Adultez Media

El adulto: de los 30 a los 40

A lo largo de la treintena, la mayoría de las personas se confirman en su papel de adultos. Se fija el rumbo en el que avanza el hombre, así como el ámbito de sus posibilidades, aunque se pueden producir cambios de orientación sorprendentes. También la mayoría de las mujeres habrá decidido el equilibrio que les gustaría mantener entre familia y trabajo. Las parejas casadas ya sabrán el numero de hijos que desean, y su vida social ya estará estabilizada, aunque esto depende mucho de la edad de sus hijos. Muchas personas mayores hablan de este periodo como una época de especial felicidad. Quedan atrás las incertidumbres de la juventud; y los problemas y trastornos de la cincuentena son cosas del futuro. Cuando se les pregunta la edad que les gustaría tener, muchas personas mayores suelen responder: "Treinta y cinco años". adultez media

Amistad y amor

Aunque a cualquier edad se pueden trabar amistades, casi todas las personas de 35 a 40 años tendrán unos cuantos amigos de verdad, a los que se conoce tanto que con ellos se esta cómodo y a gusto. Esto deriva, en parte, de la superación de las angustias sociales de las décadas anteriores y, en parte, a que muchas amistades no maduran del todo hasta algunos años después de iniciarse. No obstante, esta década también puede presentar problemas. Las parejas de casados descubren que el encanto inicial del "estar enamorado" se ha desvanecido. Estar enamorado es un estado peculiar, al que Sigmund Freud (1856-1939) llamo la "psicosis de las personas normales". Durante la juventud, con mucha frecuencia se tiene una imagen algo idealizada del sexo opuesto, inspirada en parte en los padres y en parte en las figuras de las revistas, la televisión, el cine, etcétera.

Cuando los jóvenes se enamoran, la persona amada parece coincidir en todo con esa imagen idealizada. Los psicólogos dirían que esa imagen idealizada se "proyecta" sobre la otra persona. Vivir con otra persona día tras día significa, sin embargo, que cada uno se apercibe de todo aquello en que la imagen no se ajusta a la realidad. Las personas reales no son entes imaginarios, sino seres humanos, con sus defectos y debilidades, pero también con los atractivos que motivaron el interés de su pareja. Por eso hay que aprender a dejar de "estar enamorado" para amar la realidad de la otra persona. No es esta una transición fácil, ya que se echa de menos la excitación del enamoramiento y se llega a veces a la desilusión y hasta al aburrimiento junto a la persona antes adorada. Esta es la primera causa de lo que se ha dado en llamar la "comezón de los siete años": la tendencia, en especial masculina, a buscar otra pareja sexual fuera del matrimonio. La infidelidad, causa principal del divorcio, se reconoce ahora como síntoma de desavenencia conyugal mas que como causa. Una infidelidad transitoria debiera conducir a la revisión del estado de las relaciones conyugales más que a la absolución inmediata de la pareja.

Madurez psicológica

En la cultura occidental, se considera que se llega a la "madurez" entre los 30 y los 40 años, en general. Pero es difícil definir esa tan ponderada madurez. Hombres y mujeres alcanzan la plenitud física al empezar la veintena o antes. En cambio, la madurez psicológica a menudo parece una meta que se aleja cuando nos acercamos a ella. En realidad la madurez en todos los aspectos no esta al alcance de la mayoría, aunque es posible aproximarse a ese estado ideal mediante el habito de la autocritica. En las culturas modernas, pocas personas llegan a la madurez antes de los 40 años de edad. La prolongación de la vida humana mas allá del periodo reproductivo ha requerido la extensión del desarrollo psicológico hasta la cincuentena.

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