Derivados de la miel

Los jarabes de miel y de azúcar se usan desde hace siglos en medicina para quitar el sabor amargo de las hierbas medicinales. Esto es todavía una práctica corriente, y en algunos sitios se toman mezclas de miel y limón para aliviar los síntomas de los resfriados y la gripe. En cambio, ahora es menos común la producción de una bebida alcohólica a partir de la miel. Para obtenerla se deja fermentar una mezcla de miel y agua, de la que resulta una especie de hidromiel, en otro tiempo popular bebida en los países nórdicos donde no crece la vid. La introducción de la cerveza a finales de la Edad Media relegó la hidromiel al olvido. La palabra mead (hidromiel en inglés) tiene su origen en la voz sánscrita mehdu, que significa miel y de lo que podría inferirse que la hidromiel proviene del Próximo Oriente o de India

 

Derivados de la miel-hidromiel

SISTEMAS DE RIEGO III

Sistemas de Riego Modernos

Actualmente se emplean tres formas prin­cipales de regadío para que las raíces de las plantas puedan disponer de un suministro uniforme de agua.

La primera es el regadío subterráneo, que proporciona agua a las plantas directamente a través del suelo. Este método es práctico sólo cuando el terreno está nivelado y el suelo es muy permeable y se halla situado sobre una capa impermeable; esta capa capta el agua subterránea, que así puede subir hacia las plantas por capitalidad. El regadío sub­terráneo reduce al mínimo la pérdida de agua por evaporación, pero tiende a depositar sales minerales perjudiciales en la superficie. Las sales acumuladas en el suelo deben limpiarse, por lo que se necesitan lluvias muy fuertes o inundaciones deliberadas.

La segunda y más común forma de rega­dío es desde la superficie . Se aplica a tie­rras bordeadas de acequias, dispuestas en cuencas de fondo plano o con surcos.

En la técnica de acequias, la tierra se divi­de en secciones largas y rectangulares ali­mentadas por un canal de suministro común. El agua conducida hacia esta zanja fluye por toda la acequia, y el exceso drena por el ex­tremo terminal. Este sistema suele usarse para cultivar cereales y plantas forrajeras.

En el regadío por inundación de cuencas, el agua queda atrapada por diques de reten­ción bajos al borde del campo, hasta que la tierra queda empapada. Este procedimiento se usa sobre todo para el arroz.

El regadío por surcos es el más adecuado para cultivos en hilera, como el maíz y el al­godón. Entre las hileras se abren surcos, has­ta de 500 m de longitud. Los surcos tienen una pendiente muy suave, desde el extremo que primero recibe el agua hasta el otro; así, cuando el agua corre, no produce excesiva erosión, sino que va empapando lentamente el suelo adyacente a las plantas.

El principal problema del regadío superfi­cial es la dificultad en dar a todas las partes del campo una cantidad igual de agua. Para asegurar que todas reciban suficiente riego, muchas han de recibir demasiado y así se desperdicia agua.

La tercera forma de regadío es el riego por aspersión. Para simular la lluvia natural se disponen conductos y válvulas de atomiza­ción del agua. Las rodadoras pueden echar agua en varías concentraciones, desde una lluvia fina hasta un fuerte aguacero. Suelen disponerse en hileras y se conectan por tuberías a una unidad de bombeo central. Sus principales ventajas son que la tierra no re­quiere preparación especial y que la aplica­ción del agua puede ser controlada eficaz­mente por el campesino.

Una innovación reciente ha sido el uso de sistemas de goteo. El agua se lleva directa­mente a la base de una planta mediante tubos de plástico estrechos por los que se produce un goteo con un inyector. Este método es muy eficaz en el empleo del agua y da unos beneficios mucho mayores que cualquier otro. Su principal problema estriba en lo cara que resulta su instalación.

La cantidad de agua que requiere un cam­po varía con el tipo de producto, el clima y la naturaleza del suelo: una cosecha de grano que para crecer en una región sólo necesita 46 cm de agua, puede requerir una cantidad casi doble en otra parte.

sistema de regadío

Una parte esencial de cualquier sistema de regadío [A] debe ser la existencia de una fuente de agua situada en una zona elevada [1]. Este requisito lo cumplen los lagos y ríos de regiones montañosas y, como alternativa, los pantanos hechos por el hombre [2] Un canal principal [3] transporta agua desde la fuente primaria a la cabecera de la zona cultivada de las tierras bajas [4]. El agua traída por el canal principal se distribuye entre toda una serie de canales secundarios [5]. Éstos van siguiendo las curvas de nivel de la superficie, permitiendo así el flujo continuo del agua pendiente abajo [6] y que el riego se realice sin necesidad de bombeo. En general, las zonas de regadío son los fondos llanos y aluviales de los valles de los ríos [7] en los que hay asentamientos humanos. El regadío del campo propiamente dicho se efectúa por distintos métodos, según la dispo­nibilidad de agua, la situación de la tierra y el cultivo. Si el agua es muy abundante, pueden subdividirse los campos en pequeñas cuencas [B] que podrían inundarse cuando fuese preciso. Un método alternativo es el de surcos [C], a los que se lleva el agua en cantidad controlada por medio de compuertas y sifones (este sistema se llama infiltración). El regadío por flujo natural [D] es apropiado para tipos de campo de pendiente suave; el agua percuela lentamente pendiente abajo desde un canal situado más arriba. Si la pendiente del terreno es fuerte, en las laderas se pueden preparar bancales o terrazas, tal como se ha estado haciendo en China durante siglos.

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Ayer y hoy del azúcar

El azúcar qué se extrae de la caña y de la remolacha es sacarosa. El jugo puede refinarse hasta más del 99 % de pureza para fabricar azúcar blanco, uno de los alimentos disponibles de mayor pureza química. El azúcar pardo, tan apreciado como alimento, contiene residuos de los procesos de trituración de la caña o de la remolacha, y por ello no es más “natural” que el azúcar blanco doméstico [8]. Cualquier tipo de azúcar, incluida la miel, puede ser perjudicial si se toma en demasía, ya que el exceden­te de energía producida se almacena en forma de grasa, lo que contribuye a las enfermedades del corazón. El azúcar de las golosinas puede provocar la caries dental.

El porcentaje actual de consumo diario de azúcar en los países desarrollados habría sido inimaginable hace 200 años. La caña de azúcar de alta producción se introdujo ya en Europa Occidental durante el siglo IX, pero su cultivo no tuvo éxito. El suministro prove­nía del Próximo y Extremo Oriente, y pasaba por refinerías establecidas allí por los mercaderes venecianos de aquella época, tradición que se mantuvo vigente durante varios siglos. La expansión del comercio mundial en los siglos XIV y XV estimuló el desarrollo de plantaciones en el Nuevo Mundo, especialmente en las Antillas. Algunos países de América del Sur producen ahora una significativa parte del azúcar mundial, lo mismo que India. A mediados del siglo XIX la producción de remolacha azucarera en el hemisferio Norte llegó a ser muy importante; en la actualidad, alrededor de un 40 % del azúcar mundial procede de esta fuente . Las últimas investigaciones sobre enzimas han demostra­do que la obtención de azúcar a partir del maíz puede resultar muy económica, lo que constituiría una importante fuente en un futuro próximo.

El jarabe de arce, de coste muy elevado, es la savia concentrada del arce azucarero.
La extracción es también costosa. En la cocina, los jarabes elaborados a partir de la caña o la remolacha azucareras han desplazado en gran manera a los demás. Esos jarabes tienen una consistencia viscosa similar a la de la miel y un aroma artificial.

 

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8) Al seleccionar el tamaño de los cristales se obtienen distintas clases de azúcar refinado; entre ellas el azúcar granulado y el azúcar en polvo. En cuanto al de lustre, es un azúcar muy finamente pulverizado. Los azúcares de color amarillo, moreno y negro se obtienen de distintas fases del refino y contienen algunas impurezas.

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La miel y su formación

Es probable que la miel fuera la primera fuente de azúcar concentrado, y se la apreciaba como alimento y como medicina. La asociación de la miel con la salud ha persistido hasta nuestros días. Como es una fuente casi inmediata de energía, su fama de reconstituyente tiene cierto fundamento, pero otras fuentes de hidratos de carbono actúan igual. La miel tiene ligeras propiedades antisépticas y puede utilizarse en el tratamiento local de quemaduras y cortes.

Es un líquido dulce, viscoso, cuyo color y gusto dependen del tipo de néctar recolectado por las abejas. Según la clase de flor, las mieles tienen gustos completamente distintos: las plantas aromáticas dan lugar a una miel clara y aromática, mientras que la de flores de pino es más oscura y con un característico regusto resinoso. Una miel corriente en las zonas de pastos es la miel de trébol, de color ámbar pálido y de aroma y sabor suaves; también la miel de brezo es común en muchas regiones, sobre todo en Escocia. En general, la miel que se comercializa procede de una mezcla de flores; de este modo se perturba menos a la colmena durante la época de producción (de primavera a otoño [1, 2]).

La abeja de la miel (Apis mellifera) es un insecto social con una vida rígidamente organizada. Hay tres clases de abejas en cada colmena. La abeja reina, que pone los huevos; los machos de abeja o zánganos, que fecundan a aquélla, y las obreras. Las obreras construyen celdas de cera en las que la reina pone huevos o se guarda la miel. Recolectan el néctar de las flores y lo guardan en el buche para regurgitarlo luego en las celdas del panal, donde se forma la miel por conversión (inversión) de la sacarosa en glucosa más fructosa y evaporación de humedad.

Se necesitan millones de flores para producir 1 kg de miel, y aun así se producen miles de toneladas anuales. Una vez extraída del panal, la miel puede cristalizar o granularse, sobre todo si se mantiene a menos de 10° C. Puede licuarse si se calienta suavemente el recipiente que la contiene. También se vende miel en el propio panal, lo que se considera un bocado exquisito

 

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1)  Las colmenas para uso comercial están divididas en tres o cuatro pisos [2], llamados alzas, en los que hay unos cuadros [3] con una base de cera donde las obreras [1] construyen celdas hexagonales. Ahí se depositan los huevos y se almacena la miel. La reina está confinada en una celda de la parte baja separada por un excluidor [4], a través del que sólo pueden pasar las obreras, que entran y salen por la piquera [5].

 

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2) Las abejas obreras tapan con cera la miel de la colmena, a fin de mantenerla en buen estado para alimentarse en invierno [A]. Hacia finales de la estación se sacan los cuadros de las dos o tres alzas superiores y se quita la cubierta de cera con un cuchillo caliente [B]. La miel se extrae del panal mediante un melócentrifugador manual [C], provisto de una cesta de fina malla que se hace girar muy deprisa. La miel gotea en un depósito, pasa por un tamiz y se deposita en una cuba de maduración [D], donde se deja reposar con el fin de eliminar las burbujas de aire y las impurezas antes de envasarla en tarros [E].

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Miel y azúcar

Los azúcares forman parte de un grupo de sustancias químicas llamadas hidratos de carbono y se encuentran en una gran variedad de alimentos. Las más frecuentes son la sacarosa, la glucosa y la fructosa. Otros tipos no tan dulces son la lactosa (que se encuentra sólo en la leche) y la maltosa, que es un producto secundario en la germinación de los cereales. Una dieta bien equilibrada contiene suficiente azúcar para suministrar energía y no se necesita complementarla.

 

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Los frutos 7

Frutos de leyendas sagradas

La higuera ocupaba un puesto destacado en las leyendas mitológicas. Adán y Eva cubrieron su desnudez con hojas de higuera, y el Árbol de la Sabiduría, que crecía en el jardín de Buda, pudo haber sido una higuera sagrada (Ficus religiosa). En la mitología latina, la higuera estaba consagrada a Baco, dios del vino. Los romanos la consideraban símbolo de prosperidad, ya que crecía en la lobera donde fueron hallados Rómulo y Remo, legendarios fundadores de Roma.

Desde hace siglos, la higuera se extendió por el Egeo y Levante. Los higos formaban parte de la dieta básica de los griegos y, frescos o secos, todavía se consumen mucho en el Mediterráneo, donde se les llama “comida de pobre“. En el sur de Asia, las hojas, el fruto y la corteza de la higuera sagrada se usan en medicina popular. En India se planta como símbolo religioso, venerado a la par por brahmanes y budistas.

El mango es otro fruto muy estimado en India. El emperador mogol Akbar, que gobernó en Delhi en el siglo XVI, hizo plantar 100.000 mangos. Un antiguo nombre del árbol deriva de una palabra que en sánscrito significa alimento. Buda también tenía un bosquecillo de mangos donde encontraba el sosiego necesario para meditar. El nombre occidental procede de man-kay o mangay, palabra tamil adoptada por los portugueses en India. Este árbol sólo apareció en el hemisferio occidental hacia 1700, cuando se plantó en Brasil. El jugoso mango varía de color, desde el amarillo hasta el anaranjado, y tiene un apetitoso sabor especiado.

 

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Los frutos 6

Símbolo de fertilidad

Un viejo símbolo semítico de la vida y la abundancia era el fruto repleto de semillas del granado. El rey Salomón tenía una plantación de granados y las columnas de su templo estaban decoradas con granadas esculpidas. En Babilonia las granadas se servían en las bodas; en Extremo Oriente cum­plían un papel similar como símbolo de amor y fertilidad: las granadas maduras se arrojaban al suelo de la cámara nupcial para que reventasen sus finas pieles y se esparcieran las semillas. Siglos más tarde, el profeta Mahoma proclamó otra virtud de la granada: quien comía este frutó desterraba la envidia y el odio. La granada es también el emblema del antiguo reino de Granada; Ibn-al-Awam, un musulmán del siglo XIII, registró unas diez variedades de este fruto en el sur de España. Probablemente, los colonizadores españoles llevaron la planta al Nuevo Mundo, y hoy se cultiva en zonas más cálidas, desde Norteamérica hasta Chile.

 

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Los frutos 5

Fuente de vida

Sin embargo, ningún fruto tropical ha viajado tanto como el coco [E], uno de los más generosos proveedores del hombre. Los cocoteros crecen a lo largo de las costas arenosas, y los cocos maduros, arrastrados por los océanos, son abandonados por las olas en las playas tropicales. El coco es esencialmente una gran semilla; los “ojos” blandos de la cáscara permiten que brote enseguida y enraice en la tierra recién hallada.

El coco no sólo tiene una pulpa carnosa comestible y una “leche” natural refrescante, sino que su jugo fermentado da lugar a una bebida alcohólica (vino de coco) de alta graduación, que una vez destilada se transforma en fuerte aguardiente.

De la copra (pulpa o carne de coco seca) se obtiene un preciado aceite, usado en la fa­bricación de jabones y detergentes, margarinas y aceites comestibles, y otros productos. La corteza del coco proporciona el bonote, fibra basta empleada en la confección de cuerdas, esteras y cestas. Las hojas maduras del cocotero se usan también en cestería y para recubrir techos; el tronco se aprovecha como madera tosca para construir chozas y cercas.

El árbol del pan es otra planta de gran valor, cuyo fruto constituye un alimento básico en Polinesia. La pulpa, tostada dentro de la piel antes de madurar, sabe como el pan de trigo recién cocido. El primer explorador que hizo mención del árbol del pan fue el capitán William Dampier a su regreso de Guam, en 1688. En 1786, la misión del ca­pitán William Bligh, comandante del Bounty, era transportar una carga de árboles del pan desde las islas de la Sociedad a las Indias Occidentales. El motín del Bounty es de todos conocido, pero el último viaje de Bligh, en 1791, tuvo éxito y él árbol del pan se cultiva ahora desde Florida hasta Brasil.

 

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E) El coco presenta una cubierta dura y fibrosa y un hueco en el interior. En Occidente es muy corriente comer su carne madura, bastante seca. La carne blanda y translúcida del coco sin madurar se aprecia más en las regiones tropicales.
El coco es uno de los principales cultivos del mundo; su nombre deriva de la palabra portuguesa coco, que significa mueca, ya que si se observa su cubierta puede parecer un rostro humano que está haciendo muecas.

Los frutos 4

Frutos de los trópicos

Las islas tropicales, orladas de palmeras cargadas de exóticos frutos, debieron de pare­cer un paraíso a los primeros exploradores occidentales. Esta primera impresión estaba justificada: la abundante pluviosidad y elevada temperatura de la zona tropical hacen que la exuberancia y variedad de su vegetación sean incomparables.

Durante mucho tiempo inhabitados por el hombre, los trópicos proporcionan frutos de origen muy antiguo. Según la leyenda, las grandes hojas oblongas del banano, algunas de las cuales alcanzan hasta 4 m de longitud, habían ocultado a la serpiente en el Jardín del Edén. Los árabes ya conocían la banana o plátano [7] y el naturalista romano Plinio cita que Alejandro Magno lo vio en India en el  -326. Los conquistadores islámicos llevaron el plátano hasta el norte de Egipto en 650 y, más tarde, hasta África Occidental. En el siglo XV, los traficantes de esclavos lo introdujeron en las islas Canarias y desde allí fue conducido hasta América. Finalmente, los conquistadores españoles lo aclimataron en México en 1531. Actualmente existen más de 100 variedades cultivadas de plátanos. Además de consumirse crudos como fruta de postre, hay plátanos que se comen guisados, y un tipo especial se cultiva para elaborar una especie de cerveza.

 

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7)  El plátano o banana fue uno de los primeros frutos cultivados y se cree que procede de Asia tropical. El banano es, en realidad, un “tronco” formado por un haz de bases de hojas alargadas, con un solo pedúnculo floral que sale del centro. Los frutos crecen en racimos o manos, y se disponen en capas sobre el pedúnculo. Se forman sin polinización y, por tanto, no tienen semillas. Necesitan de 75 a 150 días para desarrollarse y han de arrancarse de la planta aún verdes para que maduren bien. Cuando ha fructificado, el tallo se corta o cae él solo, tras lo cual se desarrolla un nuevo tallo a partir de las yemas que salen de la parte enterrada, es decir, del rizoma. Se cultivan diferentes variedades de bananos, cada una adecuada a un determinado fin. La más sabrosa es la llamada Gros Michel, aunque debido a su escasa resistencia a la enfermedad, otras variedades han cobrado importancia, como el Cavendish de América tropical. La mayoría de los plátanos tienen la piel amarilla, pero algunos la tienen roja. Estos últimos resisten mal el transporte, y por eso sólo presentan un consumo local. Los plataneros son plátanos muy grandes y más ricos en almidón. No se comen crudos; sólo se consumen cocinados. El plátano de Canarias, introducido en estas islas en el siglo XV por traficantes de esclavos, se ha transformado en un alimento común en muchas otras partes.

SISTEMAS DE RIEGO II

Métodos Tradicionales

tornillo de arquímedesLas civilizaciones preindustriales usaban —y usan aún— una amplia variedad de aparatos para elevar el agua hasta sus cam­pos. Los árabes, por ejemplo, utilizan un sim­ple dispositivo llamado shaduf. Consiste en una pértiga larga pivotada, provista de un re­cipiente en un extremo y de un peso en el otro, el cual ayuda a contrarrestar el peso del agua contenida en el recipiente.

El tornillo de Arquímedes, aun siendo sólo una forma primitiva de la bomba de agua, es ya más complejo que el shaduf. Consiste en un largo tornillo sin fin alojado en un cilindro y que puede girar ajustado a las paredes de éste. El extremo inferior se sumerge en el agua; al girar el tornillo, el agua sube y sale á la tierra por el otro extremo.

Otro antiguo aparato de riego es la rue­da persa. Consiste en una noria vertical unida por un engranaje a una rueda motriz hori­zontal. Un animal de tiro enganchado a esta última acciona la noria girando sin parar.