Recursos alimentarios mundiales
Para mantenerse en buen estado de salud, el varón adulto necesita un promedio entre 2.300 y 2.700 calorías y de 37 a 62 g de proteínas al día. Además, necesita cantidades adecuadas de ciertas sustancias, como minerales y vitaminas. El que la población mundial reciba o no este nivel de nutrición depende no sólo de la cantidad de alimento producido, sino también de cómo se distribuye.
Los recursos alimentarios primitivos
Sólo, recientemente el hombre ha conseguido el control de sus recursos alimentarios. La vida del primitivo cazador de animales y recolector de frutos y semillas estaba dedicada a conseguir comida. Al no poder controlar sus fuentes de alimentos, siempre corría el riesgo de la inanición. Hace 10.000 años, el hombre empezó a cultivar la tierra. En las fértiles llanuras del Tigris y el Éufrates plantó cultivos y cosechó su propio alimento. También aprendió a domesticar y criar animales para complementar el pescado capturado en ríos, lagos y mares.
Al depender menos del arco y la flecha y más del surco y las semillas, el hombre consiguió un mayor control sobre sus recursos alimentarios. Cultivando una extensión determinada y criando un cierto número de animales podía tener una razonable seguridad de disponer de alimentos su?cientes para el año siguiente. Pero aun así, estaba a merced de elementos que no podía controlar: un año de sequía podía arruinar la cosecha; otro año, la langosta arrasaba, las plantas; y otro, una peste podía diezmar el ganado. En años catastróficos, la muerte por inanición era un peligro real que amenazaba su supervivencia.
El hombre también se dio cuenta de que existían ciertas limitaciones que determinaban no sólo qué cantidad de alimento podría cosechar, sino también dónde lo podía cultivar. Estaba claro que eran las tierras fértiles y bastante llanas las mejores para cultivar. También se necesitaban lluvias adecuadas y estaciones de duración conveniente para su desarrollo. Como para cada cultivo se requerían condiciones de humedad y estaciones de crecimiento diferentes, resultaba que determinados cultivos crecían mejor en unas regiones del mundo que en otras. Por ejemplo, el arroz se cultivaba mejor en regiones tropicales,
donde las temperaturas y la precipitación eran más elevadas, que en las regiones templadas, donde aquéllas eran inferiores. Sin embargo, las limitaciones impuestas por la topografía, la fertilidad del suelo, las precipitaciones y la temperatura hacían que por lo menos el 70 % de la tierra firme resultara inadecuada para la agricultura. A pesar de estas limitaciones, en el transcurso de los siglos, el hombre consiguió aumentar mucho su producción de alimentos.
Pudo hacerlo con la ayuda de varias innovaciones importantes, que incluían (más o menos por orden cronológico): el desarrollo del regadío; el intercambio, entre el Viejo Mundo y el Nuevo, de cultivos como el trigo, la cebada, el maíz y la mandioca [1]; el desarrollo de abonos químicos [9] y de plaguicidas; el descubrimiento de las leyes que controlan la genética animal y vegetal; y el invento del motor de combustión interna, como gran ayuda en la práctica agrícola.
1 Trigo, arroz y maíz son de importancia vital para el mundo: juntos suministran casi la mitad de los alimentos energéticos del hombre. Todos los demás cereales, como el mijo, el sorgo, la cebada y la avena, aportan solo el 10 %. Además el maíz y, en menor grado, el trigo, dan también buenos piensos en ganadería. Las regiones de mayor producción de cereales son aquellas en las que las condiciones del suelo, la topografía y el clima favorecen el crecimiento de un cultivo determinado. Así, los deltas de los ríos del sur de Asia son favorables para el cultivo del arroz, mientras que en las llanuras frías y secas de Norteamérica prosperan el trigo, la cebada y el maíz.
2 El comercio mundial de cereales ha sufrido un cambio radical desde los años 30. Antes de la II Guerra Mundial, Latinoamérica y Norteamérica eran los dos principales exportadores de cereales. Tras la guerra, la importancia de Latinoamérica como exportadora de grano ha disminuido, ya que su crecimiento demográfico llegó a equipararse con su capacidad de producir alimentos. Ahora, Norteamérica es el granero de trigo del mundo. Los países europeos son los principales importadores de cereales. Pero, en los ,últimos años, las naciones en vías de desarrollo que antes se autoabastecían de cereal han empezado a importarlo en cantidades crecientes para poder atender sus necesidades domésticas.
3 Entre los alimentos ricos en proteínas de origen animal están la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos. Las proteínas animales no pueden ser reemplazadas del todo, en la dieta, por las proteínas vegetales; además, la producción de proteínas es poco eficaz. El ganado vacuno requiere 9 kg de proteína vegetal bruta para producir 0,5 kg de proteína animal comestible mientras que el pollo , requiere 2 kg. Alrededor de un 33 % de la producción mundial de cereales (400 millones de tm) se destina para la alimentación de ganado. Estos cereales serían suficientes para proporcionar los alimentos energéticos que necesita la población de India y China. Las principales regiones productoras de ganado son aquellas en las que abundan los cereales (el medio oeste norteamericano) y los pastos (Argentina).
4 El tráfico de ganado y de proteínas animales se realiza sobre todo entre los países desarrollados del mundo. En 1971, por ejemplo, estos paises manejaron más del 90 % de la economía mundial del mercado de la carne. Esto refleja el hecho de que solamente las naciones más ricas pueden comprar productos animales, que, en general, son más caros que los otros alimentos. En los países desarrollados ha habido un gran crecimiento en el consumo de carne en el transcurso de los últimos cien años. En Japón, desde 1960 hasta mediados de los años 70, el consumo de carne se multiplicó por cuatro. Como Japón no posee los recursos necesarios para producir suficiente alimento con el que poder satisfacer sus necesidades, ha tenido que aumentar sus importaciones tanto
de cereal como de carne.
El suelo y la historia de la agricultura IV
propósito, no siempre alcanzado, es que la ganancia mínima de un campesino con dedicación plena alcance a la de los empleados no agrícolas. Para establecer la viabilidad de las pequeñas granjas y su cuali?cación para recibir ayuda gubernamental, algunos economistas usan una unidad en la que, además de la
extensión de las tierras, intervienen otros factores. Cada actividad de la finca se clasi?ca sobre un baremo jornadas de trabajo/ hombre al año [Clave], basado en el promedio del país: por ejemplo, cada vaca lechera absorbe en total 10 jornadas de trabajo al año; y cada hectárea de trigo o cebada, 5. Si
la suma de todas las actividades es inferior a 275, se considera que la finca no absorbe la vida laboral por completo. Este baremo jornadas/hombre mide el capital invertido por el agricultor en equipo, animales y tierra. Las explotaciones agrícolas de dedicación parcial han sido un elemento importante de la vida rural durante siglos. Aunque tienden a disminuir, aún abundan en Europa y Norteamérica. Según la situación geográfica, la agricultura puede combinarse con la pesca (Escocia), con la silvicultura (Escandinavia), con la artesanía local (sur de Alemania) o con trabajos de media jomada o estacionales en fábricas próximas (Cataluña). La producción de esta modalidad agrícola puede no ser vital para la economía nacional, pero a mucha gente la dedicación parcial a la agricultura le
permite un modo de vida al aire libre y una cierta independencia [5].
La agricultura y el medio ambiente
La conservación de pequeñas granjas viables, aunque no absorban todo el tiempo, se está considerando cada vez más como algo importante de cara al turismo y para la conservación estética del paisaje. La idea que mucha gente tiene de la agricultura y del campo suele proceder de sus estancias en pequeñas casas de labor, en las que alguna vez veranearon y donde se hacia un poco de todo. En las regiones de montaña [4] o de mesetas, más pintorescas pero de vida mas dura, la desaparición de las pequeñas explotaciones agropecuarias podría producir el abandono humano del paisaje. Aunque en verano pueda parecer atractivo, vivir todo el año en estas casas es duro. Por eso algunos países han introducido planes de ayuda económica especiales.
Comparación de dos tipos de explotación en los que se requiere el trabajo de un hombre y medio. La de tipo ganadero [A] recibe la ayuda ocasional de la mujer y de la familia, y quizá de un retirado o de un estudiante. La de tipo agrícola [B] no cuenta con el trabajo de la mujer, pero para ciertas tareas se recurrirá a contratistas y a jornaleros eventuales en las épocas de más trabajo.
3 En una pequeña explotación agropecuaria se podrían acometer diversos tipos de producción si éstos se conjuntan bien. No es probable que tales actividades pasen de seis en una explotación pequeña. En zonas de lluvias abundantes rinden mas los pastos para ganado; donde los veranos son secos,se da más importancia a los cultivos.
4 En Suiza, la agricultura se reduce a pequeñas explotacio nes. La gran altitud de la mayor parte de la tierra agrícola y las abundantes precipitaciones impiden que la agricultura sea una parte importante de la economía suiza: en los últimos años, esta actividad emplea sólo a un 20 % de la población.
5 En Nueva Inglaterra (EE.UU.) subsisten aún pequeñas explotaciones agropecuarias. Muchas de ellas son propiedad de habitantes de la ciudad, que las tienen como lugar para relajarse y para cambiar de ambiente, estando al cargo de mayordomos o encargados. Ahora en Europa se va extendiendo también este sistema.
El suelo y la historia de la agricultura III
Pequeñas explotaciones agropecuarias
La mayor parte de la agricultura se practica aun en explotaciones que son pequeñas si se comparan con las de Norteamérica o Australia. Pero la extensión de los campos no es la mejor medida de la productividad agrícola. En un suelo muy fértil y con abundante mano de obra, la producción puede ser elevada y con instalaciones y equipo adecuados, ganadero o un horticultor pueden obtener buenos bene?cios ellos solos [3].
La agricultura tradicional
La agricultura del campesino tradicional buscaba mas el asegurar alimento a la familia que el ganar dinero. El campesino solía compartir la cosecha con el propietario, como forma de pagar el alquiler de la tierra. De las 7 ha que tenia una típica alquería tradicional de la Toscana [l], el 47 % de la cosecha era para el propietario; el resto alimentaba a los 8 adultos y 7 niños que trabajaban y vivían allí, quedando un pequeño excedente para vender.Cultivaban cereales, patatas, judías y guisantes, lechugas y otras hortalizas, uvas, aceitunas. manzanas, peras, melocotones, albaricoques, cerezas, ciruelas y nueces. Tenia cuatro vacas lecheras, dos bueyes de labor, dos cerdos para la matanza y un caballo. El vino de las uvas y el aceite de las aceitunas se usaban en la alquería, y los mayores ingresos procedían la venta de verduras en el mercado local.
En el norte de Europa se desarrollaron en el siglo pasado pequeñas explotaciones de un tipo diferente, debido al aumento de oportunidades de trabajo en la industria y a que las ciudades precisaban cantidades crecientes
de carne y productos lácteos. El granjero y su hijo, o con un criado, explotaban de 10 a 50 ha, con vacas lecheras, cerdos y gallinas, y la granjera se encargaba de la volatería y las terneras. En Escandinavia [2] se desarrolló una red de cooperativas locales para fabricar mantequilla, queso y otros productos lácteos, así como bacon (tocino ahumado de cerdo). Un tipo parecido surgió en Irlanda, aunque basado en los prados de pasto. Basándose también en la hierba, las pequeñas granjas holandesas y de Nueva Zelanda pudieron competir con éxito en los mercados mundiales de mantequilla y queso.
La mayoría de los pequeños granjeros de Escandinavia, Irlanda y Nueva Zelanda eran propietarios de sus tierras o pasaron a serlo. La política gubernamental solía estimular la parcelación de las grandes fincas y concedía préstamos en buenas condiciones para que los pequeños agricultores comprasen la tierra que trabajaban. En los países donde el cultivo de cereales no estaba protegido con impuestos a la importación, los ganaderos podían importar piensos baratos, lo que les permitía criar más animales de los que hubieran podido vivir sólo de sus tierras. En muchas regiones en las que la agricultura era de tipo tradicional, las pequeñas propiedades se han fusionado en otras mayores. Desde 1958, el número de agricultores en Europa se ha reducido a la mitad: de unos 18 millones quedan 9 millones. Los jornales agrícolas han ido subiendo sin cesar y
al pequeño agricultor le resulta muy difícil ganar lo suficiente para pagar a un empleado.
Ayudas gubernamentales
Los gobiernos de algunos países europeos han estimulado la concentración voluntaria de pequeñas propiedades, mediante planes o?ciales encaminados a dar pensiones de retiro a los campesinos mas viejos y formación profesional no agraria a los jóvenes. El
1 Los edificios y patios de una alquería típica de la Toscana,cerca de Florencia, con 7 ha de campos cumplían múltiples misiones y servicios. Sus tierras estaban divididas en 20 parcelas pequeñas, cercadas; algunas de ellas eran bancales en una ladera abrupta. Gran parte de los cultivos se hacía a la sombra de los árboles frutales. Los cultivos permitían vivir con austeridad, durante casi todo el año, a las 15 personas que habitaban la alquería. Los aperos y el equipo de labranza eran sencillos; el único capital del aparcero lo constituían los animales y las cosechas. Esta situación era corriente en la Europa meridional, en regiones donde apenas había otras alternativas de empleo. Los intentos de racionalizar Ia agricultura en estas zonas han creado frecuentemente problemas políticos.
2 La granja escandinava
es atendida por sólo dos
hombres, ayudados por la familia en ocasiones. El duro invierno exige construcciones aptas para el ganado, como en esta granja de caballos. Los animales son la principal fuente de ingresos, y la tierra mejor se destina a grano y forraje para ellos. La leche de las vacas se lleva a la mantequería, para extraer la grasa y fabricar mantequilla. Una vez descremada, la leche se devuelve a la granja, donde, mezclada con cebada, sirve para alimentar cerdos. En Dinamarca ese sistema va dando paso a una mayor especialización por regiones. Otros campesinos también trabajan en los bosques durante los inviernos.
El suelo y la historia de la agricultura II
Los progresos de mayor trascendencia en las técnicas agrícolas se realizaron en Europa. En el siglo XIV, los agricultores de los Países Bajos habían comenzado unos cultivos más intensivos; en vez de barbechar las tierras, sembraban cereales, raíces alimenticias y forrajes (trébol, alfalfa). También se cultivaron colorantes: rubia, hierba pastel y azafrán. En vez de sembrar a voleo, se empezó a hundir las semillas con una máquina, y ésta fue una de las bases de la moderna agricultura mecanizada [8]. El cultivo intensivo de forrajes obligó a sustituir los oper?elds por enclosures: se cercaron con vallas los cultivos para protegerlos y aislarlos del ganado que pastaba. La rotación de tres cultivos y barbecho [6] reemplazó a la de dos cultivos y barbecho, lo cual elevó la producción y permitió alimentar más animales domésticos, que también mejoraron gracias a la selección de las razas [7]. Lo que dio verdadero ímpetu a la mecanización agrícola en el siglo XIX fue la roturación de las praderas norteamericanas. La Gran Pradera podía producir millones de toneladas de trigo para alimentar la creciente población de una Europa en vías de industrialización, pero escaseaban los jornaleros. En 1850 ya se usaba una máquina segadora, poco antes de construir tractores de vapor para mover arados, segadoras y trilladoras.
Desde la II Guerra Mundial se ha operado una rápida sustitución
de la fuerza motriz muscular humana y animal por la de las máquinas. Esto se ve bien dividiendo la superficie de tierra
cultivada por el número de tractores, con lo que se obtiene el numero de hectáreas trabajadas en los países desarrollados
En 1950, EE.UU. y Gran Bretaña ya estaban mecanizados, mientras
que en algunas partes de Europa se usaban máquinas tiradas por
animales y la URSS se recuperaba de las pérdidas de la guerra. En proporción, los pequeños agricultores de Europa occidental tenían más tractores en 1970, mientras que en las grandes explotaciones de EE.UU. y la URSS las máquinas tendían a ser más potentes y versátiles.
Los cultivos y el aumento de rendimiento
El trabajo que antes hacían los animales lo efectúan ahora los tractores; y las modernas cosechadoras y una amplísima gama de máquinas pueden realizar todas las faenas agrícolas [Clave]. En el siglo XII, el rendimiento de trigo por hectárea era de 4,20 a 5,30 Hl; hoy el rendimiento de trigo por hectárea en Europa, Estados Unidos, Argentina, Australia o Canadá es de 35 a 70 Hl.
En el siglo X111, la producción de una hectárea permitía mantener durante un año a cuatro o cinco personas; hoy, en los países desarrollados, de 20 a 50 adultos pueden ser alimentados durante un año con el producto de una hectárea, además de obtener la simiente para la siguiente siembra.
La ganadería también ha hecho grandes progresos, en especial durante los últimos cien años. Se han mejorado los animales domésticos, que ahora producen más crías, carne, huevos o leche en menos tiempo [9].
6 Con la introducción
de nuevos cultivos,
la rotación de cuatro a ciclos eliminó el
año de barbecho.
El trébol y la naba
alimentaban mas
ganado, y el estiércol mejoraba el rendimiento
de las cosechas.
7 Los ganaderos de
los siglos XVIII y
XIX consiguieron
notables mejoras en
el ganado vacuno. Las
nuevas razas producían
más carne, con la que
se pudo alimentar a
la creciente población
de Europa Central.
8 La agricultura actual es cada vez más especializada. Así, en las fértiles llanuras de Europa Central que se ven en esta foto aérea no se cultivan forrajes, sino alimentos humanos de venta constante: patatas, remolacha azucarera, verduras y cebollas, con algunos cultivos de trigo intercalados en la rotación. Hay también grandes propiedades, que emplean mucha maquinaria. Se da gran importancia a la comercialización, con grandes inversiones, tanto privadas como en cooperativas, para el procesado y la venta.
9 Numerosas cabezas de ganado se mantienen en estabulación abierta,
como aquí en EE.UU. Pueden reunirse varios miles de novillos de engorde, a los que se suministran piensos equilibrados a base de forrajes henificados, alfalfa, maíz, cereales y complementos minerales. La alimentación mecanizada requiere pocos jornaleros Y hace crecer deprisa a los animales. En cambio las inversiones que se necesitan son grandes y los propietarios suelen ser compañías y corporaciones, en vez de los ganaderos privados tradicionales
Conservación del suelo IV
Aún quedan regiones extensas en las que el impacto del hombre ha sido escaso o nulo, pero en los países desarrollados el paisaje se ha transformado cada vez más. Con una población mundial superior a los 4.000 millones de habitantes, las ciudades siguen creciendo a expensas del campo. Por territorios antes intransitables se abren nuevos caminos, mientras en Europa y América extensos sistemas de autopistas devoran la tierra. Los aeropuertos ocupan tierras de labor, y por doquier se yerguen las torres de las conducciones eléctricas. El impacto del hombre en ríos y lagos es ya inmenso, tanto en lo que se re?ere a polución como a obras de ingeniería, y sus ambiciones hacen presuponer que en el futuro será aún mayor., Unión Soviética ha iniciado un plan para desviar hacia el sur ríos que corren hacia el norte, a fin de convertir desiertos en zonas fértiles. Un estudio norteamericano reciente sugiere la inversión de 81.000 millones de dólares en 370 proyectos destinados a desviar ríos y evitar la “pérdida” de agua hacia el océano Ártico.
Estos planes implican la construcción de presas, actividad casi tan antigua como la construcción de bancales para la agricultura. Aunque las presas pueden controlar los cursos de agua, facilitar el regadío y producir electricidad, también tienen sus efectos negativos. Pueden impedir la circulación de nutrientes valiosos, sumergir parajes pintorescos, alterar los climas locales e incluso afectar a la actividad sísmica. Se están desarrollando nuevas técnicas para controlar los recursos de la tierra; la más moderna es la exploración desde satélites mediante rayos ultravioletas e infrarrojos y microondas [2]. La información emitida y
re?ejada por la super?cie da una visión más detallada que la fotografía aérea [4].
Conservación del suelo
Han surgido ya fuertes grupos de presión en favor de la conservación de la tierra, y se está prestando mas atención a un ambiente urbano equilibrado: se plantan arboles y se intenta recuperar vertederos, Viejas minas y sus escombreras se han nivelado y repoblado de vegetación, se han limpiado y destinado a
zona recreativa canales cegados y se crean parques nacionales para mantener paisajes naturales y evitar más abusos.
Las vías de comunicación transcontinentales como la Autopista Panamericana , que une América del Norte y América del Sur,con un recorrido de 47.516 km, pueden llegar a afectar en muchos aspectos el empleo del suelo. Además de su aspecto físico inmediato , estas carreteras abren nuevas zonas de asentamientos humanos.
2 Un control riguroso de los recursos de tierras que aún quedan en el mundo es esencial para que el uso que se les sea el mejor posible. La fotografía con rayos infrarrojos proporciona imágenes que muestran el calor del suelo como sombras en rojo y azul; los infrarrojos“ven” también a través de la neblina. La vegetación saludable se ve en rojo; los campos segados son morados y los trigales maduros son azules. Ahora, la exploración por satélite de esta muy generalizada. Un programa de la Administración Espacial y Aeronáutica Nacional (NASA) de EE.UU. lanzo en 1972 un Satélite Tecnológico de los Recursos Terrestres (ERTS) para
obtener datos útiles del mundo entero.
3 En regiones con gran densidad de población, el hombre ha tratado de ganar tierra al mar. Los holandeses son los más famosos “creadores de tierra firme”, y en
el transcurso de los siglos han ido perfeccionando sus métodos para hacer los pólders. Primero se construyen bancos o diques para obstruir los entrantes dela costa marina. La zona encerrada se drena y luego se desaliniza. A continuación se crea tierra de labor y se dejan algunos lagos de agua dulce para hacer piscifactorías y zonas de recreo general.
4 Estudios sobre el empleo del suelo a escala nacional se están llevando a cabo ahora en muchos países del mundo. Este mapa de la poblada región costera de Kobe, Japón, basado en la fotografía aérea muestra claramente el confinamiento de la población en una franja limitada por una alineación de abruptas colinas en el interior [en color ocre]. Otros rasgos evidentes son la zona residencial [rojo], industrias pesadas [azul claro], muelles [rosa claro], parcelas ganadas al mar [amarillo], la gran zona de oficinas del centro dela ciudad [morado] y las zonas de bosques [verde}. El primer estudio moderno sobre el empleo del suelo lo llevó a cabo L. D. Stamp en Gran Bretaña, en los años 30. En la actualidad, la FAO está realizando un estudio de todo el mundo por medio de una serie de mapas.
Conservación del suelo III
El adverso impacto del hombre
Excepto los ejemplos de inteligente explotación de la tierra (como los “pólders de Holanda” y el cultivo en terrazas de Asia), las regiones agrícolas se degradaron a gran escala con frecuencia. El abuso de las tierras en las praderas del oeste de EE.UU. arruinó un ecosistema estable, por lo que el periodo de
sequía y fuertes vientos de los años 30 arrastró la cobertura del suelo y creó una zona de tolvaneras. En otras regiones, la eliminación irre?exiva de vegetación provocó la fuerte erosión de zonas montañosas: la lluvia excavó profundos barrancos y arrastró el suelo fértil a los ríos, donde, al sedimentarse y rellenar los cauces, provocó aún más daños.
La estrategia de los polders, consiste en ganarle terreno al mar
zonas de cultivo ascendentes que ayudan a una mejor distribución de la siembra y aprovechamiento del suelo.
La desolación que se observa en la imagen, muestra el panorama de EE UU con la sequía de los 30, en las praderas del oeste.
El suelo dañado por los efectos de la erosión
El suelo y la historia de la agricultura.
Métodos agrícolas primitivos
Entre los años -9000 y -7000, la invención del bastón de sembrar y de un arado primitivo [3] hizo posible preparar el suelo para el cultivo. La Cuenca de los ríos Tigris y Éufrates y el valle del Nilo se convirtieron en centros de grandes civilizaciones, que pudieron desarrollarse porque tenían alimentos suficientes para mantener a la población no agrícola. La agricultura se desarrolló también en el noroeste de India, norte de China, sudoeste de Estados Unidos y en América Central y del Sur. Se cultivaron varias plantas. como el arroz en Oriente y el maíz y las calabazas en América. Este tipo de agricultura primitiva perdura actualmente en muchas partes del mundo [l].
En la antigüedad, griegos y romanos importaban trigo del norte de África; además, cultivaban algunos alimentos: uvas, higos, aceitunas. Labraban la tierra con el llamado “arado romano” y quizá también usaban gradas tiradas por animales. Para cosechar el grano que cultivaban (trigo y cebada, no avena ni centeno) usaban la hoz. Los animales domésticos eran caballos, vacas, ovejas, cerdos, cabras, aves de corral y abejas. El sistema de trabajo era barbecho de año y vez; o sea, se cultivaba un año y se dejaba la tierra sin cultivar (en barbecho) al año siguiente, para que recobrase su fertilidad.
En Europa Central se talaban los bosques de las tierras elegidas para cultivo. Primero se talaban los grandes árboles, luego la maleza y después se quemaba todo el suelo. A veces se obtenían cosechas relativamente grandes de centeno y avena. Tras uno o dos años se dejaba que la tierra volviera a poblarse de vegetación natural. Este sistema, llamado de roza y quema, se practica aún en algunas zonas de África Central. Cuando los anglosajones conquistaron Inglaterra, aportaron un nuevo sistema agrícola que se extendió por Europa occidental. Era el sistema de rotación de cultivos en open?elds (“campos abiertos”) y de barbecho trienal [4]; la tierra cultivable se dividía en tres hojas
o parcelas, que se cultivaban sucesivamente con trigo o centeno y después con cebada, avena, guisantes o habichuelas; el tercer año se dejaba la parcela en barbecho, aunque se labraba tres veces al año. Las ovejas pastaban en los prados tras segar el heno y quizá también en los rastrojos. Un nuevo tipo de
arado, provisto de ruedas y arrastrado por una o varias yuntas de bueyes [5], volteaba la tierra de los largos surcos.
Los musulmanes conquistaron la mayor parte de España y trajeron con ellos nuevos productos (caña de azúcar, arroz, frutos subtropicales), además de la oveja merina, antecesora de los grandes rebaños de merinos actuales de Australia. En Italia se introdujo el gusano de seda, alimentado con hojas de
motera; en el Mezzogiomo y en el Piamonte se cultivo arroz en grandes extensiones.
Cultivos, métodos y máquinas nuevos
De América se llevaron a Europa nuevos cultivos y nuevos comestibles, de los que el principal fue la patata. El maíz y el tabaco se adoptaron enseguida en España, y luego en Italia y sur de Francia. Los tomates y calabazas constituyeron importantes novedades.
1 La agricultura primitiva exige que trabaje toda la familia a fin de obtener alimentos suficientes para subsistir. Suelen ser las mujeres las que realizan las faenas agrícolas,cuando los hombres han hecho el trabajo más duro de rozar la tierra con los bueyes. Mientras los hombres atienden a los animales, las mujeres plantan, cosechan y luchan constantemente con las malas hierbas. Este modo de trabajar persiste aún en muchas comunidades rurales. Una vez reservada la cantidad de alimento necesaria para asegurar la subsistencia de la familia,apenas quedan excedentes; en este tipo de agricultura primitiva, un año de sequía puede significar no solo el hambre, sino la muerte.
2 El azadón o azada pesada fue el instrumento básico, y a veces el único, usado en la agricultura primitiva. Servía para abrir nuevas tierras, para quitar piedras y de escardillo para limpiar los cultivos.
3 El arado romano, aún en uso entre algunos campesinos, no voltea la tierra; sólo rotura la superficie para la siembra. En un principio lo arrastraban hombres, pero luego se adaptó para que los bueyes tirasen de él; así se duplicó la superficie que se podía arar. Las formas de uncir a los animales fueron diversas, aunque en general era un yugo de hombros, sujeto al varal con clavijas o atado con correas.
4 La rotación de cultivos y el barbecho
trienal se introdujeron
en Europa en la Edad Media y se basaba en tres hojas. Una [A] se
dejaba en barbecho; en la segunda [B] se cultivaba trigo o centeno; y en la otra [C], cebada,avena o guisantes. Los campos medievales eran extensos, sin cercas, dispuestos alrededor del pueblo. Cada hoja estaba dividida en numerosas franjas, y a cada aldeano se le asignaba un número de franjas según su rango social. Además de trabajar su tierra, el aldeano debía trabajar también las del señor feudal de aquel predio. A pesar del principio de división de la tierra, este sistema tenía grandes desventajas: las pérdidas de terreno debido a los caminos situados entre las franjas, y la posibilidad de que una franja mal cultivada afectase a las otras.
5 Las yuntas de bueyes eran la fuerza motriz básica de las granjas de la Edad Media en la Europa Central. Los robustos arados que se usaban permitieron ampliar el cultivo a suelos compactos, que habían vencido a los agricultores primitivos. El ganado vacuno se criaba sobre todo para el laboreo, pero se obtenía mantequilla y queso de su leche. Los bueyes de labor se cebaban para matarlos cuando tenían entre 7 y 9 años. La jornada de trabajo con la yunta de bueyes quedaba limitada debido a que los animales debían pastar y rumiar. Los caballos que los reemplazaron podían trabajar más tiempo y arar mas aprisa.
CONSERVACION DEL SUELO I
Empleos del suelo
Por fin el hombre empieza a comprender que para seguir viviendo en este planeta, debe conservar sus recursos. Durante miles de años su impacto sobre el suelo era mínimo Pero desde hace 200 años, la agricultura intensiva, la búsqueda de minerales y fuentes de energía y el crecimiento de la población y de los sistemas de transporte han hecho que altere cada vez mas el equilibrio de la naturaleza y que luche por disponer de más tierra con métodos que a menudo son destructores.
El uso racional del agua y el cuidado de las tierras de cultivo, son algunas medidas a tener en cuenta para conservar el suelo.
Transportes, servicios y un mejor empleo del suelo deben caracterizar la ciudad actual.
Conservación del suelo II
Las épocas de cambio
Hasta hace unos 10.000 años, el hombre apenas dejó en el paisaje huellas de su presencia. Cazaba, pescaba, recogía los frutos que encontraba, se refugiaba en cuevas y buscaba materiales adecuados para hacer sus herramientas. Las primeras minas eran simples hoyos excavados con picos hechos con astas de ciervo. Pero con la revolución agrícola del Neolítico, pueblos nómadas se establecieron para cultivar campos, talaron árboles para construir casas e iniciaron un modo
de emplear el suelo que alteró el equilibrio ecológico natural. A pesar de esto, las comunidades eran pequeñas, con un promedio de 1 hab/ km2 aun en las zonas de asentamientos. Hacia el año 1000, la población mundial era sólo de unos 350 millones de habitantes. El crecimiento de las ciudades en la Edad Media, el desarrollo de los caminos y la extracción de materiales como la arcilla, la piedra y el hierro fueron aumentando el impacto del hombre sobre el paisaje. Y se talaron grandes extensiones de bosque para obtener campos de cultivo y pastos. La Revolución Industrial, desde el siglo XVIII, cambió radicalmente el empleo del suelo. El desarrollo de la maquina de vapor contribuyó a que se estableciera una amplia gama de industrias nuevas y al rápido crecimiento de las ciudades, que debían albergar una población creciente de obreros de las fábricas. Al ser cada vez más importante el transporte de mercancías fabricadas, la tierra
se vio pronto surcada por canales, vías férreas y caminos. La búsqueda de materiales para la construcción se intensi?có, pues la población mundial pasó de 900 millones de habitantes en 1800 a 1.650 millones en 1900. Al mismo tiempo, los métodos agrícolas experimentaron una auténtica revolución. Se mejoraron las cosechas y el ganado, y se desarrolló la producción de alimentos y materias primas. La agricultura se extendió a tierras recién descubiertas, y las técnicas agrarias se mecanizaron cada vez mas. La alteración de la vegetación y de la fauna existentes, así como la contaminación del agua y del aire, durante las revoluciones agrícola e industrial del siglo XIX, se produjeron sin tener en cuenta el gran daño que se estaba causando.
Los métodos primitivos eran menos nocivos para el suelo.
Una creciente diversidad del empleo del suelo caracteriza la
ocupación humana de un paisaje que fue modelado
por fuerzas naturales.
En el siglo XIX, la industria creció sin tener en cuenta el medio ambiente.
Degradación Química
La degradación química de la tierra puede producirse directa o indirectamente. Las sustancias aplicadas directamente al suelo en procesos agrícolas para mejorar resultados pueden provocar efectos secundarios letales. Los fertilizantes y plaguicidas pulverizados sobre las cosechas [1] pasan al suelo y son esparcidos por el agua subterránea. Esto puede alterar el equilibrio bioquímico del suelo y matar lombrices de tierra y otros organismos que desempeñan un papel clave en la conservación de su porosidad y aireación. A menudo se usa cieno de albañales como rico fertilizante orgánico [2], pero no es posible eliminar de él metales tales como el cobre y el cinc, procedentes de emisarios industriales, que se acumulan y alteran la química del suelo. Más indirectamente, el suelo puede contaminarse por procesos industriales en los que gases como el dióxido de azufre son liberados a la atmósfera procedentes de chimeneas [3]. El agua de lluvia los arrastra de nuevo en forma de ácidos, que alteran la acidez del suelo, en detrimento de las plantas y animales que se alimentan de él. Los hidrocarburos sin quemar, el plomo y otras sustancias nocivas procedentes del motor de los vehículos [4] se pueden concentrar en los campos próximos a las carreteras. El uso excesivo de maquinaria agrícola pesada puede apisonar una estructura de suelo que tenía un buen drenaje [5] y convertirla en una masa no porosa encharcada [6].
