control sobre la gestión de la producción y cuyos intereses se sitúan junto a los de la aita burguesía y no junto a los de los restantes asalariados.

 

Así mismo, dentro de la clase alta cabe situar a ciertos grupos sociales que por sus elevados ingresos y status son asimilables a ella (élites de ciertas profesiones como médicos, arquitectos, abogados, etc., y determinados profesionales provenientes del mundo del espectáculo, como cantantes, tenistas, futbolistas, actores, etc.). Lo mismo cabe decir de ciertos sectores de la mal denominada «clase poimca» (aunque sociológicamente no constituye una clase social, sino un
grupo o categoría).

 

Este conjunto de sectores o fracciones de la clase alta es lo que el sociólogo norteamericano Ch. Wright Mills denominó la élite del poder, que agrupa a diversas élites que dominan y controlan los sectores clave de una sociedad (élites militar, política, industrial, financiera, de las mass media, etcétera.

 

A nivel de la clase media el panorama se complica considerablemente. Junto a la pequeña burguesía urbana (pequeños y medianos comerciantes, artesanos) y rural (propietarios agrícolas pequeños y medianos) hay un vasto conjunto de individuos que Mills denominó empleados de «cuello blanco» que abarca desde los funcionarios públicos (con excepción de los altos funcionarios que forman parte de la elite del poder), hasta oficinistas, técnicos, profesionales de grado medio, enseñantes, trabajadores de la sanidad y del turismo, y todo el conjunto de las nuevas profesiones que surgen sin cesar.

 

Ciertos sectores de los profesionales liberales, tradicionalmente pertenecientes a la clase media (médicos, abogados, arquitectos, ingenieros) por sus expectativas de ascenso en la escala social, tienden a equipararse a la clase alta y es difícil concretar su posición. Lo mismo sucede con ciertos sectores tradicionalmente pertenecientes a la clase trabajadora (obreros especializados), que por sus niveles de ingresos, status y expectativas de vida pueden encuadrarse en la clase media (muchos obreros especializados detentan unos ingresos superiores a los de amplias categorías de funcionarios públicos o de pequeños agricultores).

 

Uno de los problemas tradicionales a la hora de delimitar a las clases medias, agudizado en los tiempos actuales, es la falta de una conciencia de clase colectiva de estos sectores sociales. Ello se traduce en la inexistencia de unos canales colectivos de expresión política, asociativa y sindical. Quizá constituyen una excepción las pequeñas burguesías urbanas y rurales que, especialmente en la vieja Europa, han observado una mayor cohesión ideológica y de intereses. Esta cohesión se ha traducido en diversas épocas históricas en un elevado nivel de asociacionismo (partidos políticos que bajo la etiqueta de «radical», «agrario», «republicano », etc., surgieron en Europa a fines del siglo XIX y tuvieron su base en estas pequeñas burguesías de distinto signo). Los restantes sectores o fracciones que constituyen la clase media, al ser de formación reciente y estar sujetos a niveles relativamente elevados de movilidad social, carecen de la suficiente cohesión que sólo una larga tradición histórica y una mayor homogeneidad, actualmente inexistente, les podría proporcionar.

 

También son considerables los problemas para definir y delimitar a la que tradicionalmente se ha denominado clase obrera, a la que, actualmente la sociología prefiere denominar clase trabajadora o asalariada (el termino «obrera» tiene unas connotaciones que la identifican con los trabajos manuales). En las modernas sociedades de consumo de masas, una parte de esta clase (que el propio Marx denominó «aristocracia obrera») ha perdido la tradicional conciencia de clase, como consecuencia de haber alcanzado unos niveles de ingreso y status muy superiores a los de sus antecesores en el siglo XIX.

 

Al realizar un análisis sobre este tema, hay que considerar no sólo lo que normalmente se entiende por nivel de vida o nivel de consumo, sino toda una serie de conquistas sociales: mejores condiciones de trabajo, seguridad social, sanidad garantizada, etcétera.

 

Este es uno de los temas más debatidos por la sociología política de las últimas décadas: el denominado «aburguesamiento» o «integración» de la clase obrera (o de una parte de la misma), referido a las sociedades ricas e industrializadas. Otro tema muy distinto es el de la situación de la clase obrera en los países tercermundistas o de la periferia del capitalismo. Existen dificultades para establecer los límites entre sectores de la clase media-baja y de la aristocracia obrera.

 

Por otra parte, ya se había señalado que una de las características del sistema de estratificación en clases sociales es el relativo grado de movilidad social. Aunque los casos de hombres de negocios que en su adolescencia habían sido limpiabotas (tan queridos por la sociedad norteamericana) son irrelevantes y poco significativos, las posibilidades de ascenso en la jerarquía social, de forma paulatina y a través de varias generaciones son más representativos: el hijo de un obrero manual puede llegar a ser un obrero especializado, el hijo de éste un empleado de cuello blanco o un funcionario de baja graduación y, a su vez, el hijo de éste puede ser un profesional de clase media. A medida que se asciende en la escala social, el acceso a los niveles elevados es cada vez más restringido. La élite del poder continúa siendo uno de los sectores sociales más cerrados y excluyentes.

 

Así mismo, la crisis económica surgida a mediados de la década de 1970 ha significado la creación de nuevos sectores sociales o fracciones de clase con sus propios problemas, perspectivas, planteamientos comunes, etcétera: parados, trabajadores vinculados con la economía sumergida (en auge creciente y que constituye la antítesis del trabajador asalariado con sus conquistas sociales y económicas), marginados, jóvenes (algunos sociólogos se han planteado el tema de la juventud como clase social autónoma), etcétera.

 

Para finalizar este análisis de las clases sociales, cabe referirse a las sociedades de tipo soviético. En ellas, siguiendo el esquema de Marx-Lenin, una vez abolida la propiedad privada de los medios de producción, la tradicional dicotomía entre propietarios y no propietarios, entre dominadores y dominados hubiese tenido que desaparecer de forma paulatina en aras de una estructura social más igualitaria, dado que la principal razón de la sociedad clasista, la propiedad privada, ha desaparecido. Sin embargo, ello no ha sido así. En estas sociedades se ha formado un estrato social peculiar o clase dominante, verdadera <<élite del poder>> formada por los altos dirigentes del Partido comunista, del ejército y de la dirección económica de la sociedad.

 

Aunque el fenómeno de las élites dirigentes es típico de todas las sociedades, en el sistema soviético la élite del poder sólo se renueva por cooptación, mientras que en las sociedades occidentales el funcionamiento de las élites es más permeable. Allí, el ciudadano está sujeto a un mayor grado de control.el conflicto social

Una fotografía de los hermanos Rockefeller, familia ilustre de la alta burguesía financiera. La evolución del capitalismo ha hecho más estrecha la vinculación del capital financiero con otros capitales, tales como el industrial y el comercial.



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